Piden dos años para el exencargado del tren Txu-Txu de San Sebastián por presunto acoso a una empleada

Imagen de archivo del tren Txu-txu./Lobo Altuna
Imagen de archivo del tren Txu-txu. / Lobo Altuna

La Fiscalía de Gipuzkoa solicita dos años de prisión y la acusación particular reclama 8.000 euros por las secuelas psicológicas que sufrió

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

La Fiscalía Provincial de Gipuzkoa solicitó ayer dos años de prisión para un antiguo responsable de la empresa que gestiona los recorridos del tren Txu-Txu así como el autobús turístico de Donostia, al que imputa un delito de acoso laboral grave sin trato degradante cometido sobre una extrabajadora. El ministerio fiscal sostuvo que el investigado creó un clima de «intimidación» en el círculo laboral que atentaba la dignidad de la empleada.

En el proceso esta también personada la mujer, cuyo letrado demandó penas que suman 18 meses de prisión y una indemnización por la secuelas psicológicas que, a su juicio, generó aquella situación. La defensa del encausado, por su parte, rechazó la imputación. Manifestó que todo obedecía a una maniobra de venganza, «porque no le quiso renovar el contrato».

Los hechos que son objeto de este proceso, cuya vista oral se celebró ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Donostia, se remontan al año 2016, en el que la empleada había sido contratada para trabajar en los periodos de Semana Santa y verano. Las acusaciones mantuvieron que el acusado, «abusando» de que era su jefe, sometió a la mujer a un trato humillante a través de los chats de grupo creados a través de los cuales se transmitían las instrucciones y órdenes en el quehacer laboral diario.

El investigado niega los hechos y atribuye la denuncia a una venganza por el fin del contrato

Las acusaciones indicaron que en la mayoría de las ocasiones, el investigado dirigió desde su dispositivo móvil mensajes coactivos y vejatorios. En uno de ellos, le manifestó: «Joder, qué pasada, ya está dando por el culo». Otros mensajes fueron: «Siempre he dicho que eres mala», «y nosotros que pensábamos que con lo lagarta que eres te reproducías por huevos», «tu nuca es lo último que despertaría algún tipo de pasión» o «ponte a cuatro patas, se consigue todo». Este último lo hizo en relación a que debía agacharse para recuperar una moneda que había quedado en una ranura.

El acusado rechazó las imputaciones y aseguró que los mensajes recogidos en la denuncia interpuesta estaban «sacados de contexto», a la vez que argumentó que habían sido «alterados» y «manipulados». Al mismo tiempo, destacó que la mayor parte de ellos se habían realizado en un toco «jocoso».

El acusado, que ya no pertenece a la empresa que gestiona este servicio turístico, atribuyó la denuncia a un acto de venganza por la finalización del contrato. El acusado manifestó que la relación laboral con la mujer no había sido buena y añadió que fue deteriorándose con el paso de los meses. «La confianza que tenía en ella fue decreciendo», dijo.

La extrabajadora, por su parte, ratificó el contenido íntegro de la denuncia y dijo que llegó a sentirse «acosada, humillada y maltratada». Afirmó que el trato del que fue objeto hizo «que me sintiera insegura, incluso para buscar otro trabajo. Me tuve que someter a un tratamiento farmacológico», manifestó.

La denunciante asimismo, negó haber dirigido al acusado mensajes ofensivos. «Era él quien me acosaba de forma caprichosa».

Una vez finalizada la fase de prueba, el fiscal del caso, Tomás Calvete, solicitó para el acusado una condena de dos años como presunto autor de un delito de acoso laboral grave sin que hubiera existido un trato degradante. La acusación particular, ejercida por el letrado Ignacio Eizaguirre, imputó el mismo delito y pidió doce meses de prisión y 8.000 euros de indemnización, en tanto que el abogado de la defensa, Javier Sánchez, reclamó la absolución.