La extrema derecha vuelve a un parlamento democrático en España cuatro décadas después

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante un acto de la campaña electoral en Andalucía./AFP
El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante un acto de la campaña electoral en Andalucía. / AFP

Los representantes de Vox en la cámara andaluza toman el relevo que en 1982 dejó Blas Piñar en el Congreso de los Diputados

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Las elecciones generales de octubre de 1982 supusieron dos hitos en la historia de la Transición española. Por un lado, el PSOE, uno de los partidos prohibidos durante el franquismo ganaba los comicios, y la extrema derecha, representada por la Fuerza Nueva que presidía Blas Piñar, se quedaba fuera del Parlamento. La extrema derecha se convertía en una fuerza extraparlamentaria.

Desde entonces han transcurrido 36 años. La política española ha pasado de tener en 1977 una miríada de partidos de todos los colores para luego atomizarse en el llamado 'bipartidismo'. Tras los últimos comicios generales de 2016 han surgido nuevas formaciones a ambos lados del centro político, Podemos, Ciudadanos o Vox, un partido que este domingo consiguió acceder al Parlamento Andaluz y devolver a la extrema derecha a una cámara de representantes en España.

La formación que lidera Santiago Abascal, de 42 años y exmilitante del PP en el País Vasco, no ha recibido las felicitaciones del resto de los contendientes en las urnas. Le han llegado del otro lado de los Pirineos. La primera en congratularse por el resultado ha sido Marine Le Pen, la presidenta del partido ultra francés Agrupación Nacional. En un tuit felicita a los «amigos de Vox» por «un resultado significativo para un movimiento joven y dinámico».

Y es que el éxito se justifica desde la formación de Abascal en que «la gente está cansada de lo políticamente correcto». Bajo este mantra, Vox se emplea a fondo para entrar en las instituciones del país. Fundado en 2013, Vox propugna eliminar las 17 comunidades autónomas en nombre del ahorro y la defensa de la unidad de España. Propone también ilegalizar los partidos separatistas catalanes, después de haberse unido a la acusación de la Fiscalía contra los dirigentes independentistas presos a la espera de juicio.

Aparte, Vox aboga por derogar la ley contra la violencia machista y detener la inmigración ilegal, en un país que es la principal vía marítima de entrada de migrantes clandestinos en Europa. «El objetivo en las elecciones andaluzas es tener una importante representación (...) de una manera que pueda ser determinante en la conformación del próximo gobierno», afirmó en una entrevista con AFP el propio Abascal, de 42 años, exmilitante del PP en el País Vasco.

A corto plazo, Vox espera entrar también en el Parlamento Europeo en los comicios de mayo, y en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo cuando el Gobierno socialista convoque elecciones generales.

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