«¡Escobas arriba! Empezamos a volar»

«¡Escobas arriba! Empezamos a volar»

Los equipos de Quidditch de Euskadi ofrecieron ayer en la playa de La Zurriola una exhibición de este deporte inventado por la autora de Harry Potter

Patricia Rodríguez
PATRICIA RODRÍGUEZ SAN SEBASTIÁN.

Lo creó la escritora J.K.Rowling para que jugaran Harry Potter y sus amigos hace una década en la escuela de magia Hogwarts. Ahora, el Quidditch se juega en el mundo 'muggle', en la vida real. La playa de La Zurriola acogió ayer una exhibición de este deporte, de la mano de los equipos de Quidditch de Gipuzkoa, Bizkaia y Álava ante decenas de curiosos que siguieron el torneo con expectación. La perspectiva lo merecía: dos equipos en el arenal, tres aros de diferentes alturas a cada lado y siete jugadores de cada equipo con palos entre las piernas corriendo de un lado para otro detrás de cuatro balones de diferentes tamaños.

No eran pocos los viandantes que detenían su paseo sorprendidos ante tal singular exhibición. La mayoría se preguntaba qué sería aquel juego «tan extraño», suposiciones que se encargaban de aclarar los fans del famoso joven hechicero que seguían el encuentro desde el muro del paseo. «Es Quidditch, a lo que juega Harry Potter en la película», explicaban con cierta resignación.

En el terreno de juego parecía reinar el caos, pero el torneo avanzaba a un ritmo vertiginoso con rápidos cambios de posesión y un marcador que no hacía más que anotar goles de los equipos de Gipuzkoa Golden Dragons, Bizkaia Boggarts y Gasteiz Gamusins. Son los equipos de la Asociación de Euskadi de Quidditch, que han competido en la Euskal Liga, la Liga Norte, la Euskal Kopa, Mangamore Quidditch Kopa, la Copa Transpirenaica y la Copa de Regiones.

Para quien no lo haya visto nunca, el Quidditch es una mezcla entre baloncesto, balonmano y rugby que se juega volando sobre escobas. Y si las escobas no vuelan, se vuela con la imaginación.

Como el torneo estaba abierto a la participación de cualquier persona, antes de comenzar el partido se explicaron por megafonía las reglas del juego. El objetivo final consiste en tener más puntos que el equipo rival cuando se captura la 'snitch' -en Harry Potter, una bola voladora dorada. En la vida real, una bola pequeña dentro de un calcetín que pende de la cintura de un jugador vestido de amarillo ('snitch runner') que no pertenece a ningún equipo-. Pero no es la única bola que se utiliza en el juego. Está la 'quaffle' (una especie de balón de voleibol que se utiliza para marcar haciéndolo pasar a través de los aros del equipo contrario) y los 'bludger' (balones más pesados, como el balón prisionero) que sirven para noquear a los contrincantes.

Los jugadores de los equipos se distinguen también entre guardianes, golpeadores, cazadores y el buscador y cada cual tiene su cometido en el campo. El guardián defiende los aros de su equipo, tratando de evitar que los jugadores del equipo rival marquen. Los cazadores marcan goles pasando la 'quaffle' a través de los aros. Los golpeadores utilizan las bludgers para eliminar temporalmente del juego a jugadores del equipo contrario y el buscador tiene la misión de capturar la 'snitch'. Ayer, poco antes de la media hora de juego, un jugador de amarillo saltó al arenal entre los aplausos del gentío. Entonces aumentó la tensión del partido y los placajes no pararon de sucederse. Cazar la 'snitch' lo mereció.

«Hay glamour en perseguir un golpe de suerte pero el trabajo en equipo y la persistencia terminan ganando». De esta forma contestaba la escritora J.K.Rowling a un twittero que le recriminaba que el sistema de puntuación tenía «cero sentido». Menos impresionante que en las novelas pero igual de emocionante, lo cierto es que este deporte atrae a millones de aficionados por todo el mundo, como lo hizo en la Copa del Mundo celebrada el pasado mes de julio en Florencia, ciudad que acogió la sexta edición y en la que participaron 800 jugadores de todo el mundo.

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