Poroshenko intenta desesperadamente dar la vuelta a las previsiones en Ucrania

Poroshenko, que busca la reelección en los comicios de este domingo, saluda durante el debate que se ha celebrado en el estadio Olímpico de Kiev. /Sergey Dolzhenko (Efe)
Poroshenko, que busca la reelección en los comicios de este domingo, saluda durante el debate que se ha celebrado en el estadio Olímpico de Kiev. / Sergey Dolzhenko (Efe)

Los sondeos vaticinan una severa derrota para la reelección en las inminentes elecciones

RAFAEL M. MAÑUECOEnviado especial a Kiev (Ucrania)

El último acto de campaña de la segunda vuelta de las presidenciales ucranianas de este domingo ha sido un «debate» de los dos candidatos en liza, el actual presidente del país, Petro Poroshenko y el popular cómico y estrella televisiva, Volodímir Zelenski. Más que debatir sobre ideas o programas, lo que hicieron fue dar un mitin conjunto por turnos de palabra en el imponente Estadio Olímpico de Kiev ante decenas de miles de asistentes.

Poroshenko, que se siente irremisiblemente perdedor, le echó más corazón y volvió a prometer que sacará al país de la actual crisis social, económica y territorial, si es reelegido jefe del Estado. Pero las encuestas no pintan nada bien para él. Los últimos sondeos le conceden una intención de voto en torno al 25% mientras que su adversario casi le triplica con más del 70%.

Y eso que Zelenski carece en absoluto de experiencia política, algo que reconoció este viernes en el estadio junto a Poroshenko, y que no ha expuesto un plan concreto y claro de acción en el caso de que, como todo parece indicar, tenga que tomar las riendas de Ucrania.

El politólogo del Instituto Gorshenin de Kiev, Alexéi Léshenko, cree que «es tal el deseo de muchos de ver a Poroshenko fuera de la Presidencia que no se han parado a meditar sobre las ambiguas propuestas de Zelenski. Cada uno ve en él lo que le gustaría ver, no lo que realmente representa».

Poroshenko ha repetido en los últimos días: «No me daré por vencido y seguiré luchando por Ucrania». El jueves pidió perdón por los errores cometidos, pero reiteró que él es la única alternativa sólida para seguir haciendo frente a Rusia «agresiva» que se anexionó Crimea y prendió la llama de la guerra separatista en el este del país, conflicto que ha causado ya cerca de 13.000 muertos.

Zelenski, por su parte, exhibe como principal mérito ante su rival ser «una persona parecida a la gente normal, uno más del pueblo». A juicio de Léshenko, «el éxito de Zelenski se explica porque forma parte de esa tendencia populista y anti sistema que observamos en otros países, en Italia con el Movimiento Cinco Estrellas o en Estados Unidos con Donald Trump».

Desde el Kremlin ya se ha dicho que la continuación de Poroshenko en el poder no sería deseable para Rusia. Sin embargo, tampoco se le ha hecho ningún guiño a Zelenski, pese a que gran parte de la prensa rusa cree que con él sería más fácil iniciar un proceso de normalización de las relaciones entre Moscú y Kiev. Al contrario, el jueves , a tres días de las elecciones ucranianas, el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev anunció un nuevo paquete de sanciones que incluirá la prohibición de exportar petróleo y carbón a Ucrania a partir del 1 de junio e impedirá la entrada en Rusia de una larga lista de productos y artículos de consumo del país vecino.

Al mismo tiempo, el político ucraniano prorruso, Víctor Medvechuk, estima que Zelenski podría tener la oportunidad de llegar a un acuerdo con Moscú de forma que Kiev pudiera recuperar el control sobre las provincias rebeldes del este (Donetsk y Lugansk). Medvechuk es hoy día el principal y quizá único vínculo existente entre el Kremlin y determinados círculos de la élite política ucraniana.