«Ea, ea, a nosotros nada nos marea»

Cientos de personas observaron y animaron a los participantes.

A diferencia de lo que ocurrió el año pasado, la mar revuelta no impidió que 300 embarcaciones abordaran la playa de La Concha

SARA ECHEVARRIA

Los miles de jóvenes que respondieron dentro de la Semana Grande de San Sebastián a la convocatoria de Donostiako Piratak volvieron a armar sus embarcaciones con un doble objetivo: divertirse y conseguir salir del muelle donostiarra para atravesar la bahía y abordar la playa de La Concha.

Desde primera hora de la mañana, las miradas de participantes y organizadores estuvieron puestas en el cielo y en las previsiones meteorológicas. Había incertidumbre por la posible cancelación de la principal actividad del programa de Donostiako Piratak, cada vez más diverso y más completo. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en la Semana Grande de San Sebastián del año pasado, cuando se canceló el abordaje a causa de una amenaza de galerna que comprometía la seguridad de los participantes, ayer todas las embarcaciones pudieron hacerse a la mar. Es más, ni tan siguiera la lluvia hizo acto de presencia mientras duró la travesía.

Cientos de espectadores animaron desde el Aquarium y el muelle hasta la playa de La Concha a las más de 300 embarcaciones que, con tripulaciones que oscilaban entre los dos y los 17 miembros, participaron en la edición número 16 del 'abordatzea'. Aunque todos los participantes habían dedicado parte de la mañana a ensamblar las balsas en el turno asignado por la organización, incluso cuando la salida era inminente y había que subirse a la balsa para iniciar el viaje a muchos les quedaban los últimos toques.

Todos dispusieron del mismo tiempo para armar la balsa, para algunos no fue suficiente y tuvieron que optar por usar simples colchonetas y flotadores. A las cinco de la tarde llegó la hora de hacerse a la mar. Hubo prisas, momentos de tensión pero, sobre todo, mucha diversión, acompañada por una ligera lluvia.

Por megafonía se recordó en numerosas ocasiones que no se trataba de una carrera, el objetivo del abordaje era pasar una tarde de lunes divertida y recordar el modelo de fiesta popular, euskaldun y participativa que Donostiako Piratak viene proponiendo desde hace quince años dentro de la Semana Grande de San Sebastián. Las ganas de los participantes hicieron, sin embargo, que algunos avanzaran remos en alto y con decisión hacia sus barcas, con evidente intención de posicionarse bien.

Cuando sonó el pistoletazo de salida, los participantes se lanzaron al agua del muelle en busca de sus embarcaciones. Si no fue fácil localizarlas y conseguir subir a las balsas, más complicado fue todavía emprender la marcha hacia la playa. El caos y las risas fueron los protagonistas en el momento en el que los participantes intentaron levar anclas.

La bandera rosa

Desde el inicio del trayecto, los piratas silbaban y coreaban frases frases como «ea, ea a nosotros nada nos marea». Las variopintas embarcaciones -parece mentira que con materiales similares se puedan construir balsas tan diferentes-, fueron saliendo del muelle poco a poco.

Las había con más de una decena de personas a bordo, elaboradas, con aspecto resistente, decoradas con banderas de todo tipo. Por otro lado, en el evento de Donostiako Piratak también había balsas individuales en las que un solo pirata iba sobre un flotador o colchoneta hinchable con forma de rueda, rana o flamenco, por poner tan solo unos cuantos ejemplos.

Durante todo el trayecto los participantes tuvieron dos objetivos, hundir a los demás y no hundirse ellos. Y, aunque la travesía no tiene carácter competitivo, los primeros en pisar tierra firme fueron tres equipos que protagonizaron una llegada muy reñida. Tardaron solo 15 minutos en completar el trayecto hasta La Concha.

Los protagonistas del acto de Donostiako Piratak fueron un joven que iba sobre un flamenco rosa; una balsa con una gran bandera igualmente rosa, con una docena de tripulantes a bordo, y una embarcación de seis piratas. Una balsa sólida que encabezó la travesía y que, finalmente, llegó en tercera posición. En el último momento, les adelantaron las embarcaciones que parecían más precarias y, contra todo pronóstico, acabó llegando el primero a La Concha el pirata que eligió como nave un simple flamenco rojo.

Más sobre la Semana Grande de Donostia

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos