«Era un pecado no venir a ver la etapa de Iparralde»

Una familia anima a un ciclista durante la etapa en Iparralde./Lusa
Una familia anima a un ciclista durante la etapa en Iparralde. / Lusa

En todo el trayecto se han podido ver ikurriñas y camisetas de la Real Sociedad y de Euskaltel

BEÑAT ARNAIZEzpeleta

El aficionado vasco aprovecha la mínima oportunidad para tomar las cunetas de las carreras ciclistas. La Vuelta al País Vasco y la Clásica San Sebastián son claros ejemplos de ello. El paso de la Vuelta tampoco suele defraudar, y si la caravana del Tour de Francia decide adentrarse en el País Vasco, como lo hizo este sábado con la contrarreloj final de la ronda gala entre Senpere y Ezpeleta, el espectáculo y el ambiente está asegurado.

El tiempo aguantó y la afición respondió al Tour de Francia. «Era un pecado no venir», decían Jon, Eloisa, Alex y Joseba, de San Sebastián, Gernika y Lekeitio. La orografía del circuito facilitó la formación de pasillos humanos prácticamente desde el primer corredor que tomó la salida a las 12.00 horas de la mañana hasta el último.

La nacionalidad y los equipos a los que pertenecen los 145 ciclistas que llegan este domingo a los Campos Elíseos son indiferentes a la hora de animar, o al menos debería serlo. Algún abucheo a los corredores del Sky se escuchó dentro del barullo que creó el empuje de la afición. «Nosotros animamos a todos», recalcaban Ander, Iñaki, Mikel, Gorka, Aitor y Mikel, llegados de Deba, después de que Wout Poels pasase al lado de ellos y hubiese recibido la desaprobación de una parte del público. Pablo y Ricardo, unos expertos en visitar sitios míticos del ciclismo, como el Muro de Huy en Bélgica hace unos años, tampoco discriminan a la hora de animar. «Vamos con cualquiera que lo haga bien».

El buen ambiente reinaba en la carretera. Un grupo de 10 jóvenes de Eibar animaba el primer kilómetro de los ciclistas con música a través de un altavoz. «Es la primera vez que venimos a una etapa del Tour de Francia y venimos a pasarlo bien». Iban con todos los ciclistas, pero se apuntaban especialmente al 'landismo'. «Esperábamos un poco más de él en este Tour viendo que el año pasado terminó a un segundo del podio. Aún así, es de aplaudir lo que hizo en el Tourmalet».

La juventud de los armeros contrastaba con la experiencia de la Peña de Urrestilla. Este grupo de amigos venía directo en su caravana del Aubisque de la etapa del día anterior. Allí llegaron dos días antes, por lo que ya llevaban unos días de viaje. Se mostraban muy contentos por la experiencia que estaban viviendo. «En el Aubisque, ambientazo. Y aquí también muchísima gente. Había que aprovechar la oportunidad y hacer una escapada». Desde su mesa de picnic, en la que no faltaba nada, almorzaban mientras veían pasar a los ciclistas y hacían una valoración del rendimiento de los ciclistas vascos en el Tour. Todos coincidían en que «Landa ha rendido por debajo de lo que esperábamos. La fórmula de tener tres líderes en un mismo equipo se ha visto que no ha funcionado. Mientras en el Sky todos trabajan para su jefe, en el Movistar un día ataca uno, otro día otro... Un desastre».

La afición estuvo a la altura del rendimiento que han tenido los ocho corredores vascos que han corrido la ronda gala. «A los Izagirre les ha faltado rematar, pero esto es el Tour y ganar cuesta muchísimo», declaraban Iñaki, Imanol, Iker y Mikel, de Andoain. También se resignaban Esther y Gonzalo, de Pamplona. Su paisano Mikel Nieve no ha dejado de buscar la victoria de etapa que sí consiguió en el Giro hace unos meses. «El día de La Rosière, cuando Geraint Thomas le adelantó en los últimos 50 metros, dolió mucho», aseguraban los navarros.

Los que sí están orgullosos y contentos de su corredor son los vizcaínos. Desde Algorta, Leioa y Arrigorriaga a Ezpeleta, para ver al único ganador de etapa de esta edición: Omar Fraile. Son unos habituales en el Tour, «pero íbamos más a los Pirineos en la época del Euskaltel Euskadi. Esos años era una barbaridad el ambiente que se formaba con toda la marea naranja. Ojalá un equipo vasco vuelva a correr el Tour de Francia y a enganchar de tal manera al aficionado». De momento, el primer paso lo dará el Euskadi-Murias corriendo la Vuelta a España en menos de un mes.

En cuanto a los pronósticos que se atrevieron a hacer los aficionados, pocos se cumplieron. Roglic era el gran favorito de la mayoría. La victoria de este año en la Itzulia y la valentía mostrada por el esloveno en las etapas pirenaicas parece que ha encandilado. «Sky es potencia mundial, hay que ir con los pequeños», decía Carlos, de Irun. Aburridos del dominio del Sky, se agradece la aparición de nuevas caras. Para muchos, Tom Dumoulin y Primoz Roglic iban a acompañar a Geraint Thomas en el podio de París. No contaban con el hundimiento del ganador de etapa en Laruns.

La victoria final del galés ha contentado parcialmente al aficionado. Por un lado, Jon, Julen, Aritz y Aitor, de Oiartzun, consideraban bueno que no ganase Froome. «Al fin y al cabo, el que esté en mejor forma tiene que ser el líder del equipo, y Thomas ha sido el mejor del Sky». Por otro lado, el equipo británico sigue siendo el más fuerte del pelotón, y «están empezando a aburrir», decía Jon.

Agradecimiento del pelotón

Muchos fueron los ciclistas que agradecieron a través de las redes sociales el apoyo de la afición y que les hizo que la dura contrarreloj del Agradecimiento del pelotónno fuese un continuo sufrimiento. Uno de los que más disfrutó ayer fue Romain Sicard. Originario de Baiona, el corredor del Direct Energie corría en casa. «Tanto placer como dolor correr esta crono en casa», publicó. Para el incansable Thomas de Gendt, del Lotto Soudal, la contrarreloj de ayer había sido muy bonita. «Dura, pero agradable. Me encanta el País Vasco». Rory Sutherland, del UAE Emirates, completó la etapa sin exigencias y tuvo tiempo para vivir el ambiente: «Nada como hacer una contrarreloj a tu ritmo. Increíble el aficionado vasco, qué gran experiencia. ¡Turno de irnos a París», escribía el australiano, seguramente aliviado. Por último, el holandés del Trek, Koen de Kort incluso se divirtió en el trayecto: «Esta ha sido una contrarreloj divertida. Pequeñas subidas, descensos rápidos, ikurriñas y una gran cantidad de espectadores gritando mi nombre».

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