Puigdemont renuncia a acudir a Estrasburgo por temor a ser detenido

Cientos de independentistas se concentran frente al Parlamento Europeo en Estrasburgo./Óscar Chamorro
Cientos de independentistas se concentran frente al Parlamento Europeo en Estrasburgo. / Óscar Chamorro

Más de 8.000 independentistas se manifestaron frente al Parlamento Europeo en una concentración a la que no asistieron Quim Torrá ni el expresident de la Generalitat

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSOEnviado especial a Estrasburgo

El calor daba un respiro este martes a las calles de Estrasburgo después de varias jornadas superando los 35 grados, una temperatura que facilitó desde primera hora el tránsito de esteladas y personas luciendo lazos amarillos desde el centro de la ciudad hacia el edificio Louise Weiss, sede del Parlamento Europeo, donde el denominado Consell de la República había convocado una manifestación para criticar la exclusión de tres de sus representantes. El día anterior, el Tribunal de Justicia de Luxemburgo impidió a los dirigentes de JxCat fugados Carles Puigdemont y Toni Comín que fueran declarados eurodiputados electos y pudieran tomar posesión de su escaño en Eurocámara durante su constitución, como ellos tenían previsto. Entre los independentistas allí congregados aún había esperanza en ver a sus líderes, sin embargo, ni el expresident ni el exconsejero de la Generalitat pisaron territorio francés por miedo a que España activara una euroorden contra ellos.

Fue el abogado de Puigdemont, Gonzalo Boyé, el que recomendó al político que desistiera de hacerse la foto junto a los manifestantes ya que, según sus palabras, «no era aconsejable porque podía existir una medida administrativa consistente en llevarlo directamente a territorio español». Un heho que ha sido negado tajantemente desde Secretaría de Estado en España, como las especulaciones vertidas por ciertos sectores independentistas que apuntaron durante toda la semana a la presencia de agentes de Policía españoles de paisano patrullando la zona donde se iba a producir la concentración. El letrado llegó a explicar que su defendido había estado a «pocos kilómetros de la frontera» entre Francia y Alemania.

A estas dos bajas se sumó la del actual president catalán, Quim Torra, que había anunciado que tampoco asistiría, pero pese a la orfandad de los independentistas en Estrasburgo estos lograron mostrar músculo y reunir a más de 7.000 personas frente a la Eurocámara, según cifras de la Policía francesa.

A mantener viva la llama contribuyó el juego del despiste de Puigdemont en las redes sociales. De madrugada se había fotografiado al lado de un autobus fletado en Lleida -uno de las decenas que acudieron a la cita- pero sin dejar claro su localización. Su abogado, Gonzalo Boyé, también le había dado un cariz de misterio a la situación, mostrando fotos en las redes sociales tomadas en Estrasburgo.

Allí, los manifestantes independentistas coincidieron con otra manifestación del Movimento Federalista Europeo. Comparando ambas, era fácil comprender la diferencia de medios económicos con los que cuentan unos y otros. En el lado amarillo había un escenario con pantalla gigante, el perímetro se acotó con vallas y contaban hasta con una zona de acreditación y entrada para la prensa.

Sobre uno de los puentes de acceso a la Eurocámara llegaron a colgar pancartas en las que se aludía a Puigdemont, en inglés y catalán. En una de ellas sobre la cara del expresidente catalán se dice «No rendirse nunca» y en otra «Dejen a Puigdemont unirse al Parlamento Europeo».

Funcionamiento «normal»

Esta suerte de turismo de 'procés' en la que han derivado las acciones internacionales del independentismo -hace un año y medio reunieron a 45.000 personas en Bruselas-, se plasmó desde el pasado domingo en Estrasburgo, donde era habitual cruzarse con personas portando lazos amarillos al pasear por sus coquetas calles. Ocupaban las terrazas de la ciudad a la hora de la cena y visitaban los monumentos como un turista más. Todo ante la mirada de indiferencia de los franceses, acostumbrados a ver desfilar a todo tipo de manifestantes de distintos países, cada uno con su propia reivindicación. Solo el extremo calor alteraba la rutina habitual de la ciudad.

Mientras tanto, dentro del Parlamento Europeo se celebraba la sesión de constitución de la cámara surgida de las elecciones del pasado 26 de mayo. Ante la duda de si estas bajas alterarían el funcionamiento del parlamento, altos representantes de la UE confirmaron en rueda de prensa que «el parlamento estará legalmente constituido sin tener a todos los 751 diputados que lo forman». Además recordaron que «no sería la primera vez que pasa, solo hay que ajustar el porcentaje de la mayoría cualificada».

Algunos diputados portan carteles en apoyo a Puigdemont y Comín.
Algunos diputados portan carteles en apoyo a Puigdemont y Comín. / Óscar Chamorro

Mientras Atonio Tajani, el presidente saliente, daba su discurso de despedida y sonaban los acordes del Himno de Europa. En los escaños, el color amarillo fue protagonista por dos motivos bien distintos. Por un lado, lo vestían eurodiputados liberaldemócratas británicos para ilustrar su oposición al 'brexit', por otro, ilustraba la protesta de eurodiputados afines al movimiento independentista catalán, que han reclamado al Parlamento que intervenga en defensa de Puigdemont, Comín y Junqueras.

Algunos de ellos, como el irlandés Matt Carthy o el navarro Pernando Barrena, mostraron carteles con sus fotos. Durante el pleno, los escaños vacíos de los tres políticos excluidos estuvieron presididos por una estelada. Una situación que podría repetirse este miércoles, cuando la Eurocámara inicia las votaciones para elegir a su presidente.

Puigdemont agradeció la presencia a la gente que participó en la manifestación independentista, y también aprovechó para lanzar una advertencia: «Luchamos. Que lo tengan claro nuestros ilusos perseguidores».

Lo escribió en Twitter, donde añadió que «mientras algunos querrían calles vacías y resignadas, nosotros llenamos, hablamos, luchamos».

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