«Lo voy a utilizar muy a menudo»

Entre los primeros usuarios hubo niños de todas las edades. / FOTOS MORQUECHO

El nuevo ascensor inclinado que conecta Morlans y Aiete se puso ayer en marcha | Cientos de curiosos y vecinos de la zona estrenaron el funicular, que valoraron como «bonito» y «de categoría»

Claudia Urbizu
CLAUDIA URBIZU SAN SEBASTIÁN.

Se ha hecho de rogar y mucho, pero la apertura del ascensor de Morlans, el primero inclinado de la ciudad, ya es una realidad. El elevador, con una capacidad de carga de 25 personas, transportó ayer a los primeros curiosos y vecinos de la zona que se desplazaron de Morlans a Aiete, y viceversa. «Esto es categoría, parece el funicular de Igeldo», apuntaba Patxi Orbegozo al tiempo que observaba, con una amplia sonrisa, cada detalle de esta nueva 'atracción'. «He esperado mucho para que se pusiese en marcha, pero va a dar un muy buen servicio. Espero que vengan más como este», agregó.

El trayecto tiene una duración de 72 segundos, suficientes para recorrer los 143 metros de distancia que hay entre ambos puntos, con una pendiente media del 26,8%. Dani Patoriza fue uno de los primeros en acercarse, después de que se abriera al público al mediodía. Con su móvil grabó una buena parte del recorrido. «Me he acercado por simple curiosidad, porque es la novedad y me apetecía ver cómo ha quedado», reconoció.

El alcalde Eneko Goia también comprobó in situ el funcionamiento del nuevo ascensor, de la mano del director de obra y responsables de la empresa Orona, encargada del diseño del elevador. A su juicio, el minuto de trayecto «va a suponer un antes y un después en la movilidad entre Amara y Aiete, dado que va a permitir a muchas personas realizar de manera cómoda, rápida y segura este tramo para el que antes era necesario subir una pendiente empinada».

El funicular ofrece, además, la posibilidad de alojar carritos infantiles, bicicletas o sillas de ruedas. «Yo lo voy a utilizar mucho, también para subir este tramo con las bicis», aseguró Tineke van den Berg instantes después de salir por la puerta empujando un carrito y con su bebé en brazos. «Vivo aquí arriba y tenemos que ir todos los días a la guardería, que está en Amara, así que tener un ascensor como este nos viene muy bien», señaló.

Estructura consistente

Entre los primeros usuarios hubo niños de todas las edades, personas mayores que utilizaron las sillas abatibles para descansar durante el trayecto, e incluso curiosos que trabajan en la fabricación de ascensores y que no dejaron pasar la oportunidad de descubrir el funcionamiento del nuevo elevador. «Nos ha sorprendido mucho porque tiene muy buena pinta y parece consistente», admitieron los dos compañeros. «Aún es pronto para hacer una valoración. Habrá que ver cómo se comporta durante el primer mes, si hay averías o si la humedad del ambiente provoca problemas», apostillaron. a su parecer, el inicio del trayecto «queda lejos de las zonas más transitadas y hay que atravesar todo Morlans. Pero lo cierto es que era complicado darle una mejor solución», agregaron.

«Ahorras más esfuerzo que tiempo», puntualizó Emilio Paz, vecino de Munto, «aunque es una buena opción. A mí me ha gustado y lo voy a utilizar muy a menudo, al menos para subir, porque para bajar voy más rápido a pie», precisó.

Aunque no todos los que se acercaron ayer a las inmediaciones del nuevo ascensor lo hicieron para montar en él. «Me parece estupendo, es muy bonito. Pero a mí lo que me ha gustado es la caja de cristal. Me he comprado un ático y quiero poner una estructura como esta, pero sin ascensor», explicó Joseba Antxon Casal. «Lo que sí que creo que le falta es vigilancia, cuesta un poco pero ahorras. Si no, a ver cuánto dura sin que haya pintadas o rompan algo», señaló.