El éxito de Airbus impulsa el negocio del emergente sector aeronáutico guipuzcoano

Una trabajadora de Egile atiende al funcionamiento de una máquina en la planta de Mendaro. / MIKEL ASKASIBAR
Una trabajadora de Egile atiende al funcionamiento de una máquina en la planta de Mendaro. / MIKEL ASKASIBAR

Fabrica piezas esenciales para las turbinas o los trenes de aterrizaje de los aviones | La ascendente evolución de las ventas del consorcio europeo, con 7.577 aviones en cartera, repercute en los proveedores vascos

Fernando Segura
FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

Airbus acaba de cumplir cincuenta años. En este medio siglo, el consorcio europeo ha conseguido hacerse un hueco en un mercado que estaba dominado por las estadounidenses Boeing, McDonnell Douglas y Lockhead. Cada dos segundos y medio despega o aterriza en algún aeropuerto del mundo un A320, la joya de la corona. Este éxito se plasma en una cartera de pedidos a finales de 2018 de 7.577 aviones, frente a los 7.265 de 2017, un nuevo récord.

Este aluvión de contratos tiene incidencia directa en la emergente industria aeronáutica guipuzcoana. Algunas compañías son proveedoras directas de Airbus y otras trabajan para firmas ligadas al consorcio europeo. Si al gigante aeronáutico le va bien, toda la cadena de empresas que se sitúan en los escalones inferiores se aprovechan del tirón. Y ahí están, entre otras, las guipuzcoanas Egile, Khegal, Eyher y Juaristi.

En el caso de Egile, su apuesta por el negocio aeronáutico ha llevado a la empresa de Mendaro a comprar las antiguas instalaciones de Nicolás Correa en Itziar para disponer de más espacio para esta actividad.

Egile comenzó su relación con Airbus en 2009, a través de Safran Landing Systems, desarrollando el sistema de amortiguación para el tren de aterrizaje principal del A350, suministrando esta pieza posteriormente también a los modelos A330 y A340. En la actualidad aportan además otro tipo de equipos, como la cremallera que transmite la dirección de la rueda cuando el avión A320 está en la pista. En el sector de helicópteros, fabrica piezas para prácticamente todos los modelos de Airbus, incluyendo por ejemplo el elemento principal del tren de aterrizaje del Super Puma.

Las cifras del sector

2.475
Milones de euros facturaron el año pasado las empresas vascas asociadas al cluster del sector, un 1,32% más que en 2017.
14. 856
Personas trabajan en las plantas distribuidas por todo el mundo, 5.000 de ellas en las fábricas ubicadas en Euskadi.
4,5%
Es el crecimiento esperado del tráfico aéreo mundial en las próximas dos décadas. serán necesarios 37.000 nuveos aviones.

Alcanzar esta posición en la órbita de Airbus requiere un altísimo nivel de especialización. El primer paso es disponer de la certificación EN9100. Además, como explican Alicia Gómez, gerente de Egile Aerosystems y Aero Engines, y Philippe Roulet, director comercial de Egile Aerotransmissions, «el cliente realiza auditorías periódicas y cualifica y certifica a las personas que trabajan con el producto». No obstante, el esfuerzo merece la pena porque, como señalan ambos directivos «Airbus es, junto a Boeing, la referencia en el sector y por tanto es muy importante participar» en sus proyectos.

«Crecimiento»

Respecto al futuro, en Egile se muestran confiados en la óptima marcha del negocio. «El sector mantiene una tendencia de crecimiento sostenido a más de veinte años vista. En ocasiones surgen momentos de incertidumbre, pero los mercados maduros como Europa van siendo sustituidos por la demanda creciente de China, Rusia y los países árabes».

El posicionamiento tecnológico también juega a favor de Egile. Gómez y Roulet explican que la apuesta por la reducción del consumo está llevando a la sustitución de numerosos modelos de avión por otros más eficientes. «En este sentido estamos muy bien situados. Somos la única empresa española que colabora con Safran Helicopter Engines en el proyecto Clean Sky 2. Este plan trabaja en la creación de una nueva generación de turbopropulsores con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 y el ruido, entre otras mejoras».

