Aspirar a un empleo en Renfe por 10 euros

Cursos de formacion de maquinistas en el Centro de Formacion de Renfe. /Avelino Gómez
Cursos de formacion de maquinistas en el Centro de Formacion de Renfe. / Avelino Gómez

La operadora cobra esta suma solo por participar en un proceso de selección para 57 plazas de técnicos ferroviarios, algo que ya hizo ADIF hace dos años

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El cobro de una tasa por derechos de examen es relativamente frecuente en la Administración, e incluso en el sector privado se ha llegado a cobrar alguna cantidad por entrar en un proceso de selección, pero es mucho menos común que una empresa pública exija un abono a fondo perdido solo por participar en una convocatoria de ingreso de personal, dinero que luego perdería el aspirante si es rechazado finalmente por cualquier motivo. Eso es precisamente lo que está pasando en Renfe dentro de su oferta de empleo para 2018, en concreto en la cobertura de 57 plazas de técnicos con carácter de personal laboral fijo.

En las bases generales de dicha convocatoria, que se ha ampliado hasta el próximo día 18, se mencionan los requisitos generales que deben reunir los solicitantes. Por ejemplo, tener nacionalidad española, de algún otro país de la Unión Europea o de Estados que tengan acuerdos para libre circulación laboral con la propia Unión, o bien que simplemente tenga residencia legal en España. También se pide disponer de la titulación académica exigida y no haber sido despedido antes por Renfe, ni tampoco «separado del servicio o declarado 'no apto' para el desempeño de las funciones esenciales del puesto ofertado».

Asimismo, se excluye del proceso a quien hubiera dimitido antes de algún puesto en la operadora ferroviaria o bien no hubiera superado el período de prueba en alguna otra oferta de empleo de la compañía. Pero lo que llama mucho la atención es una de las condiciones ineludibles para participar en este proceso de selección: el abono de diez euros en concepto de «derechos de participación», a través de la pasarela de pago de una entidad financiera con la que normalmente colabora la empresa. Y se puntualiza, además, que se deberán «realizar tantos ingresos como convocatorias a las que se presente el candidato», dado que al ser diferentes puestos técnicos los que están en liza una misma persona podría aspirar a varios.

De no efectuarse tal pago, Renfe advierte de que «no se considerará valida la inscripción» y, por tanto, el aspirante «será excluido de proceso». También serán expulsados de la selección quienes, pese a dar el dinero, no hubieran formalizado la inscripción correspondiente en el plazo previsto. Y de forma expresa la operadora afirma que tampoco devolverá el importe a quienes finalmente no obtengan el puesto de trabajo, a quienes no asistan a las pruebas de selección, a los que no reúnan los requisitos de la convocatoria -pese a que ya hubieran pagado antes- o simplemente a quienes no se inscriban en la web del grupo.

La OCU, muy critica

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera «lamentable» que Renfe cobre una cantidad a las personas que aspiran a trabajar en ella, «aprovechando la precariedad laboral para generar ingresos», sobre todo tratándose de una empresa pública que puede sufragar sus costes vía impuestos y con cargo a los Presupuestos del Estado. En un comunicado publicado este martes, dicha asociación recuerda que la mayoría de los candidatos en este tipo de procesos son desempleados y, por tanto, «tienen más dificultad para afrontar cualquier tipo de gasto». Por todo ello, le reclama que «cese en este tipo de prácticas».

Pero la compañía ferroviaria no es la primera que ha recurrido a ese método como filtro aparente. Hace agosto de 2016 ADIF, la sociedad pública del mismo sector que administra infraestructuras como la red de vías y las estaciones de tren, también exigió un pago por participar en la primera oferta de empleo que publicaba en seis años. En juego había 205 puestos de trabajo y, según publicaba el BOE, era obligatorio abonar 14,97 euros solo por participar en ese proceso de selección, justo el mismo camino que ahora ha seguido Renfe.