Llega la Mondragón del futuro, centrada en la rentabilidad y la solidaridad exigente

Javier Sotil (izda), quien se jubila, estrecha la mano de Iñigo Ucín, su sucesor al frente de la Corporación Mondragón, junto a la sede central del grupo en Arrasate./
Javier Sotil (izda), quien se jubila, estrecha la mano de Iñigo Ucín, su sucesor al frente de la Corporación Mondragón, junto a la sede central del grupo en Arrasate.

El Grupo aprobará el miércoles su hoja de ruta hasta 2020, que incluye una renovada política socioempresarial, mucho más severa con las cooperativas auxiliadas

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN

La Corporación Mondragón dará el miércoles, en el Congreso General que se celebrará en el donostiarra palacio del Kursaal, su particular pistoletazo de salida a una nueva era. Se abre otro tiempo, completamente distinto. La renovación -aunque parezca mentira en una organización gigante y siempre lenta en sus reacciones- pretende ser profunda, tanto en lo más práctico, en lo más pegado al día a día de las cooperativas, como en lo relativo a la filosofía y las maneras de hacer y reaccionar ante los problemas o los ciclos económicos. El corazón sigue siendo el mismo, claro, pero el buque y el capitán del futuro son otros.

El relevo en el puente de mando llega de la mano de Iñigo Ucín, un hombre de tradición y experiencia industriales, que da el relevo a Javier Sotil, quien ya en edad de jubilarse se ha ganado el derecho al descanso después de haber enderezado el rumbo, pues cogió el timón con la Corporación en pérdidas hace apenas dos años y esos números rojos han tornado en unos 300 millones de euros de beneficio.

El congreso, el máximo órgano de gobierno del Grupo cooperativo, aprobará dos importantes ponencias que, básicamente, suponen toda una hoja de ruta hasta el año 2020. Una senda que estará marcada por la obsesión por la rentabilidad, la intercooperación, la solidaridad exigente para con los 'hermanos' en apuros, los valores de siempre y la necesidad de medir constantemente los avances o retrocesos de las empresas y sus gestores para que nadie se duerma en los laureles. Se trata de potenciar la responsabilidad y la búsqueda de negocios (también nuevos negocios) competitivos y con balances muy saneados.

Junto a esto, otro aspecto esencial, el de la creación de nuevos instrumentos financieros con los que apoyar a cooperativas en problemas o, y aquí surgen algunas novedades, comenzar aventuras empresariales lideradas por las divisiones, que en esta renovada Corporación Mondragón adquieren una importancia y un protagonismo esencial. Incluso está previsto que varias de las actuales divisiones se fusionen (algunas en el medio plazo y otras más adelante).

También toca corregir los no pocos lastres que el enorme fiasco de Fagor Electrodomésticos -un inmenso 'shock' que hizo tambalear la herencia del padre Arizmendiarrieta- puso en evidencia. Como siempre, serán las propias cooperativas las que, de forma soberana pero consecuente con sus decisiones, sigan más o menos las indicaciones que surjan del Congreso.

El Diario Vasco, que ha logrado reunir a Javier Sotil e Iñigo Ucín en la sede central del Grupo en Arrasate para escenificar ese relevo -efectivo en realidad a partir del 1 de agosto-, ha conocido también la 'letra pequeña' de la nueva política socioempresarial de Mondragón. Las ponencias a aprobar serán dos, cada una con varios apartados.

La primera hace referencia a la Vivencia de los Valores, la Estructura Organizativa y los Fondos e Instrumentos de Intercooperación Financiera. La segunda es la nueva Política Socioempresarial 2017-2020, que reúne los retos, las estrategias y los pasos a dar en busca de ese nuevo Grupo. A este escenario se llega después de una larguísima reflexión interna, sobresaltada claro está por el concurso de acreedores del fabricante de electrodomésticos, que evidenció lagunas, carencias, fallos clamorosos, dejaciones y hasta ciertos acomodos. El examen de conciencia ha revelado la funcionarización de algunos sectores de socios, la pérdida en ocasiones de los valores esenciales del Grupo, la preeminencia de lo individual frente a lo colectivo o, en algunos casos, una gestión poco exigente.

En definitiva, un ancla permanentemente fijada al fondo del mar había que izar como fuera. Por eso ahora la bandera es doble: Autoexigencia y corresponsabilidad. Este es el nuevo mantra. Quien pida ayuda deberá hacer siempre un esfuerzo previo, estar dispuesto a ceder soberanía y saber de antemano que ese oxígeno, que será generoso si se hacen las cosas bien, no será nunca para permanecer en cuidados paliativos hasta la desaparición. Tendrá siempre que haber proyecto y salida al problema. El auxilio deberá servir en todo caso para levantar al enfermo, pero nunca para perpetuar su estado.

Como es lógico, la promoción empresarial -respecto de la que existe en el Grupo un cierto grado de frustración por no haberla sabido impulsar- y la intercooperación, a todos los niveles, ocuparán un lugar preeminente en el futuro.

Igual que una política de buen gobierno mucho más exigente y que incluirá la posibilidad de incorporar a los consejos rectores a expertos ajenos a las cooperativas que ayuden a modo de asesores o consejeros. También será importante la formación del personal para generar en las cooperativas masa crítica suficiente con la que afrontar relevos en la cúpula. Otra de las ideas surgidas de la reflexión y que ahora se propone es la de simplificar las normas.

