Tenis

«He sido un entrenador incómodo y no un fanático de mi sobrino»

Toni Nadal desveló ayer, en el marco de la segunda edición de 'Gure Lurra', las bases del trabajo que han llevado a Rafa a ser un tenista de leyenda

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABA SAN SEBASTIÁN.

«Nunca le cobré a mi sobrino, por eso quizá haya durado tanto a su lado». Con esta frase arrancó ayer Toni Nadal su conferencia en el marco de la segunda edición de 'Gure Lurra-Sembrando el Futuro', el encuentro entre el mundo rural y urbano organizado por la Diputación de Gipuzkoa y que se celebró en el Kursaal donostiarra. El 'Tío Toni' como le conoce el gran público aficionado al deporte desgranó los valores que siempre le han guiado, sus métodos de trabajo y su actitud ante los retos. «He sido un entrenador incómodo y duro», admitió sin rubor.

El exentrenador de Rafa Nadal, con el que ha compartido más de 20 años de carrera explicó que una de las bases de su trabajo buscar algún punto negativo o a mejorar hasta en los mejores momentos. «Cuando Rafa consiguió ser campeón de España con 11 años le mostré la lista de los 25 campeones anteriores para que mirase cuántos habían sido después profesionales. Apenas había un 20% de posibilidades», recordaba.

Toni Nadal advierte que en la sociedad hay «un exceso de fanatismo por nosotros mismos». «Yo he intentado ser objetivo y no un fanático de mi sobrino», desveló. El exentrenador del actual número 2 del mundo explicó que «me molesta mucho la queja y las malas caras y no soy partidario de decir solo lo que el otro quiere escuchar».

Toni valora todo el trabajo que realizó Rafa junto a él durante las más de dos décadas juntos. «Hay poca gente que tiene talento puro, para mí el talento es la capacidad de aprender más y Rafael tiene talento», apuntó. Y también destacó la capacidad de sobreponerse a factores externos y no culpar a nadie de las malas actuaciones. «En un partido de ITF, Rafael no se dio cuenta que estaba jugando con el marco de la raqueta roto hasta que le llamé la atención. Era tan crítico que pensaba que era él el que estaba golpeando mal la bola».