La relación de Eyher con Airbus también viene de años atrás, concretamente de hace tres lustros, a través de Gamesa Aeronáutica, la actual Aernnova Aerospace. La empresa de Andoain se ha especializado en suministrar soluciones a medida para el movimiento de cargas pesadas. En el caso de Airbus, ha proporcionado a la compañía, bien directamente o a través de sus proveedores, plataformas elevadoras y carros motorizados para las plantas de fabricación de piezas.

El proyecto más emblemático ha sido la plataforma de 400 metros cuadrados utilizada para cargar el Beluga, el gigantesco avión que utiliza el consorcio para transportar las piezas que fabrica en sus diversas plantas europeas. César Trocaola, director Técnico-Comercial de Eyher afirma que esta instalación «es el pulmón de Airbus en Getafe, donde trabajan más de 7.000 personas».

«Presión alta»

Trocaola explica que trabajar para el consorcio «es un reto y la presión alta, pero abre muchas puertas. Hemos ganado un estatus y queremos aprovecharlo para ser más selectivos a la hora de optar a proyectos futuros. Por otra parte, implica capacidad financiera para soportar hitos de pago durante la vida del proyecto, ya que éste no termina hasta que la instalación lleva un tiempo a plena producción, con todos los documentos y certificados aprobados».

Otra compañía estrechamente relacionada con el consorcio aeronáutico es Juaristi. La relación se inició en 1995. Jesús Mindegia, director comercial de la firma azkotiarra, explica que ese año Airbus inició la modernización de su planta productiva en St-Eloi (Toulouse) y decidió incorporar nuevas mandrinadoras para incrementar su capacidad de mecanizado de componentes de alta precisión en aleaciones de metal duro. «En aquella época contaban con una mandrinadora nuestra y otras de otro fabricante europeo. Finalmente, debido a criterios de calidad, fiabilidad y robustez, se decantaron por Juaristi como 'partner' estratégico para este tipo de soluciones. Actualmente, todas las mandrinadoras en dicha planta son nuestras», remarca el directivo.

Estas máquinas se utilizan para el mecanizado de los elementos estructurales de metal duro que sujetan los motores a las alas del avión. «Son piezas críticas y de gran importancia -subraya Mindegia- ya que deben transmitir todo el empuje generado en los motores a la estructura de la aeronave».

El director comerical de la compañía guipuzcoana señala que dado el tamaño, la relevancia y la proyección mundial de Airbus, el consorcio se ha convertido para Juaristi en un cliente «estratégico que sirve como referencia indiscutible para acceder a otras empresas del sector aeronáutico y aeroespacial». Por lo que respecta a su importancia en la facturación de la empresa, explica que dada la durabilidad de las máquinas que venden al consorcio y lo específico de su cometido, «se trata de proyectos más bien puntuales con inversiones concretas muy espaciadas en el tiempo. En cualquier caso, los contratos tienen gran importancia, más desde un punto de vista tecnológico y cualitativo que desde el puramente cuantitativo, porque nos permite ofrecer referencias contrastadas a otros potenciales clientes de la idoneidad de nuestras soluciones».

Por otra parte, añade Mindegia, la relación con Airbus es «permanente, porque aunque no exista una inversión continua en nuevos equipos, proveemos servicios y repuestos para el parque de máquinas de que dispone actualmente».

Suministros

Khegal Aeronáutica nació en 2005 y ya desde sus inicios fabricaban piezas para proveedores de Airbus. «No trabajamos directamente con ellos -aclara Oscar Jauregui, director comercial de la firma-, pero sí en su cadena de suministros, subcontratados por empresas que sí tienen relación directa con Airbus».

El consorcio aeronáutico supone una parte sustancial de la facturación de Khegal. «En la parte de aeroestructuras -explica Jauregi- la mayoría de las piezas que fabricamos son referencia suyas así que, aunque indirectamente, representa el 40% de nuestra cifra de negocio». Estas piezas se instalan en el fuselaje, alas, estabilizadores y timón, entre otras partes del avión.

El director comercial de la firma de Errenteria confía en ascender peldaños en la cadena de subcontratación, aunque admite que la competencia es fuerte. «Hay una presión elevada para reducir costes y los cada vez más capaces países low-cost están recogiendo el guante, como los del Magreb».

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