«Es intolerable, que asuman su error y retiren la muestra», dice el hijo de Tomás y Valiente

Quico Tomás y Valiente posa en su despacho./
Quico Tomás y Valiente posa en su despacho.

Cree que la exposición de Bienzobas esconde un «acto político» y exige «reconstruir la convivencia desde la verdad»

Lorena Gil
LORENA GILSAN SEBASTIÁN.

«¿Puede pintar? Claro. Está en su derecho. Y que quien lo desee ponga sus cuadros en el salón de su casa». Quico Tomás y Valiente, hijo del catedrático de Derecho Constitucional Francisco Tomás y Valiente asesinado por ETA en febrero de 1996, no da crédito a la decisión del Consistorio de Galdakao, en manos de EH Bildu y Podemos, de ceder un espacio municipal para exponer las obras del preso de la banda terrorista Jon Bienzobas, condenado por asesinar a su padre. «Éticamente no se puede tolerar. Bienzobas es el primero que debería reflexionar sobre lo que ha hecho. Pero el Ayuntamiento, también».

Francisco Tomás y Valiente fue asesinado en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid en febrero de 1996. En su huida, Bienzobas se cruzó con profesores y alumnos, que le identificaron como su asesino. «Si me miráis os mato», les dijo. Fue condenado en 2007 a treinta años de prisión por este crimen. Hacía tan solo unos meses que la víctima había dejado de llevar escolta al regresar a su profesión como docente tras su paso por el Tribunal Constitucional, que presidió entre 1986 y 1992. Estaba casado y tenía cuatro hijos. Uno de ellos, Quico -diminutivo del mismo nombre que su padre-, reconocía ayer en conversación con este periódico que «la reacción emocional» de la familia tras conocer que el Consistorio de Galdakao había cedido un espacio en la casa de cultura para exponer las obras de Bienzobas -la muestra fue inaugurada el lunes- ha sido «la esperable dadas las circunstancias».

Pero él no se queda en el aspecto personal, casi obvio. Al contrario. Va más al significado de un gesto de estas características. «Es un acto político se quiera o no», considera. «El argumento en su defensa que utiliza el Ayuntamiento es que se han respetado todos los requisitos que debe cumplir cualquier persona. Pero es que Bienzobas no es uno más. Y si consideran que sí, que lo identifiquen como lo que es. No vale ocultar la verdad hablando de burocracia y de buenas intenciones», expresa.

El cartel que sirve de presentación a la muestra, titulada 'Desde la ventana de mi celda', dice del autor que «su compromiso político le llevó desde muy joven fuera de nuestro pueblo». No incluye referencia alguna a su militancia en ETA ni a sus delitos de sangre. No hay contextualización más allá de que «fue detenido en Francia y posteriormente encarcelado», pero sin detallar los motivos que le llevaron a prisión. Cumple una pena total de 266 años en Puerto de Santa María por varios delitos, incluidos dos asesinatos. «Hablamos de una persona que no se ha arrepentido, no ha pedido perdón ni ha colaborado con la justicia. EH Bildu puede tener un compromiso político, vale. Pero este señor lo que hizo fue matar», remarca Quico Tomás y Valiente.

«Colarnos un relato»

Apenas un día después de que los gobiernos central y vasco reclamaran a Galdakao el cierre de la exposición, el hijo de Tomas y Valiente hizo suyos los argumentos de ambas instituciones, así como de los colectivos de víctimas. «No por una cuestión legal, sino humana y moral». «Supongo que jurídicamente sería dudoso, pero éticamente no se puede tolerar», sostiene. «Quieren colarnos un relato del pasado que oculta la verdad. El fanatismo de ETA no vino de la nada. Defendía que la violencia es asumible con fines políticos. Y eso no lo podemos olvidar», subraya. Quico Tomás y Valiente se suma, prosigue, «a la exigencia de la sociedad para que el Ayuntamiento retire la exposición de Bienzobas y asuma que ha sido un error». «Hay que reconstruir la convivencia desde la verdad», concluye.

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