Dos récords del mundo en ocho horas

El keniano Kipchoge batió el de maratón en Berlín y el francés Mayer destrozó el de decathlon en Talence

Kipchoge
Kipchoge, tras el triunfo y récord del mundo en Berlín. / AFP
Antxon Blanco
ANTXON BLANCOSan Sebastián

Dos récords del mundo en menos de diez horas. Y qué dos récords. En especialidades carismáticas como son el maratón y el décatlon donde reinan habitualmente hombres que son leyenda y que escriben páginas en el incunable de este deporte. El keniano Eliud Kipchoge destrozó la plusmarca de maratón en la alfombra mágica de Berlín y ya mira de reojo lo que hace muy poquito parecía una hazaña de la próxima década, las dos horas. El francés Kevin Mayer es el nuevo 'Hércules' de las diez pruebas en una nueva ruptura de otro muro los 9.100 puntos y destrona a un Ashton Eaton, ya retirado, que ha lucido plusmarca en los últimos seis años.

Eliud Kipchoge, 33 años, posiblemente era el mejor maratoniano de la historia pero no era el más rápido. Ahora aúna las dos condiciones, desde el domingo. 2h.01:39. Y en su palmarés luce un título olímpico, nada sencillo en esta carrera por la dificultad de ligar la condición física idónea tanto para los maratones comerciales que deben afrontar durante esa temporada como para la cita olímpica. Ahora es conocido como maratoniano pero hace quince años destrozó las apuestas en la final de 5.000 metros del Mundial de 2003, en París, y fue valiente en la rueda de prensa posterior a aquella carrera. Era un junior de 19 años y a pesar de su calidad ya demostrada (había sido campeón mundial junior de cross ese mismo año y un mes antes plusmarquista mundial junior de la distancia con 12:52), los ojos se centraban en el duelo entre el marroquí Hicham El Guerrouj y el etíope Kenenisa Bekele, los dos aspirantes a ser la gran estrella de ese campeonato de París.

Estos atletas querían dobletes dificilísimos. El marroquí el 1.500-5.000 y el etíope 5.000-10.000. Nadie se fijaba en otros atletas que no fueran ellos. Pues llegó este nandi y en una recta final espectacular dejó fuera del oro a las dos grandes figuras del momento. El Guerrouj fue plata y Bekele, que al año siguiente batió el récord mundial, bronce. Fue un último kilómetro brutal (2:24) y un 400 m final en 53 segundos. Deportivamente esa carrera y ese sprint fue un regalo, pero el show del doblete histórico se había derretido ante el chaval keniano.

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La postal de ese campeonato hecha añicos por culpa de 'ese desconocido'. En la rueda de prensa respondió con mucha tranquilidad a las preguntas, algunas con cargas de profundidad por haber sido el malo de la película. Kipchoge con cara de niño bueno pensaría: '¿Qué he hecho yo mal. Si solo he ganado...?'

Y ya lo ven quince años después. El mejor maratoniano de la historia. Un hombre magníficamente llevado por Patrick Sang, un exespecialista de obstáculos, desde hace años y que curiosamente le ayudó desde el primer día porque su madre había sido su profesora en Primaria y tenía cierto cariño a ese crío.

Y fiesta en el décatlon

Fue un domingo de emociones. Por la mañana ese circuito que parece tener cintas rodantes (siete records del mundo en los últimos quince años, y uno más en 1998) y por la tarde en otro de los puntos míticos del atletismo y de las pruebas combinadas, Talence, llegó el éxito del francés Kevin Mayer, 26 años, 1,86 m de estatura y 85 kilos, es decir, no es un gigante para lo habitual en el top de decatletas. Mayer se fue hasta los 9.126 puntos, 81 más que el récord de Eaton (2015), una diferencia que solo se ha visto una vez en los últimos 35 años (Dvorak cuando superó a otros de los ilustres, O'Brien en 1999, por 103 puntos).

Mayer ya no se acordará del mal trago en el Europeo de Berlín de este verano cuando realizó tres nulos en longitud y perdió sus opciones. Eso, posiblemente, le ha permitido competir este fin de semana en Talence y batir la plusmarca.

Mayer, tras batir el récord del mundo.
Mayer, tras batir el récord del mundo. / AFP

¿A dónde puede llegar este atleta? Analizando las marcas, el francés tiene margen de mejora en las carreras y quizás en salto de altura. Solo en el 1.500 m. por ejemplo, Meyer pierde respecto a Eaton 124 puntos, una barbaridad. Hasta la prueba número nueve, antes del 1.500, Eaton en su viejo récord sumaba 8.216 puntos por 8.421 de Mayer.

En concursos (lanzamientos, sobre todo, y saltos verticales) es muy poderoso. Ha roto la barrera de los 9.100 puntos -tercera atleta de la historia en el club de los 9.000 puntos- y está a su alcance la de 9.200. Palabras mayores pero a su alcance. Como curiosidad, la mayor puntuación de Eaton llegaba en el 400 m (45.00) que le dio 1.060 puntos. En el décatlon de Mayer, su mejor puntuación se la anotaba en pértiga con 1.051 puntos gracias a su 5.45 m.

La corona del décatlon regresa a Europa después de tres años residiendo en Estados Unidos con Ashton Eaton.

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