Aluvión de críticas al presidente de la Cámara de Bilbao por el aeropuerto

Aeropuerto de Hondarribia/Lusa
Aeropuerto de Hondarribia / Lusa

El Gobierno Vasco considera «inaceptables» las palabras de Corres, que dijo que el cierre de Hondarribia «es cuestión de tiempo que se cierre»

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA

Cierre de filas institucional a favor del aeropuerto de Hondarribia. Diputación de Gipuzkoa, Gobierno Vasco y Ayuntamiento de Donostia se han apresurado a desacreditar al presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao, José Ángel Corres, quien el jueves se desmarcara con lapidarias afirmaciones sobre el aeródromo guipuzcoano. «Mejor nos olvidamos del aeropuerto de Hondarribia porque es cuestión de tiempo que se cierre», dijo desde la capital vizcaína.

La Diputación ya llamó al orden a Corres el mismo jueves, en boca de la diputada foral de Movilidad, Marisol Garmendia, quien calificó su desliz de «irresponsable e irrespetuoso». Este viernes el rapapolvos le vino del Gobierno Vasco, que consideró «inaceptables sus declaraciones» y le recordó que las cámaras de comercio forman parte de la comisión de coordinación del sistema aeroportuario, «foro en el que el criterio de trabajo es compartido bajo el principio de un aeropuerto, tres terminales».

Las instituciones implicadas en la promoción aeroportuaria no han dado margen a que las palabras de Corres pudieran calar en la opinión pública o, peor aún, en los mercados. En menos de 24 horas han trazado un cortafuegos ante la desconfianza o el pesimismo sobre el futuro de la terminal de Hondarribia.

El Gobierno Vasco ratificó a través de un tajante comunicado, el potencial de todos los aeropuertos de Euskadi y reiteró su apuesta en el desarrollo de «una estrategia integral de gestión aeroportuaria, basada en la complementariedad».

El Ejecutivo de Vitoria maneja una estrategia en la que «es innegable la solvencia de cada aeropuerto, desde la dimensión y potencialidad de cada terminal, y la necesaria complementariedad de los tres para responder a las necesidades de las personas usuarias». Por ello, el Gobierno Vasco dejó claro ayer que, lejos de las tesis de la Cámara de Comercio de Bilbao, «continuará trabajando en la mejora de la competitividad de los tres aeropuertos vascos y de los servicios que tienen que prestar».

Críticas al PP

El gabinete de Urkullu no quiere más disonancias respecto a esta cuestión y, en clara alusión a la entidad presididad por José Ángel Corres, lanzó «un llamamiento a la responsabilidad de los representantes de las entidades y evitar enfrentamientos innecesarios, que ni responden a la realidad, ni contribuyen a la competitividad del conjunto del sistema».

Coincidió en calificar como «inaceptables» las palabras de Corres el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, quien añadió argumentos para rechazar la idea transmitida desde el territorio vecino. Goia explicó que «pese a las dificultades que ha vivido durante los últimos meses, el aeropuerto de Hondarribia-San Sebastián está incrementando su número de usuarios. Por tanto, no tiene ningún sentido poner en cuestión su vigencia desde una visión puramente particular y egoísta».

El alcalde de Donostia quiso rubricar su «apuesta por Hondarribia como aeropuerto que da servicio al territorio», y dejó claro que «abogamos por la toma de decisiones que mejoren sus prestaciones». En este sentido, envió algún recado a Madrid. «Solicitamos una implicación firme y decidida del Gobierno de España, que es quien tiene la competencia en materia aeroportuaria, para realizar las inversiones necesarias y tomar las decisiones adecuadas para reforzar la operatividad de nuestro aeropuerto y garantizar su presente y su futuro».

También tuvo críticas para el PP, formación desde la que Borja Sémper habló de una «estrategia de país del PNV que apuesta por Bilbao» además de una «política de brazos caídos del PNV y del PSE al oponerse a la ampliación de la infraestructura». Goia señaló que «sorprende que el Partido Popular se dedique a criticar al PNV, cuando durante su mandato al frente del Gobierno de España no movió ni un dedo para reforzar el aeropuerto».