Zuckerberg y el talonario, su particular forma de hacer crecer Facebook

Zuckerberg y el talonario, su particular forma de hacer crecer Facebook

Invertir en I+D o comprar empresas, dos formas de mejorar la empresa madre. El CEO de Facebook, como los jeques del fútbol, a golpe de cheque

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ

«Si no puedes con tu enemigo, únete a él». Este dicho popular español lo ha adaptado Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, y le ha añadido la coletilla «cómpralo». En 2004, la red social llegó a la red de redes y desde entonces el Universo Zuckerberg ha ido creciendo a golpe de talonario o clonando los servicios de sus competidores.

La cartera de empresas del padre de Facebook está bajo la vigilancia de los reguladores de competencia en Estados Unidos y tienen que trabajar de forma independiente. El primer golpe de talonario y con la firma de Zuckerberg llegó en 2008 con la absorción de un potencial competidor de la red social que comenzaba a abrirse paso.

Fundada también en 2004 por los hermanos Winklevoss, ConnectU, también conocida como HarvardConnection, contaba con la misma estructura que Facebook, incluso sus creadores denunciaron a Zuckerberg por robo de la idea. 31 millones y Facebook tenía, de momento, el camino despejado para seguir creciendo.

Un 2009, llegó la segunda adquisición y el objetivo fue FriendFeed. Con tan solo dos años de vida y creado por los padres de Gmail y Google Maps, los asesores del creador de Facebook le llevaron a comprar este pequeño agregado por poco más de 15 millones de dólares en efectivo y 32,5 millones en acciones en efectivo de Facebook.

Esta pequeña compañía permitía ver en una sola plataforma las actualizaciones de medios, redes sociales, blogs y agregados de RSS. La aventura dentro de Facebook duró solo dos años, quedó engullida por el famoso muro de la red social.

En 2011, Facebook buscaba alcanzar los 1.000 millones de usuarios, aún contaba con 200 millones, y la estrategia estaba en atraer a los ciudadanos con móvil. En junio de 2007, Steve Jobs presentó un tal iPhone que revolucionó el mundo de las telecomunicaciones y la navegación en web pasó a un pequeño dispositivo que cabía en la palma de la mano.

La app de la red social ya estaba presente en los teléfonos inteligentes, pero la penetración de los smartphones en la población aún era pequeña. Los teléfonos tradicionales eran aún los reyes en los bolsillos y la expansión de Facebook no podía detenerse. Zuckerberg volvió a sacar la billetera y pagó 70 millones por la startup israelí Snaptu, especializada en adaptar aplicaciones de móvil a teléfonos tradicionales.

Ampliación de público

Con la llegada de una nueva década, Zuckerberg también cambiaron sus planes y se fijó en Instagram. En 2012, esta compañía era una pequeña aplicación de retoque de imágenes y tras el desembolso de 1.000 millones en efectivo y acciones se incorporó al universo Zuckerberg.

«Trabajaremos con Facebook para evolucionar Instagram y construir la red. Seguiremos añadiendo novedades al producto y buscando nuevas maneras de crear una experiencia de fotos para móviles cada vez mejor», explicó Kevin Systrom, presidente de Instagram, en el momento de la adquisición. «Trataremos de aprender de la experiencia de Instagram para incluir características similares otros de nuestros productos», añadía Zuckerberg.

Justo en ese mismo ejercicio, Facebook comenzó a desarrollar e impulsar su sistema de reconocimiento facial con una inversión de 100 millones y gracias al I+D de la israelí Face.com. Esta compañía desarrolló un sistema capaz de reconocer los rostros de los usuarios y etiquetarlos con sus nombres. El origen del esquema de reconocimiento facial que Facebook tiene instalado en su plataforma.

El crecimiento de usuarios tenía que traducirse en una aumento de la venta en publicidad. Así pensó el equipo directivo de Facebook que acabó con la compra por 100 millones de Atlas Advertiser Suite a Microsoft. Una plataforma que descubre gustos e intereses de los usuarios y los conecta con patrocinadores, la base para segmentar la publicidad y disparar los ingresos.

El gran desembolso

En 2014 imitando a los grandes jeques del fútbol, Zuckerberg «tiró la casa por la ventana» y pagó 19.000 millones por una compañía que podría llegar a restar influencia a su niño mimado, Facebook. En 2014, Whatsapp, la app de mensajería instantánea, pasó al entramado empresarial del padre de la gran red social del momento. «Whatsapp va camino de conectar a mil millones de personas», aseguraba Zuckerberg en el momento de la compra.

En aquel ejercicio, Facebook Messenger, la app de mensajes privados de la red social, echaba a andar y Whatsapp podría cortar de lleno el avance de la marca. Ahora, las dos compañías viajan de la mano, pero de forma independiente.

El móvil ya era el centro de las conversaciones y telecomunicaciones. «El móvil es la plataforma de hoy y ahora nos estamos preparando para las plataformas de mañana». Estas palabras, las pronunció en la compra, también en 2014 de Oculus. «Dado el amplio potencial de aplicaciones, la tecnología de realidad virtual es un fuerte candidato a emerger como la próxima plataforma de comunicación», añadió. 2.000 millones a pagar y que aún no ha despuntado del todo.

El gran año de las adquisiciones de Zuckerberg se cerró con la compra de LiveRail por 500 millones que aprovechó para impulsar el vídeo en la plataforma social.

El último movimiento llega para reforzar su apuesta realizada en 2017 de crear una «interfaz cerebro-ordenador» para transformar pensamientos en texto real. CTRL-Labs se incorpora a la cartera de Zuckerberg por un precio entre 455 y 910 millones de euros. La empresa utiliza una pulsera para medir la actividad neuronal del sujeto y determinar el movimiento en el que está pensando, trasladándolo después a la pantalla.

«La pulsera decodificará esas señales neuronales y las traducirá a una señal digital que pueda ser entendida por nuestros terminales», apunta Andrew Bosworth, el responsable de Realidad Aumentada de Facebook, en el comunicado sobre la adquisición.