Sánchez busca un engorde calculado de Vox a costa del PP pero sin adquirir protagonismo

Pedro Sánchez/
Pedro Sánchez

El Gobierno quiere que se regulen los debates por ley después de que el presidente rechazara el de TVE

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El PSOE se enfrenta a un escenario electoral contradictorio con Vox. Reconoce que sería rentable para sus intereses que los de Santiago Abascal crezcan a costa del PP, pero al mismo tiempo creen que el engorde debe ser calculado para que la extrema derecha siga en un papel secundario. Esta dialéctica estuvo presente en la decisión del equipo electoral para que Pedro Sánchez decidiera acudir al debate en televisión con los otros cuatro candidatos, incluido el de Vox.

«Es preciso que den la cara», justificó este viernes José Luis Ábalos. Hay que conocer a Vox por sus planteamientos y sus propuestas e impedir que su campaña se limite a «los whatsapps y 'fake news' diarias», señaló el ministro y codirector del comité de campaña del PSOE. Esa es una de las razones por las que Sánchez escogió el formato a cinco, y no el de cuatro que proponía TVE, para medirse con el resto de candidatos. La exclusión del líder de la extrema derecha le habría permitido seguir con su campaña de limitada exposición pública, casi circunscrita a los actos de su propio partido, pero con fuerte presencia e influencia en las redes sociales

Ábalos reconoció en una entrevista en la cadena pública que la decisión de acudir a un duelo con los otros cuatro candidatos no obedece a cándidas razones de pluralismo, es pura estrategia electoral. «Las estrategias electorales -apuntó- son siempre interesadas, las nuestras y las del resto de partidos». Cada uno, añadió, «busca la forma de competir más adecuadamente». En el caso del PSOE, es que Abascal salga de sus cuarteles, y tenga una tribuna para hacer sombra al PP, según el cálculo socialista. «No nos va mal que Vox crezca a costa de (Pablo) Casado», apunta un partidario de esta tesis.

Alimentar la bicha

Pero hay dirigentes socialistas que desde el anonimato discrepan de esta visión y consideran un error que el líder de su partido debata en pie de igualdad con el de un partido de extrema derecha que quiere, en palabras del propio Sánchez, devolver a España «40 años atrás». «Alimentar la bicha es un riesgo innecesario», afirma un diputado de la pasada legislatura que aspira a renovar el escaño.

Mientras en el PSOE debatían la conveniencia de que Sánchez participe en un debate a cinco, el Gobierno defendió la regulación por ley de estos duelos dialécticos para fijar unas reglas del juego y evitar que su celebración quede al albur de las perspectivas electorales de unos y otros. Lo hizo la ministra portavoz apenas 24 horas después de que Sánchez declinara todas las invitaciones que tenía para participar en debates y escogiera el formato propuesto por Atresmedia. Se da la circunstancia de que el PSOE descartó el año pasado la reforma electoral que proponía Unidas Podemos y que incluía la regulación de los debates.

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