Baloncesto

Otra vez hermanos en Texas

Russell Westbrook y James Harden. / AFP
Russell Westbrook y James Harden. / AFP

Russell Westbrook es traspasado a los Houston Rockets a cambio de Chris Paul y volverá a compartir vestuario con James Harden |

Iñigo Puerta
IÑIGO PUERTA

El periodista de la ESPN Adrian Wojnarowski volvió a adelantarse a otro bombazo en la agencia libre de la NBA. Los Oklahoma City Thunder enviaron a Russell Westbrook a los Houston Rockets a cambio del base Chris Paul, dos elecciones de primera ronda del Draft -2024 y 2026, ambas protegidas Top-4 - y el intercambio de los picks de 2021 y 2025. En definitiva, los dos excompañeros en Oklahoma vuelven a hermanarse en la pista, esta vez en Texas, con el objetivo de luchar por el anillo. Dos MVP's, los dos gallos de su corral, tendrán la misión de compartir el balón por un fin superior. Dos egos. Un reto.

El movimiento de mercado de los Rockets obedecía a un agotamiento de la relación personal entre James Harden y Chris Paul, que se rompió por completo en los últimos playoffs. El sistema ofensivo de Mike D'Antoni en Houston se basaba en un aumento de las posesiones para sus dos líderes, que en aclarados y en opciones de 'dos para dos' eran estadísticamente muy rentables. Desde ellos nacían el peligro y las ventajas para sus compañeros. Una vez rota la conexión, la química del equipo se resintió sobremanera.

Hijos del milagro de Presti

El General Manager de los Thunder, Sam Presti, es uno de los arquitectos de plantillas NBA más reconocidos al construir un plantel de primer nivel a base de aciertos en el Draft. Su mayor hándicap fue hacerlo en un mercado tan pequeño como el de Oklahoma, una ciudad en la que las inversiones publicitarias no son comparables a Los Ángeles o Nueva York, destinos que codician los agentes libres más reputados y donde los dólares fluyen.

En 2006, un grupo inversor local compró los Seattle Supersonics. Al aterrizar en este enclave petrolífero, Presti logró unir los destinos de Kevin Durant, Russell Westbrook, James Harden y Serge Ibaka, entre otros. Una progresión meteórica les llevó a las finales de la NBA que perdieron ante los Miami Heat de LeBron James en 2012. Entonces, James Harden era la inyección anotadora desde el banquillo y le llovieron críticas por su bajo rendimiento en los momentos clave. Un solo balón para tanto talento terminó con la marcha de Harden a los Rockets.

Su debut en Texas dejó anonadada a la NBA. Una explosión anotadora. Lideró al equipo desde el primer minuto y demostró que es incontenible en el uno para uno. Los Rockets se amoldaron a una superestrella y Harden adoptó su rol de líder dentro de un estilo ultraofensivo que bebía desde la línea de tres puntos. Su evolución se disparó. D'Antoni le invitó a convertirse en el base del equipo y respondió aún mejor. El MVP. El anillo era el límite. Para ello le trajeron a Chris Paul, pero el experimento estalló.

A su vez, Westbrook se convirtió en el superviviente leal de una franquicia pequeña donde su líder no huyó a por títulos y dólares como se le achacó a Durant. Solo ante el peligro, se convirtió en un fenómeno estadístico que promedió un triple-doble jugando de base, absorviendo toda la responsabilidad en ataque. Otro MVP. Ahora se unen con un problema. Ambos lideran las estadísticas en cuanto a absorción de balón. Solo hay uno. Desde Houston aclaran que «querían jugar juntos». Están exultantes y han sumado a Tyson Chandler como refuerzo. En Oklahoma, Sam Presti acumula 15 elecciones de Draft de primera ronda entre 2020 y 2026. Busca más petróleo entre los jóvenes.

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