LA DESPENSA

El rodaballo, uno de los pescados más apreciados

El rodaballo contiene muchas propiedades y beneficios para nuestra salud. /
El rodaballo contiene muchas propiedades y beneficios para nuestra salud.

Su condición saludable, su sabor y su textura lo convierten en un pescado muy valorado, en especial en su preparación a la parrilla

Para muchos, el rodaballo es el rey del mar desde el punto de vista gastronómico. Es, sin duda, aparte de por su sabor y su textura, uno de los pescados más apreciados por su condición saludable, semigrasa y digestiva. Posee una carne excepcional, blanca, tersa y muy sabrosa. De entre todas sus preparaciones, las brasas de una buena parrilla son las que consiguen resaltar mejor todo su potencial. En cualquier caso, es un pescado con unas propiedades y unos beneficios para la salud muy completos.

A diferencia del pescado azul, el rodaballo contiene un bajo aporte de grasas (menos del 3%) y por ello se considera perteneciente al grupo de los pescados blancos. No obstante, esto no quiere decir que sus grasas no sean de buena calidad. Y es que según el tipo de alimentación que reciben, puede tener cantidades variables de omega 3.

Sus proteínas son de muy buena calidad; posee los aminoácidos esenciales

Como todos los pescados, el rodaballo casi no aporta hidratos de carbono. La principal fuente de energía de su carne es su contenido proteico, que ronda el 16%. Además de ello, es rico en vitaminas A y B, fósforo, calcio, potasio, magnesio, hierro y sodio. Esta auténtica fuente de energía y minerales es el rey de la parrilla, pero también se cocina al vapor, al horno, asado o rebozado. Cualquiera de estas técnicas es perfecta para saborear su deliciosa carne y aprovechar su elevado valor nutricional.

Una buena alternativa para cocinar

La carne de rodaballo es una buena alternativa para cocinar, por su consistencia firme y su color blanco, que resulta atractivo, si bien es cierto que resulta bastante espinosa. Una vez limpio, podemos someterlo a diferentes tipos de cocción, y se puede servir tanto en pieza entera como en porciones individuales. Al igual que otros pescados blancos, podemos elaborarlo al horno, al papillote o de tantas formas como se nos ocurra. Si lo hacemos a la plancha, lo más recomendable es servirlo gratinado con patatas o acompañado de alcachofas o de salsa ligera.

Los mariscos, las salsas o las verduras son el socio perfecto para el rodaballo. Cocinado al vapor con verduras salteadas, a la mediterránea (con tomate, cebolla, aceituna negra, alcaparras, vino blanco…), al horno con mejillones y almejas o con patatas y pimientos, resulta delicioso. Y si lo queremos comer sin acompañarlo, es un pescado cuya carne es de las más exquisitas del mar.

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