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Treinta expertos crean la 'biblia' de la alimentación sana

Treinta expertos crean la 'biblia' de la alimentación sana

Un nutricionista vasco reúne a cinco sociedades científicas para editar la más completa guía de salud alimentaria

FERMÍN APEZTEGUÍA

Comer es un placer que requiere, para su deleite, conocimiento. Es también una de las principales fuentes de salud. Un nutricionista vasco, el médico Javier Aranceta, ha coordinado para la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria a especialistas de otras cuatro entidades científicas más con el fin de elaborar, entre todos, la más completa guía de salud alimentaria publicada hasta la fecha en España, dirigida tanto a profesionales de la salud como a la ciudadanía en general.

La 'Guía de la alimentación saludable (para atención primaria y colectivos ciudadanos)' ha contado con la colaboración de una treintena de expertos de las tres grandes sociedades de médicos de familia (Semfyc, Semergen y SEMG) y de pediatría extrahospitalaria, la Sepeap. Todas las cuestiones que pueda imaginar relacionadas con la dieta se abordan en él. Desde el menú ideal para cada edad a temas que rara vez se hallan en un libro sobre nutrición, como la manera de realizar una compra inteligente desde el punto de vista de la salud del planeta. Las que se presentan aquí son sólo algunas de las muchas cuestiones que se abordan en él.

Las claves

El libro
La 'Guía de la alimentación saludable...', editada en formato de libro y en breve como APP para móvil, está ya a la venta (Planeta, 12,5 euros).
Ayuda humanitaria.
Los ingresos generados por las ventas se destinarán en su integridad a la ONG Nutrición sin Fronteras, impulsada por la SENC y la UNESCO.
Ceremonia
La presentación será mañana, a las 19.30 horas, en la Sociedad Bilbaína, con presencia de la UPV, la Real Academia de Medicina del País Vasco, la Academia de Ciencias Médicas Bilbao y el apoyo de EL CORREO. Entrada libre.

Comiendo bien se gana en salud

Desde antes del embarazo

El cuidado de la alimentación ha entrado en una nueva etapa que comienza en los seis meses anteriores de la gestación. Ahora se sabe que la información genética que los progenitores transmiten a sus hijos contiene instrucciones –que son modificaciones genéticas– relativas al estilo de vida y la conducta alimentaria del futuro bebé. La salud y los hábitos de esa futura persona dependerán, en buena medida, de cómo vivan, coman, beban y se ejerciten sus padres en el semestre anterior a la gestación. ¿Increíble, verdad? Pero cierto.

«El seguimiento proactivo de los criterios médicos y el consejo dietético permitirán un mejor posicionamiento para la salud de la madre y, en especial, para el nuevo ser, desde el kilómetro cero». A partir de ese momento, la alimentación debe ser completa, variada y adaptada a los cambios físicos y fisiológicos que van a darse con el fin de satisfacer las necesidades nutricionales del bebé y su mamá. Una alimentación variada implica consumir cada día una referencia de todos los grupos de productos; y agua, entre cuatro y ocho vasos diarios. Hay tres nutrientes que no deben faltar: ácido fólico, hierro y calcio. Deben evitarse los fritos y moderarse el consumo de sal.

Necesidades de los mayores

La dieta tiene que ir cambiando con la edad, porque el cuerpo de un chaval de 25 años no es el mismo que el de un hombre de 60 o una mujer de 70. El paso del tiempo altera de tal modo el aparato digestivo que, sin darnos cuenta, puede caerse en la desnutrición.

El olfato deja de funcionar con corrección y las papilas gustativas disminuyen en número de tal modo que para conseguir el mismo impacto de sabor que en el pasado se requiere una cantidad mayor de sustancia. Además, disminuye la producción de saliva, el paso de los alimentos por el esófago se vuelve más lento, el estómago segrega menos ácidos, se mastica peor... Todas estas circunstancias obligan a adaptar la dieta de los mayores a sus necesidades.

Hay que aumentar la cantidad de nutrientes como calcio, vitamina D y los que poseen función antioxidante. Para conseguirlo se requiere beber agua a intervalos regulares, de seis a ocho vasos al día; moderar el consumo de azúcar y sal; así como aumentar el de fibra (cereales, frutas, verduras y legumbres), elegir alimentos de fácil masticación y consultar con el geriatra cómo suplir la falta de vitaminas generada por las enfermedades crónicas.

Compra inteligente

«Para comer bien, hay que saber comprar bien. Cuanto más «adecuada, saludable y segura» sea la cesta de la compra, «mejor alimentación para toda la familia se logrará a un precio razonable». La planificación inteligente consiste en siete pasos, que comienzan por planificar y consensuar con la familia el menú, diario o semanal.

Hay que pensar bien las comidas que se harán a lo largo de la semana y quién comerá en casa esos días. También es interesante prestar atención a las ofertas y a las promociones que llegan a través de los medios de comunicación o el buzón. Antes de ir a hacer la compra, lo oportuno sería revisar la despensa, comprobar si hay algún producto a punto de caducar y elaborar una triple lista con tres columnas: alimentos frescos, no perecederos y refrigerados o congelados.

En el supermercado, los primeros productos que deben echarse al carro son los no perecederos, como legumbres y aceite de oliva, luego los frescos, el pescado o la carne y, por último, los que deben respetar la cadena de frío. «Piense que la distribución de las secciones, productos y marcas está realizada para estimular la compra, en muchas ocasiones de alimentos poco o nada recomendables».

Sostenibilidad, las seis erres

El cuidado del medio ambiente y la sostenibilidad del planeta siempre deben estar presentes. Los autores de la guía proponen un método para una buen gestión ambiental basado en la teoría de las seis erres: reducir residuos, reutilizarlos, reciclar, reparar, rechazar y responsabilizarse en la compra. La sostenibilidad alimentaria comienza por la reducción de la basura mediante una buena planificación. Hay que asegurarse de adquirir sólo lo que se necesita y elegir productos con el mínimo embalaje. Reutilizar implica utilizarlos con cuidado para alargar su duración y apostar por bolsas de la compra de papel, no de plástico. El reciclaje en la cocina es cuestión de economía: muy a menudo los restos, cocinados o en crudo, pueden tener una utilidad y al recoger, hay que separar los residuos.

Cuando un equipo se estropee, no lo tire al contenedor a la primera de cambio, quizás pueda arreglarse y prolongarse su vida útil. Rechace los productos que generen una enorme huella ecológica, como el aceite de palma; y compre con responsabilidad. «Es posible elegir y priorizar la compra de productos y servicios que tengan un mayor compromiso con el planeta».