La incertidumbre preside el comienzo del G-20 en una Buenos Aires blindada

Un fallo de protocolo llevó a que un 'chaleco amarillo' recibiera a Macron y su esposa./AFP
Un fallo de protocolo llevó a que un 'chaleco amarillo' recibiera a Macron y su esposa. / AFP

La reunión de los líderes de EE UU y China es la cita más esperada, sin perder de vista el trato que se dispensará al heredero saudí

MARCELA VALENTECorresponsal. Buenos Aires

Precedida de gran expectativa, más por las bilaterales previstas que por sus resultados globales, y en medio de la incertidumbre mundial, la cumbre del G-20 arranca este viernes en una Buenos Aires prácticamente sitiada. Custodiada por 22.000 agentes de seguridad, despoblada y sin su ritmo febril de tráfico, la capital del tango recibe ya a los mandatarios con sus calles cerradas, edificios y áreas vallados, los hospitales en alerta máxima y el transporte público reducido al mínimo o directamente interrumpido.

Los líderes de los países más desarrollados del mundo y de las potencias emergentes deliberarán entre este viernes y el sábado en el centro Costa Salguero, junto al Río de la Plata. El grupo concentra el 85% del PIB mundial, dos tercios de su población y el 75% del comercio internacional. Pese a la militarización de la ciudad, hay prevista este viernes una manifestación de movimientos y organizaciones contrarios a la marcha de la globalización.

La agenda propuesta por Argentina, el país anfitrión, incluye el trabajo del futuro, la conectividad y la seguridad alimentaria. Se discutirá también sobre comercio, cooperación, medio ambiente y seguridad y se tratarán asuntos bilaterales, algunos muy candentes.

El príncipe investigado

La primera polémica surgió con la llegada del heredero saudí, Mohamed bin Salmán (MBS). Invocando la jurisdicción universal para delitos de guerra, la organización humanitaria estadounidense Human Rights Watch pidió a la justicia argentina iniciar una investigación penal contra el príncipe por violaciones de los derechos humanos en Yemen, torturas a disidentes saudíes y por su presunta vinculación con el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, al que se vio con vida por última vez entrando al Consulado saudí en Estambul el 2 de octubre. La justicia federal argentina ya envió exhortos a Arabia Saudí, Turquía y a la Corte Penal Internacional para constatar si el investigado tiene un proceso abierto por esos delitos.

La atención mundial estará centrada en el tratamiento que los distintos líderes dispensan a MBS. Donald Trump podría ser el único dispuesto a fundirse en un abrazo con el príncipe saudí. Para el presidente de EE UU, Riad sigue siendo un «férreo» aliado de Washington, sin olvidar su franca admisión de que, si se cancelaran los contratos de venta de armas que tiene su país con la monarquía del Golfo, sólo se beneficiaría a Rusia y a China, sus mayores competidores en este ámbito.

LAS CLAVES

La sombra de las Malvinas.
Theresa May es la primera dirigente británica que pisa suelo argentino desde el conflicto de 1982.
Los objetivos de Macri.
El presidente anfitrión aspira a mejorar la imagen internacional en un momento de crisis.

El francés Emmanuel Macron, desde este jueves en Buenos Aires, protagonizó un hecho insólito. La vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti, que debía esperarlo al pie de la escalerilla del avión, se retrasó y la primera persona a la que el recién aterrizado estrechó la mano fue un operario aeroportuario que portaba un chaleco amarillo como el que usan sus airados oponentes en las calles de París. En rueda de prensa, Macron se refirió luego al reto de hallar un lugar para los trabajadores de clase media en la nueva etapa de la globalización. Y también al príncipe saudí. Dijo que «el caso Khashoggi es muy grave» pero reclamó que «se respete la presunción de inocencia».     

Lucha por el liderazgo

En otro orden, Macron se manifestó escéptico sobre la posibilidad de firmar un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur. Señaló como un obstáculo el rechazo del presidente electo brasileño, Jair Bolsonaro, al pacto de París para frenar el cambio climático. En el ámbito medioambiental, el francés también deberá medir fuerzas con Trump, un feroz detractor del cambio climático que retiró a EE UU de los acuerdo de París de junio de 2017 poco después de llegar a la Casa Blanca.

En una de las citas más esperadas en la capital argentina, Trump, se reunirá con su par chino, Xi Jinping. Las tensiones comerciales entre ambos colosos y las peleas de fondo por el liderazgo internacional harán de esta cumbre un capítulo más de la saga. Con Trump vienen aumentando los aranceles de importación de productos industriales chinos y para el 1 de enero se prevé un incremento del 25% en esos tributos. Este jueves, el inquilino de la Casa Blanca aventuró que un acuerdo comercial estaba «cerca» para, poco después, enfriar cualquier esperanza. «Creo que estamos muy cerca de hacer algo con China pero no sé si quiero hacerlo», declaró a los periodistas poco antes de embarcar en el 'Air Force One'.

En el orden interno, Mauricio Macri recibe a Theresa May, la primera dirigente británica en pisar suelo argentino desde la guerra de las Malvinas de 1982. Macri aspira a revitalizar la percepción internacional del país en un momento en que la economía no despega y el desempleo, la pobreza y la inseguridad vapulean la imagen de su Gobierno.

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