Urkullu aparta un problema a las puertas de dos citas electorales

Jon Darpón e Iñigo Urkullu, el pasado 25 de febrero en el ambulatorio de Retuerto./I. Pérez
Jon Darpón e Iñigo Urkullu, el pasado 25 de febrero en el ambulatorio de Retuerto. / I. Pérez

El lehendakari ha terminado aceptando la dimisión de Darpón, al que respaldó hasta el final, para no perjudicar la imagen del Gobierno Vasco y el PNV

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIEL

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha mantenido su apoyo a Jon Darpón hasta el final y no le ha forzado a dimitir en ningún momento, aunque ha terminado aceptando la salida de uno de sus hombres de confianza para no perjudicar a la imagen del Gobierno Vasco y de su propio partido, el PNV, a apenas un mes de que se abra un ciclo electoral con dos llamadas consecutivas a las urnas. La certeza de que toda la oposición en el Parlamento Vasco iba a reprobar al consejero de Salud en el pleno del próximo jueves 21 ha llevado al lehendakari a no prolongar la agonía de un consejero que tenía sus días contados desde que un informe de la Fiscalía hecho público en febrero apuntaba a claras irregularidades en las últimas OPE de Osakidetza. A partir de entonces, Darpón podía aguantar más o menos en el cargo, pero su futuro político estaba sentenciado.

En un primer momento, el Gobierno Vasco en pleno, donde se incluye al PNV pero también al PSE, cerró filas con el consejero de Salud y lo blindó ante una hipotética reprobación del Parlamento, que no tendría un carácter vinculante. El propio portavoz del Ejecutivo, Josu Erkoreka, recordó que, en los gobiernos españoles de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez en la actual legislatura, varios ministros han sido reprobados por el Congreso «y han seguido en sus cargos», con lo que trató de alejar el fantasma de un cese o dimisión de Darpón. Pero en política muchas veces los respaldos inquebrantables acaban chocando con la realidad y, cuando la continuidad de un cargo provoca más perjuicios que beneficios, termina por caer por su propio peso. Es lo que ha ocurrido con el consejero Darpón, que ha decidido apartarse al entender que su continuidad podía ser contraproducente para el Gobierno Vasco. El lehendakari, por más que siga manteniendo su reconocimiento al trabajo del sailburu, ha terminado aceptando esa máxima política y esa dimisión, al igual que hace unos meses tuvo que hacerlo con la salida de la exdirectora general de Osakidetza, María Jesús Múgica.

El futuro político de Darpón llevaba en el alambre desde que la Fiscalía del País Vasco finalizó su investigación sobre las presuntas irregularidades de la OPE de Osakidetza. Desde entonces, los sindicatos ESK, LAB y ELA y los tres partidos de la oposición, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y Partido Popular, han insisitido en reclamar la dimisión del consejero o, en su defecto, que el lehendakari lo cesara. Hasta este lunes, la postura del Gobierno Vasco era clara en la defensa del titular del Departamento vasco de Salud, aunque en las últimas horas había cogido fuerza la posibilidad de una dimisión. Tras el informe de la Fiscalía hecho público en febrero, Darpón dejó entrever que si era reprobado por el Parlamento, algo que iba a suceder con seguridad en el pleno del próximo jueves 21, se plantearía su dimisión. Aunque luego reculó y señaló que su futuro quedaría en manos del lehendakari, porque no se planteaba dimitir.

Dos horas de reunión

La suerte del consejero Darpón empezó a estar echada este miércoles en el Parlamento, cuando se reunió por espacio de dos horas con el lehendakari para valorar la situación de extrema debilidad en la que se encontraba. Todas las fuentes apuntaban entonces que el consejero estaba «en la cuerda floja» y que su dimisión podía ser cuestión de horas. Desde luego, antes de que se materializara la reprobación prevista para la semana que viene. Este jueves por la mañana EH Bildu había forzado aún más la máquina al anunciar la posibilidad de presentar una moción de censura contra Darpón en el supuesto de que no dimitiese tras ser reprobado por el Parlamento. Si antes ya estaba en el alambre, la amenaza de la coalición soberanista ha convertido en insoportable la presión sobre el consejero.

La segura reprobación de Darpón estaba a punto de situar al Ejecutivo de coalición de PNV y PSE en una compleja situación política a las puertas de dos elecciones decisivas. La situación revestía mayor gravedad para el partido jeltzale, por cuanto el consejero de Salud es del PNV y uno de los hombres de confianza del lehendakari Urkullu. El PSE, por su parte, ha mantenido un comportamiento exquisito con el futuro de Darpón y en ningún momento ha presionado para forzar su salida. Pero la cercanía de las elecciones generales del 28 de abril y de las forales, municipales y europeas del 26 de mayo desaconsejaba que el foco de toda la oposición pudiera ponerse sobre el Ejecutivo de Urkullu por su resistencia numantina a apartar a Darpón. Finalmente, ha sido el propio consejero jeltzale el que ha dado un paso a un lado al entender que su permanencia podía perjudicar al Ejecutivo. Una actitud similar a la que mantuvo la exdirectora general de Osakidetza, María Jesús Múgica.

Desde el propio PNV habían surgido dudas en las últimas semanas sobre si era positivo mantener la defensa a ultranza de la gestión del consejero de Salud a tenor de la repercusión que había tenido la investigación desarrollada por la Fiscalía. «Hay altos cargos del PNV que creían que era perjudicial mantenerlo en el cargo antes de las elecciones» generales del 28 de abril y, sobre todo, ante las municipales y forales del 26 de mayo, señalan diversas fuentes.

Un informe demoledor

El informe de la Fiscalía del País Vasco que apuntaba a claras irregularidades en la celebración de la OPE de Osakidetza supuso un antes y un después en este caso. En su escrito, adelantado por este periódico el pasado 19 de febrero, la fiscal superior Carmen Adán apuntó que la dirección del Servicio Vasco de Salud «designaba a las personas que elaboraban las pruebas» de las especialidades médicas, las que están en el ojo del huracán. Además de imputar a tres jefes de servicio por «revelación de secretos», Adán señaló que otras trece personas deberán testificar en un caso que ya está en el Juzgado de Instrucción número 2 de Gasteiz. Entre ellas están la ex directora general de Osakidetza, María Jesús Múgica; el ex director de Recursos Humanos, Juan Carlos Soto; su segundo en el área, Xabier Balerdi; y Andoni Arcelay, director de Asistencia Sanitaria. Los tres últimos acudirán ante la jueza Yolanda Varona en último lugar de la vista oral, de manera que las diligencias previas determinarán en calidad de qué han de declarar.

Ante estas consideraciones de la Fiscalía y el envío del caso al juzgado de Vitoria, la mayoría de los sindicatos y todos los partidos de la oposición reclamaron al consejero Darpón, máximo representante político de Osakidetza, que presentara su dimisión del cargo. También se elevaron voces que apuntaron al lehendakari para exigirle el cese del sailburu. Tras varias semanas de agonía, finalmente Darpón ha optado por salir de escena.

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