LA DESPENSA

La castaña, una delicia otoñal muy nutritiva

Es un alimento muy recomendable para niños, estudiantes y deportistas, por ejemplo. /
Es un alimento muy recomendable para niños, estudiantes y deportistas, por ejemplo.

El consumo de este fruto seco es muy recomendable, ya que es el menos calórico y el que proporciona mayor sensación de saciedad

La castaña es un fruto seco que proviene del castaño. Es de temporada y estacional, que empieza en otoño, y que se puede degustar durante todo el invierno, habitualmente asadas, aunque también se pueden comer crudas. Es un fruto seco altamente recomendable por médicos y nutricionistas para incorporar en la dieta. El castaño es originario del sur de Europa, pese a que en un principio se creía procedente de Oriente.

Cuando están crudas, solo se recomienda consumirlas bien maduras y tiernas, ya que de no ser así son de difícil digestión. Si las queremos preparar asadas al horno o a la brasa, debemos hacer un pequeño corte en su piel, y son un tentempié exquisito acompañadas de mantequilla. También se pueden degustar hervidas, confitadas o en otras muchas formas (en harina, en purés, caldos, suflés, potajes, rellenos y/o guarniciones…).

La castaña es un alimento muy nutritivo y sabroso que, a su vez, ofrece múltiples posibilidades culinarias

Es el fruto seco menos calórico, y el que proporciona una mayor sensación de saciedad, por lo que su consumo es apto y recomendable para todo tipo de personas (si bien es cierto que los diabéticos deben ingerirlas con moderación). Además, es rica en hidratos de carbono (36,6 gramos por cada 100 gramos de castaña) y también en fibra, por lo que ayuda al buen funcionamiento del tránsito intestinal y a combatir el estreñimiento. Aporta agua (alrededor del 50% de su peso cuando está fresca) y cantidades considerables de potasio, magnesio, hierro y fósforo, y es rica en vitaminas C y E (se pierden en parte al asarlas o cocerlas).

Dada su riqueza en nutrientes, es un alimento muy recomendable para niños, estudiantes o deportistas en periodos de convalecencia, astenia o desnutrición.

Sus múltiples usos en la cocina

Como decíamos, además de crudas o asadas, se pueden cocinar hervidas. En este caso, se les da un pequeño corte y se hierven en agua con un poco de anís o en leche, con un poco de canela o vainilla. Igualmente, las castañas son muy útiles en repostería, para elaborar tartas y los refinados marron glacé, que son el resultado del confitado de la castaña con una mezcla de azúcar y vainilla, un dulce confitado delicioso.

Por otro lado, la harina de castaña se obtiene a partir de la variedad pilonga, que ofrece una textura fina y un sabor delicado. Combina bien con la harina de trigo y de avena, con todos los frutos secos, mieles y melazas. Es muy fácil de digerir y resulta excelente para preparar papillas infantiles y en dietas de personas mayores (que tengan problemas de masticación).

Utilizarla asimismo en purés, caldos, suflés, potajes, rellenos y/o guarniciones de platos de carne de ave o caza es un acierto. El puré de castañas sustituye en ocasiones al de patata, realzando el sabor de la carne.