Jornada 17

La fe inquebrantable de Cazorla

Cazorla celebra el 2-2 al Real Madrid

Tras más de dos años de duras operaciones, incluido un injerto de su antebrazo en su pie, marcó ocho años después para el 'submarino' consiguiendo el segundo gol de cabeza de su carrera

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

«Cada vez me encuentro mejor, con más ritmo, menos dolores... Ha sido muy especial para mi después de lo que he pasado», no oculta Santiago Cazorla. El centrocampista del Villarreal anotó los dos tantos de su equipo en el empate cosechado ante el Real Madrid en La Cerámica, y uno de ellos de cabeza... por segunda vez en su carrera. «La otra fue en Inglaterra. Estamos contentos por el punto y hay que seguir. Es un punto muy importante porque salimos de la zona de descenso», explica con su habitual sonrisa tras su partidazo ante los blancos.

El asturiano marcó en Liga más de ocho años después de haber anotado su último tanto con el conjunto castellonense -con el que lleva esta campaña 13 duelos- y seis campañas más tarde de hacerlo con el Málaga en 2012, destino previo a su paso por el Arsenal. Allí vivió unas primeras temporadas brillantes y también un calvario que casi termina con su carrera. En la primera temporada firmó un total de 12 goles, quedando por encima de delanteros como Olivier Giroud y Lucas Podolski (ambos con 11) u y con una marca solo inferior a Theo Walcott (14). Las dos siguientes temporadas bajó su rendimiento anotador -cuatro goles en la 2013/14 y siete tantos en la siguiente- pero no el de su fútbol.

«Cada vez me encuentro mejor, con más ritmo, menos dolores... Ha sido muy especial para mi después de lo que he pasado» santi cazorla, tras su doblete al Madrid

Era un fijo en la selección con Luis Aragonés y con Vicente del Bosque desde 2008 (ganando dos Eurocopas ya que no pudo acudir al Mundial por lesión) pero una rotura del ligamento externo de la rodilla le obligó a parar y se quedó sin Euro de 2016. Su registro en 'La Roja' se paró en 77 internacionalidades y 14 goles. Cuando estaba seleccionado por Julen Lopetegui para la lista ante Macedonia y Wembley (en noviembre de 2016) cayó lesionado en octubre de 2016. Unas molestias en el tendón de aquiles le impidieron continuar disputando el partido de Champions contra el Ludogorets. Su maltrecho tobillo le venía dando problemas desde 2013, (en un España-Chile) lo que le obligó a pasar por el quirófano en diciembre de 2016 por primera vez.

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Fue el inicio de dos años negros, un verdadero calvario capaz de tumbar la moral de cualquiera ya que tuvo que operarse otras siete veces más en seis meses. En la última tuvo varias complicaciones: desde coger bacterias en el quirófano, hasta la infección del hueso, pasando por un injerto de piel al existir complicaciones en la correcta cicatrización del tobillo del futbolista. La piel de su antebrazo -que incluye una parte del tatuaje con el nombre de su hija- sirvió como 'parche' para cerrar una herida imposible de sanar hasta ese momento.

Un injerto impactante

Los médicos ingleses tiraron la toalla y así se lo comunicaron a Arsene Wenger, que le renovó pese a su situación. Cazorla buscó ayuda en España con uno de los mejores médicos españoles en cuanto a traumatología se refiere, el doctor Mikel Sánchez. El galeno vasco se encargó de poner fin a las bacterias que se habían comido ocho centímetros del talón de aquiles del jugador al reconstruirle el tendón con tejido semitendinoso extraído del muslo. Pero aún quedaba mucho para poder volver.

«Quiero probarme, ver si aún puedo rendir a buen nivel, si no estoy para jugar al primer nivel me iré a mi casa. Se que el Oviedo es mi casa, pero si no me siento bien, al último sitio que iría es a mi casa para engañarme a mí y a los míos» santi cazorla, en mayo de 2018

Lo hizo gracias a Juan Carlos Herranz, el fisioterapeuta que ya le trató en 2008, año en el que se proclamó por primera vez campeón de la Eurocopa con la selección (repetiría cuatro años más tarde en Kiev). Herranz consiguió poco a poco que del diagnóstico inicial («Si vuelves a caminar con tu hijo por el jardín, date por satisfecho») su amigo Santi pasase a volver a jugar en la elite. Un proceso largo, con unas primeras carreras y pases en corto en el interior del Estadio Helmántico de Salamanca a más de 1.200 kilómetros de su familia.

El ovetense era cauto y sincero sobre un posible futuro, como dejó entrever en la vuelta de la semifinal de la pasada Champions, que el Arsenal disputó en el Wanda Metropolitano y a la que el jugador acudió para animar a los suyos. «Quiero probarme, ver si aún puedo rendir a buen nivel, si no estoy para jugar al primer nivel me iré a mi casa. Se que el Oviedo es mi casa, pero si no me siento bien, al último sitio que iría es a mi casa para engañarme a mí y a los míos», afirmó a este medio días antes de que el pasado 21 de mayo, el Arsenal confirmase la salida del jugador (tras seis temporadas, 180 partidos y 29 goles), medida entendible tras cerca de dos años sin jugar pero no compartida por sus compañeros.

Cazorla recibió la propuesta del Villarreal para probarse en verano, y tras convencer a Calleja y sobre todo a sí mismo aceptó volver a ponerse la camiseta amarilla con ilusiones renovadas. Vuelve a disfrutar en el club donde comenzó a brillar, donde permaneció durante siete campañas y en donde rozó una final de la Champions y otra de Europa League en los años que el club se consolidó en zona europea tras conquistar dos Intertotos de forma consecutiva.

Un equipo que le quiere y le admira, como ya demostró en su presentación en La Céramica. Una puesta de largo muy especial, bajo el lema «vuelve la magia» y en donde el mago Yunke hizo aparecer al asturiano ante 4.500 espectadores en una especie de cápsula llena de humo, como si de un jugador de otro planeta se tratase. Y es que, a sus 33 años, parece que renace de sus cenizas de forma definitiva.

 

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