LA DESPENSA

Algas marinas: beneficios de incorporarlas a nuestra dieta

Las algas forman ya parte de nuestra dieta. /
Las algas forman ya parte de nuestra dieta.

Las algas pueden tomarse de diferentes formas, aunque la más habitual es consumirlas como verdura o en cápsulas

Las algas son uno de los ingredientes que hemos integrado en nuestra gastronomía de tradición japonesa. En el país nipón, siempre se han utilizado estas plantas vegetales en sus recetas y no solo por el sabor y los nutrientes que aporta, sino por sus muchos beneficios para la salud. Y es que sobre todo, su comercialización ha aumentado en nuestro territorio gracias a su efectividad en el control del colesterol. Su alto contenido en ácidos poliinsaturados lo convierten en un alimento para combatirlo.

Pero además, las algas tienen un gran poder depurativo, ayudando a eliminar las toxinas acumuladas en el organismo de forma sencilla. Otro de los beneficios para la salud es la prevención tanto de la retención de líquidos como del estreñimiento. Esto último se debe a que las algas son ricas en fibra.

Precisamente, esas fibras solubles que las componen tienen también sus efectos en el sistema digestivo, ayudando a prevenir el reflujo esofágico y la gastritis. A su vez, en el caso de que estemos siguiendo una dieta de adelgazamiento, las algas ayudan a regular y prevenir la absorción de grasas, y tienen además un efecto saciante.

Las algas marinas son un alimento muy completo, con grandes propiedades que nos ayudarán a equilibrar y enriquecer nuestra alimentación

Las algas se pueden tomar como verdura, en cápsulas, en extractos o en infusiones. Se pueden encontrar en supermercados, tiendas de dietética y herboristerías, adquiriéndose de dos formas: frescas (que será necesario conservarlas en el frigorífico) y secas. En cualquier caso, su alto aporte de vitaminas A, B, C y E ayudan a un buen estado de la piel, el cabello o las uñas.

Cómo cocinar las algas

Las algas más consumidas son el agar-agar (ideal para comer en ensalada o gelatina), el alga espirulina (en batidos, caldos, purés o zumos), el alga nori (la más conocida de todas, porque es la utilizada para elaborar sushi), el alga wakame (presente en ensaladas, verduras, sopas o guisos) y el alga arame (acompañamiento perfecto para pescados o platos de pasta).

En el caso de las algas secas, es necesario lavarlas y dejarlas en remojo, siempre teniendo en cuenta el tipo de alga y que al hidratarlas aumentan significativamente su volumen. Una vez hidratadas se trocean y se comen o, en el caso de las más gruesas, se cocinan al vapor, a la plancha o en caldos.