Descansa en paz, Opportunity (2004-2018)

Las tres generaciones de Rovers que viajaron a Marte: el Sojourner (i) del proyecto Pathfinder, el primero que amartizó en 1997; el Opportunity y su gemelo Spirit lo hicieron en 2004, y el Curiosity (d) que lo logró en 2012. / Reuters

El contacto se había perdido el 10 de junio de 2018, cuando una tormenta de polvo envolvió Marte

COLPISA / AFP

El robot Opportunity, que recorría Marte desde 2004 y que confirmó que allí hubo agua alguna vez, oficialmente fue declarado muerto por la NASA este miércoles, poniendo fin a una de las misiones más fructíferas de la historia de la exploración del sistema solar.

«Declaro terminada la misión Opportunity», afirmó el jefe científico de la NASA, Thomas Zurbuchen, en una conferencia de prensa en Pasadena, California, en el Jet Propulsion Laboratory, desde donde se manejan los robots exploradores estadounidenses. «Aunque es una máquina, es difícil decir adiós, es desgarrador», declaró por su parte el jefe del programa, John Callas. El contacto se había perdido el 10 de junio de 2018, cuando una tormenta de polvo envolvió el planeta rojo, oscureció la atmósfera durante varios meses e impidió que el vehículo recargara sus baterías solares.

Después de ocho meses y más de mil mensajes enviados desde la Tierra sin respuesta, la NASA había decidido que el último intento se realizaría el martes por la noche. Y así lo hizo: «No hemos escuchado nada como respuesta, así que es hora de decir adiós», dijo Callas.

A lo largo de los meses de silencio, la comunidad de investigadores e ingenieros involucrados en el programa parecía haber hecho el duelo por el mítico rover. «Engullido por una tormenta de polvo gigante que envolvió al planeta entero: ¿no había un final más apropiado para una misión más perfecta y valiente que la de Opportunity?», dijo a la AFP Frank Hartman, que manejó el robot durante siete años. «Es una celebración por tanto éxito», afirmó después el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, refiriéndose a la duración de la misión y su contribución al conocimiento sobre la historia de Marte.

Sus cifras son únicas en la historia de la exploración planetaria: 45,16 kilómetros recorridos, más que el rover soviético Lunokhod 2 en la Luna en la década de 1970 y más que el rover conducido por los astronautas estadounidenses de la misión Apolo 17 a la luna en 1972 (35 km). El Opportunity también envió 217.594 imágenes a la Tierra, todas disponibles en Internet.

Otros robots habían aterrizado en Marte antes que él, pero siempre en lugares planos, sin capacidad de desplazarse para explorar rocas o montañas visibles desde la distancia. «Estábamos estancados y él nos desbloqueó», dijo la ingeniera Jennifer Trosper, que trabaja en el sucesor de Opportunity, bautizada Mars 2020. «Para el público general, Marte se convirtió en un lugar dinámico que se puede explorar todos los días», dice la AFP Emily Lakdawalla, experta en exploración espacial que escribe para la Sociedad Planetaria.

«El robot era tan móvil que parecía una criatura animada», continúa. «Tenía esta perspectiva casi humana en la superficie de Marte, sus ojos estaban separados como ojos humanos, a una altura de aproximadamente 1,50 metros sobre el suelo, como los humanos. Era como un avatar de la humanidad que viajaba sobre la superficie».

Opportunity aterrizó en una gran llanura donde pasó la mitad de su vida, atravesando kilómetros de terreno e incluso atrapado durante unas pocas semanas en una duna de arena. Allí fue donde, con sus instrumentos de geología, confirmó que el agua líquida existió una vez en Marte. En la segunda parte de su misión, remontó los lados del cráter Endeavor, realizó espectaculares tomas panorámicas y descubrió vetas de yeso, una nueva prueba de que el agua había fluido entre esas rocas.

Su gemelo Spirit aterrizó tres semanas antes que él y claudicó en 2010. Ambos superaron ampliamente las expectativas de sus creadores: sus misiones en teoría debían durar 90 días y, aunque las duraciones de las misiones a menudo se exceden, rara vez lo hacen tanto.

Solo un rover permanece activo en Marte, también estadounidense: Curiosity, que aterrizó en el planeta rojo en 2012. Este no depende del Sol porque su energía proviene de un pequeño reactor nuclear. En 2021 se le unirá, en otro lugar del planeta, el robot recientemente bautizado Rosalind Franklin, en el marco de la misión europeo-rusa ExoMars.

 

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