La nueva estructura quiere reforzar el dinamismo y la flexibilidad, y sitúa a las divisiones como la columna vertebral del Grupo. Al tiempo, se pretende respetar al máximo esa heterogeneidad tan característica de la Corporación como un elemento a tener siempre en cuenta, como «un valor a preservar».

10 proyectos tractores

El modelo organizativo que se propone y vota en el Congreso (en realidad ya se ha analizado en cada cooperativa) pasa por potenciar lo que se llama proyectos tractores que, en la práctica, vienen a coincidir con diez divisiones con capacidad de liderazgo y de creación de empleo y valor añadido.

Se trata de las áreas Financiera (Laboral Kutxa y Lagun Aro), de Distribución (Eroski, Auzo Lagun, Barrenetxe, Behi Alde, Miba, Unekel y Erkop), de Elevación (Orona y Electra Vitoria), de Bienes de Equipo (Danobat, Goimek, Goiti, Ideko, Latz, Soraluce, Fagor Arrasate, Fagor Automation, Berriola, Fagor Aotek, Koniker y Mondragón Asembly), de Sistemas Industriales (en esencia el Grupo Ulma), de Automoción (Fagor Ederlan, Fagor Ederlan Tafalla, Ecenarro, Mapsa, Edertek, C'ikautxo, Cikatek, Maier, Maier Ferroplast, Maier Technology Centre, Aurrenak, Batz, Loramendi, Matrici, M B Sistemas y FPK), el de Ingeniería y Servicios (en torno a las cooperativas Abantail, Alecop, GSR, Isea, LKS, LKS Ingeniería, MCC Telecom, Mondragón Lingua, MSI, Ondoan, a las que se sumarían Sareteknika y Galbaian). El octavo proyecto será el de Componentes, en el que las cooperativas integrantes comparten un esquema productivo similar; se trata de Copreci, Centro Stirling, Orkli, Eika, Fagor Electrónica, Embega, Matz Erreka, Tajo, Altsasuko S. Coop e Isoleka). Completan la lista Conocimiento (Arizmendi, Lea Artibai, Goierri Goi Mailako Eskola, Mondragon Unibertsitatea, MGEP, Huhuezi, MU Enpresagintza, Politeknika Ikastegia Txorierri, Polo de Innovación Garaia, IK-4 Ikerlan, IK-4 Lortel y MIK, hoy independientes pero abocada a la alianza) y Equipamiento y Construcción, que surge como un cierto cajón de sastre con firmas muy distintas entre sí; por ejemplo, Ederfil-Becker, Orbea, Coinalde o Kide.

Según ha podido saber este periódico, El 'proyecto' de Bienes de Equipo, hoy conformado por dos divisiones distintas, caminará hacia una única agrupación «cuando las cooperativas lo estimen necesario», matiza la ponencia. Algo similar ocurrirá con las de Automoción y Conocimiento. No hay prisa alguna.

Respecto a Equipamiento y Construcción, su fusión en una única división es algo que se antoja más complejo, así que dependerá de que las cooperativas implicadas encuentren puntos de conexión o proyectos que puedan desarrollar en común.

El sentido práctico de esta apuesta por menos divisiones, pero más potentes y cohesionadas, aún estando formadas por empresas muy distintas en ocasiones, es alumbrar una Corporación con brazos más fuertes y capaz de acudir a cualquier proyecto llave en mano en el lugar del mundo que sea preciso. La intención es favorecer ese proceso aglutinador, con lo que si fueran necesarios recursos (del tipo que fuera) se podrían activar los mecanismos pertinentes para echar una mano.

Otra de las conclusiones de esa mirada hacia el interior realizada en Mondragón Corporación es que, en cierto modo, se ha perdido una influencia o vivencia de las cooperativas en su entorno más cercano que sí existió en su día. Para corregir esto, se propone al Congreso que las cooperativas que quieran puedan conformar Redes de Estructuración Comarcal (REC), que buscarán «la transformación social» en el ámbito más cercano. Estas REC no han de confundirse con proyectos o divisiones empresariales, y estarán dedicadas a labores como la sostenibilidad, la cultura vasca o el deporte.

Emprendimiento

Una de las grandes apuestas, así lo señalan los documentos del Congreso, es la innovación y el emprendimiento de nuevas actividades y negocios en el seno de Mondragón. «Es un elemento crucial para dar respuesta al reto de transformar el tejido empresarial», apunta la Política Socioempresarial 2017-2020. Bajo la premisa de que el éxito de los emprendedores es siempre complicado y con el Consejo Industrial (que no ha dado el resultado que se esperaba de él al no ejercer sus funciones) como líder, Mondragón quiere sacar chispas a todo ese corpus de agentes disruptivos de que dispone y que está pilotado por Juan Mari Palencia.

Así, se medirán cada año (en realidad, se va a medir o evaluar casi todo en la nueva Corporación), por ejemplo, el número de 'start-up' creadas, el empleo generado en nuevas actividades o las ventas sobre servicios nuevos. Esta filosofía, que casa a la perfección con la esencia de Iñigo Ucín, persigue potenciar la I+D+i, la fabricación avanzada, el llamado 'big data', los negocios inteligentes, las 'smart cities'.

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