«Teníamos que llevarla comida de casa cuando viajábamos»

«Teníamos que llevarla comida de casa cuando viajábamos»

Ane Santesteban peleó para dedicarse al ciclismo, un mundo de hombres en el que solo vio una salida en Italia, donde sigue viviendo

ANA VOZMEDIANO

¿Equipos profesionales? Cuenta Ane Santesteban, ciclista de Errenteria, flamante medalla de plata en los últimos Juegos Mediterráneos, cómo fueron sus inicios sobre la bici. Muy lejos, desde luego, de lo que puede ser un varón. «Los sueldos eran ridículos, la que más ganaba conseguía 5.000 euros al año. Veía a mis compañeros que en aficionados tenían aspiraciones y que nosotras, sin embargo, teníamos que dejarlo. Hubo un año en el que nos invitaron a ir al Giro, que es la mejor carrera del mundo, y no teníamos dinero para el viaje. Hicimos rifas, vendimos de todo, y al final fuimos. Cuando viajábamos íbamos en furgonetas, nos llevábamos la comida de casa. No son formas de llegar a la competición». Ane cree que poco a poco ese mundo de hombres se va abriendo a las mujeres, aunque en el terreno económico sigue habiendo una diferencia mundial. «En este momento hay una ciclista holandesa, Ana Van Der Dregen que lo gana todo, fondo, montaña, clásicas, etapas... No solo su nombre no es tan conocido como el de un ciclista hombre, es que si existiera un profesional varón con su palmarés ganaría tres o cuatro veces más».

Ane corre en Italia, en el Ale Chipollini, participó en los Juegos Olímpicos y los premios por ganar carreras ya no son de 50 euros e incluso el campeonato de España se ha hecho más duro. Ane ha conseguido convertir su hobby en profesión. El apoyo familiar fue fundamental.

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