«Donostia es uno de los lugares más bellos del mundo»

Turistas visitando la iglesia del Buen Pastor en el tour de la oficina de turismo/Lobo Altuna
Turistas visitando la iglesia del Buen Pastor en el tour de la oficina de turismo / Lobo Altuna

Turistas venidos de Canadá, China y Dinamarca coinciden en que San Sebastián «no es barato, pero se come muy bien»

IMANOL ARRUTI

A las cinco de la tarde de un día cualquiera entre semana en verano las puertas de la oficina de turismo del Boulevard donostiarra no dejan de abrirse y cerrarse. Multitud de turistas esperan su turno para pedir información, una recomendación o un guía local. Faltan unos minutos para que el reloj marque en punto y dé comienzo uno de los circuitos. A esta hora y con este grupo de visitantes venidos de Japón, Canadá y Dinamarca les toca patear las calles incluidas en el recorrido 'Parte Vieja Esencial'.

No se conocen entre ellos. De hecho acaban de verse por primera vez y aún así todos coinciden en que tenían muchas ganas de ver los lugares más famosos de la ciudad. «La Concha, la Parte Vieja, El Buen Pastor, El Peine De Los Vientos o el Palacio Miramar», enumeran. Conocen los nombres porque han hecho los deberes pero nunca han visto más allá de las fotos cómo el mar se come la playa de La Cconcha cuando sube la marea, cómo las barras de los bares de la Parte Vieja son como una pasarela en la que los flashes se tornan hacia los pintxos, o cómo el agua juega con las rocas en el Peine del Viento. «Tengo varias rutas contratadas para poder visitar los sitios más espectaculares de la ciudad. Me han dicho que se pueden ir viendo mientras paseas y que no es necesario el transporte publico, así que me encanta la idea» comenta una chica de Hon Kong.

El nombre de San Sebastián no es ajeno para ninguno de los turistas. Todos, en algún momento, han oído hablar de la capital guipuzcoana. «Nos han dicho que es precioso, que es una ciudad perfecta para pasear y que la comida es exquisita», relata uno de ellos.

Que el turismo es un sector muy importante en la vida de San Sebastián es algo que poca gente pone en duda. Prueba de ello son los récords de viajeros que se baten cada año, o la proliferación de hoteles en los últimos tiempos. Los datos, además, así lo reafirman. En el año 2015 este sector generó en la capital guipuzcoana unos ingresos de 957 millones de euros, aportando el 13,4% al PIB de San Sebastián. Estas cifras convirtieron al turismo en la segunda actividad económica de la ciudad por primera vez.

El grupo sigue caminando. Los turistas van haciendo el recorrido marcado y no dudan en detenerse a sacar fotos. Frente a la bahía de la Concha, una familia de Vancouver, Canadá, asegura que San Sebastián es «ciudad perfecta para venir en verano porque somos una familia que nos gusta viajar a sitios tranquilos y con historia, donde poder combinar el descanso con la cultura. Tenemos un poco de miedo porque nos han dicho que el tiempo es muy cambiante, pero de momento hemos tenido suerte y en el día de hoy vamos a poder visitar bastantes lugares en un tour por la ciudad».

Llueve sí, pero en verano suele salir el sol y los turistas que vienen a San Sebastián saben que de la tormenta al sol se puede pasar rápido. La meteorología ni les detiene ni les incentiva, por lo menos en verano. Las cifras de turistas que vienen en esta época son similares a las del año pasado. Sin embargo, cuando aumenta el número de turistas que visitan Euskadi es el resto del año. Esto también se debe a que en verano vienen menos españoles, ya que con la salida de la crisis optan por los viajes más largos de manera que la cifra global se compensa. Actualmente, el reparto de turistas en Euskadi es del 40 por ciento extranjeros y 60 por ciento españoles.

Canadienses, japoneses y daneses caminan tranquilos por la ciudad. Todo lo miran y disfrutan con las vistas. Preguntados sobre los precios, un hombre canadiense se adelanta y acalara que «San Sebastián no es barato. Es más caro que Vancouver, pero es parecido a otros sitios que hemos visitado como Paris».

Tras visitar el Boulevard, la plaza de la Constitución, la Iglesia San Vicente, la Basílica Santa María y la Bahía de La Concha, solo queda el Ayuntamiento y los jardines de Alderdi Eder. El recorrido 'Parte Vieja, Esencial' está a punto de terminar y el grupo de visitantes apura las últimas informaciones. Para algunos puede que sea su última día en la ciudad, pero seguro que, tarde o temprano, volverán.

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