No hay constancia de casos de mutilación genital a menores

TERESA FLAÑO

En los últimos años, las inspecciones de Educación no han tenido conocimiento de que alguna de las alumnas de los centros escolares vascos haya sido víctima de una mutilación genital en su país de origen o de sus familias. Esta fue la respuesta de Cristina Uriarte a la petición de la parlamentaria del PP Juana de Bengoechea de información sobre los protocolos para evitar esta práctica, calificada por la consejera como «expresión extrema de la desigualdad de género».

Según Emakunde, en la actualidad conviven en la sociedad vasca 1.000 niñas de entre 0 y 14 años de unas 11.000 familias provenientes de países donde la ablación de las jóvenes antes de su primera menstruación forma parte de la identidad cultural de sus pueblos de origen. Pero «la mayoría de ellas no están en riesgo. Además del lugar de procedencia, hay que tener en cuenta otros aspectos como la opinión de los padres o su nivel cultural».

Actuación multidisciplinar

A pesar de esa ausencia de peligro, Uriarte aseguró que se mantiene la vigilancia a través de un protocolo implantado en 2015 por el Gobierno Vasco en el que participan Educación, Sanidad, Emakunde, ayuntamientos y diputaciones para «un tratamiento multidisciplinar principalmente desde la prevención».

También advirtió sobre el cuidado que hay que tener al abordar el tema de la mutilación genital femenina porque se corre el peligro de estigmatizar a las comunidades, países y culturas.

Reconoció que son los centros escolares donde primero se puede percibir si se ha dado un caso de esta práctica «por un cambio de actitud a la vuelta de las vacaciones». Para ello, los docentes reciben formación en los berri-tzegunes en colaboración con Biltzen, el Servicio Vasco de Integración y Convivencia Intercultural.

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