LA DESPENSA

Abadejo: qué es, propiedades y cómo cocinarlo

Filete de abadejo rebozado. /
Filete de abadejo rebozado.

De la misma familia que el bacalao, apenas tiene colesterol y aporta muy pocas calorías

El abadejo es un pescado blanco que pertenece a la familia de los gádidos, la misma que otro pescado mucho más popular, el bacalao. De hecho, luce una apariencia similar al bacalao, la cual confunde muchas veces al consumidor. Los distingue la línea negra que recorre el lateral del abadejo, que en el caso del bacalao es blanca. Además, el abadejo casi no tiene escamas ni espinas, y luce un vientre gris.

Hay un viejo dicho finlandés que dice que 'el bacalao es dinero, el abadejo es comida'. La piel fina que lo recubre, que no precisa ser retirada a la hora de consumirlo, y la textura fina y blanda de su carne proporcionan un sabor suave y delicado, que llevan a muchos consumidores a compararlo con la merluza. Hay quien lo llama 'el pariente pobre' de la merluza.

El abadejo, que habita en zonas tan dispares como el Atlántico Norte y el Golfo de Vizcaya, proporciona numerosos beneficios a nivel nutricional. Sobre todo se caracteriza por su bajo contenido en grasa. Además, destaca por su composición de Omega 3 y su aporte de proteínas de alto valor biológico: vitaminas B, ácido fólico y minerales (sobre todo fósforo, yodo, potasio y magnesio).

Apenas tiene colesterol y aporta muy pocas calorías, concretamente 73 kcal por cada 100 gramos. Si lo comparamos con el bacalao, en esa misma cantidad tiene tres veces menos de calorías (73 frente a 322) y de grasa (0,8 gramos frente a 2,42).

Empleos culinarios del abadejo

La textura del abadejo es muy similar a la de la merluza, aunque no se puede considerar tan fina. Y es más insípida que la del bacalao. Pero es muy apropiado para freír una vez rebozado en harina y huevo batido, y para emplearlo en la elaboración de pasteles, empanadas o sopas. También admite otras muchas preparaciones culinarias, incluidas todas las aplicables a la merluza.

Es un pescado que se encuentra en los mercados durante todo el año. En la Península Ibérica se comercializa mayoritariamente como pescado fresco, aunque en otras latitudes es habitual encontrar el abadejo desecado en salazón.

Su gran similitud al bacalao lleva muchas veces a la picaresca en su comercialización

Pese a que es un pescado blanco cuya carne es buena, su reputación es peor que la del bacalao. Por ello, y por su similar parecer, frecuentemente da lugar a la picaresca en su comercialización.