Las cosas del comer

Javier Roldán Moré
JAVIER ROLDÁN MORÉ

Markel Olano, reelegido diputado general de Gipuzkoa, hincó ayer el diente en las verdaderas necesidades de Gipuzkoa para que el territorio alcance una velocidad de crucero que le haga despegar hacia el deseado progreso. El jefe del Gobierno foral se dirigió a la sociedad prometiendo objetivos tangibles para mejorar las condiciones de vida de los guipuzcoanos. Habló de las cosas del comer y, de esta manera, aparcó antiguas reivindicaciones indentitarias que en discursos de otras épocas ocupaban mucho más tiempo que el que empleó ayer para, de soslayo, aludir al derecho a decidir -en el discurso escrito no lo reflejaba- como panacea para consolidar la democracia. De Cataluña ni de sus presos, no hubo ni mención, quizá para evitar cualquier malentendido con los socialistas, sus reeditados socios, que en la pasada legislatura protagonizaron más de un encontronazo por este motivo.

Defendió con orgullo un acuerdo de gobierno con el PSE porque funciona y da estabilidad en Gipuzkoa. En esta ocasión la escenografía del acuerdo por parte de Egibar y Andueza -con un efusivo e inédito apretón de manos el pasado miércoles- no fue un detalle menor en absoluto. Era la imagen inédita de una apuesta con luz y taquígrafos que los líderes de PNV y PSE quisieron exhibir para refutar un acuerdo de gobierno entre dos sensibilidades diferentes del país. Que fuera el propio Egibar el autor intelectual de esa foto es más que significativo.

Olano entró en harina y sacó de su cartera, como ya lo hizo un día antes su homólogo vizcaíno, suculentas inversiones para crear 10.000 puestos de trabajo, 500 plazas residenciales para la tercera edad y destinar 80 millones para nuevos proyectos de Etorkizuna Eraikiz, entre otros objetivos.

El reelegido diputado general abrió una nueva etapa para el territorio, sin la ETA que durante tantos años aterrorizó y paralizó el desarrollo del país, para reprochar la actitud que mantuvo durante esos años la izquierda abertzale. Y de la incineradora, casi ni se habló. El propio portavoz de EH Bildu, Juan Carlos Izagirre, se aleja de la crispación y de paso se presenta como alternativa. Está claro. Estamos en otro tiempo.