La bajada de las pensiones se deja notar en Gipuzkoa

El movimiento de pensionistas de Txingudi volvió a manifestarse ayer por las calles de Irun en defensa de unas pensiones dignas./DE LA HERA
El movimiento de pensionistas de Txingudi volvió a manifestarse ayer por las calles de Irun en defensa de unas pensiones dignas. / DE LA HERA

La mensualidad se redujo en un 2,2%, casi el doble del retroceso registrado en el Estado | La prestación media descendió en julio hasta los 1.555,5 euros, haciéndose cada vez más palpable el efecto de la reforma de la Seguridad Social y los estragos de la crisis

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Llevamos ya casi diez meses con los pensionistas en pie de guerra, por una revalorización de las prestaciones con el IPC y, en el caso de Euskadi, por una nómina mínima de 1.080 euros. En las propias concentraciones que se celebran lunes tras lunes en la capitales vascas, los mismos jubilados advierten que su lucha debe ser compartida también por los actuales trabajadores y los jóvenes estudiantes que serán en un futuro pensionistas del sistema público. ¿Qué quedará para ellos? Está por ver, pero lo que se está convirtiendo en habitual es que los nuevos jubilados que ingresan en el sistema perciban una nómina inferior a la de los meses precedentes. Si miramos las estadísticas, los recién llegados al retiro en Gipuzkoa el pasado mes de julio percibieron una mensualidad 34,5 euros inferior a la de los que se estrenaron el mismo mes en 2017.

«Los efectos de la reforma de la Seguridad Social de 2011 y el desempleo y las rebajas salariales provocadas por el parón de la negociación colectiva han conformado el cóctel perfecto para que las nuevas pensiones cada vez sean más bajas», explica Raúl Arza, secretario general de UGT Euskadi. La combinación de esos factores esta provocando esa tendencia que no parece tener freno a medio plazo. Si nos fijamos en la estadística, la reducción interanual de esa primera nómina ronda o supera el 2% desde finales de 2015, momento en el que la nueva pensión de jubilación tocó techo en Euskadi. En aquel mes, la prestación de los nuevos retirados vascos se elevó hasta los 1.707,5 euros en el País Vasco, una cota que apunta a ser inalcanzable en un buen puñado de años.

Las 554 altas iniciales de jubilación que se registraron en Gipuzkoa durante el pasado mes de julio percibieron una pensión media de 1.555,5 euros, un 2,2% menos que los que entraron en el sistema el mismo mes del ejercicio anterior, cuando la mensualidad alcanzó los 1.590 euros. Eso supone que a lo largo de un curso completo la diferencia entre ambos ascendería a 483 euros. Y si nos remontamos a julio de 2016, esa distancia se ampliaría hasta los 763 euros al año.

Gipuzkoa ha sido además una de las provincias donde la nómina de los nuevos jubilados más ha caído en el último ejercicio. En Euskadi, el territorio que encabeza las reducciones es Álava (-2,7%), por delante de Gipuzkoa y Bizkaia (-0,5%). La disminución media en las nuevas altas de jubilación en Euskadi se situó en los 23,3 euros, un 1,44% menos, dejando la nómina en los 1.591,6 euros. En el conjunto del Estado, la mensualidad se fijó en los 1.309,3 euros, casi 19 menos que en julio de 2017, lo que se traduce en un descenso del 1,43%.

¿Un aperitivo de la tormenta?

Lo que es notorio y palpable es que comienzan a apreciarse en este capítulo cada vez de forma más evidente las modificaciones de la ley 27/2011 que tenían por objetivo sostener el sistema de la Seguridad Social. Cada vez se amplía a un mayor periodo de los años cotizados el calculo de la base reguladora y se retrasa la edad de jubilación (65 años y 6 meses este 2018). La situación se hubiera complicado más el próximo ejercicio con la consideración para el cálculo del factor de sostenibilidad, que finalmente se ha retrasado hasta 2023.

Pero la combinación de esos ajustes para la pervivencia del sistema con la profunda crisis económica sufrida en la última década está provocando que la caída en la nómina de la nuevas pensiones sea cada vez más pronunciada. El desempleo se ha cebado con el colectivo de mayores de 45 años e incluso los mayores de 55, lo que está llevando a que los últimos años en la trayectoria laboral de estos trabajadores no tengan la continuidad necesaria para llegar a una jubilación acorde al salario que percibían antes de la recesión. «Uno de cada cuatro parados tiene más de 55 años. Y en los empleos en los que se recolocan conllevan una bajada en la cotización de entre el 20 y el 30%», señala Arza.

Esas situaciones conllevarán en un futuro una merma considerable en las pensiones de los que puedan jubilarse en los próximos 5 o 10 años. ¿Lo que estamos viviendo ahora puede ser el preludio de la tormenta? «Es evidente que la tendencia apunta a la baja, pero la vuelta a la agenda política del tema, la subida del SMI o la recuperación del subsidio para mayores de 52 años, deben ayudar a que este colectivo genere más ingresos y tenga una jubilación más justa», añade el secretario general de UGT Euskadi.

De momento, la incertidumbre también está provocando que cada vez más trabajadores que rondan los 61 años se decidan por la prejubilación ante unas expectativas no tan sustanciosas en el final de su trayectoria profesional.

Más

 

Fotos

Vídeos