Europa interceptará un cometa

Recreación de 'Oumuamua, el objeto que visitó recientemente el Sistema Solar. / ESO/M. KORNMESSER
Recreación de 'Oumuamua, el objeto que visitó recientemente el Sistema Solar. / ESO/M. KORNMESSER

Una nave de la ESA despegará en 2028 rumbo a un objeto inalterado desde el nacimiento del Sistema Solar hace 4.500 millones de años

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

Esperará apostada en el punto de Lagrange L2 -a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, cuatro veces más lejos que la Luna- y, cuando los astrónomos descubran un posible objetivo, la 'Comet Interceptor' encenderá sus motores y partirá a su encuentro. La cita tendrá lugar, como mucho, dentro de trece años, según los planes de la Agencia Espacial Europea (ESA), que acaba de aprobar la misión a la caza de un cometa prístino, un cuerpo inalterado desde que nació el Sistema Solar, hace unos 4.500 millones de años.

La 'Giotto' sobrevoló en 1986 el Halley, y la 'Rosetta' orbitó hace cinco años el 67P/Churiumov-Guerasimenko y puso en su superficie el módulo 'Philae'. Fueron sendos éxitos de la ciencia europea, pero en los dos casos se trataba de cometas de corto periodo. Son cuerpos que completan una órbita alrededor del Sol cada menos de 200 años y cada vez que se aproximan a la estrella sufren alteraciones en su composición. Ahora, la ESA quiere viajar a un cometa u objeto interestelar que nunca antes haya visitado el Sistema Solar interior. Un fósil de los orígenes o un cuerpo extraño, como 'Oumuamua', el objeto interestelar que nos visitó en 2017.

La misión es de las llamadas rápidas o de clase F porque pasarán solo ocho años desde su aceptación hasta su lanzamiento. De menos de mil kilos, la ESA prevé que la 'Comet Interceptor' despegue en 2028 junto con el observatorio espacial 'Ariel', cuyo objetivo es estudiar las atmósferas de un millar de exoplanetas, mundos que giran alrededor de otras estrellas.

Territorio inexplorado

Las dos misiones tendrán como destino el punto de Lagrange L2. Los puntos de Lagrange son los cinco de un sistema orbital en los que un objeto pequeño puede estar estacionado respecto a dos más grandes. Si unimos el Sol y la Tierra con una recta, el punto L2 está en esa línea 1,5 millones de kilómetros más lejos del Sol que nosotros. El 'Ariel' se quedará ahí, pero L2 será solo una escala para la 'Comet Interceptor'.

«Los cometas prístinos o dinánicamente nuevos son territorio inexplorado», ha dicho Günther Hasinger, director de Ciencia de la ESA. Como se suelen descubrir poco antes de que pasen cerca del Sol, no da tiempo a planear una misión con destino a uno de ellos antes de que se aleje.

La 'Comet Interceptor' permanecerá en L2 a la espera de que los astrónomos detecten uno de esos inesperados visitantes procedente de la nube de Oort -una nube esférica de objetos transneptunianos que está en los límites del Sistema Solar- o un objeto como 'Oumuamua'.

Cuando eso ocurra, la nave saldrá a su encuentro desde L2 y, pocas semanas antes del contacto, se dividirá en tres módulos científicos independientes con instrumental diferenciado -que incluirá equipos heredados de otras misiones- para ahondar en el conocimiento de la evolución de los cometas y del Sistema Solar.