Una ópera sostenible e inclusiva

Residentes del centro de inclusión social y los niños del coro Easo comparten mesa y labores junto a Mafalda Saloio y Gorka Miranda. / USOZ
Residentes del centro de inclusión social y los niños del coro Easo comparten mesa y labores junto a Mafalda Saloio y Gorka Miranda. / USOZ

Los niños del coro Easo, en colaboración con Emaús, preparan la escenografía de la obra 'Itsasotik eskolara' que se estrenará en la Quincena

Itziar Altuna
ITZIAR ALTUNA SAN SEBASTIÁN.

Los componentes de Easo Eskolania y Araoz Gaztetxo Abesbatza se afanan estos días en preparar la escenografía del espectáculo infantil 'Itsasotik eskolara' que estrenarán el próximo 21 de agosto en la Quincena Musical. Con redes y cuerdas diseñan los chalecos, los retales se transforman en algas que cubren botas y chaquetas, y con el cartón que han recopilado construyen cajas. Todo con materiales reciclados que les han enseñado a manipular los residentes del centro de inclusión social de Aiete que gestiona la Fundación Social Emaus.

El proyecto responde al plan medioambiental del festival, que desde 2010 promueve distintas actividades en este ámbito. En esta ocasión, la apuesta ha sido la producción de esta obra, ideada en colaboración con el Coro Easo, Maushaus y Emaús. El espectáculo conjuga dos representaciones de ópera infantil, 'Los cantos del mar' de Roger Calmel y 'La maestra de escuela' de Georg Philipp Telemann, y parte de la idea de «trabajar sobre la imaginación», tal y como explica el director musical del coro, Gorka Miranda. De esa «sostenibilidad creativa» inicial con la que arrancó el proyecto, se evolucionó hacia la «sostenibilidad escénica», y se decidió que todos los elementos de figuración y escenografía fueran realizados con materiales reciclados.

En este punto se buscó la colaboración de la Fundación Emaús, con la que se llevaron a cabo distintos talleres de trabajo para diseñar la puesta en escena, y con los que se acordó que el proceso de manipulación se realizara de forma mancomunada entre los niños del coro y los residentes del centro de inclusión social -dependiente del departamento de Acción Social de la Diputación- que la fundación gestiona en el barrio de Aiete. «Los niños han traído aire fresco al centro y para los residentes ha sido muy importante participar en un proyecto cultural de estas características», señala el responsable del centro, Edorta Mendiola, quien también destaca el carácter «inclusivo» de esta ópera, que ha puesto a trabajar juntos a niños y a personas en riesgo de exclusión social.

La creación de la escenografía, el vestuario y los movimientos en escena han sido diseñados tras un trabajo conjunto entre todas las partes implicadas, tal y como cuenta la directora artística, Mafalda Saloio. «Ha sido un placer participar en la creación de un montaje de estas características y ser parte de este encuentro que ha puesto en relación a distintas personas».

Proyecto participativo

Una vez definida la puesta en escena, durante el mes de julio los sesenta niños del coro Easo que protagonizarán la ópera acuden tres días a la semana al centro de Emaús en Aiete, donde con la ayuda de los residentes y la dinamizadora de los talleres, Arantza Suberbiola, preparan los decorados, parte del vestuario y los elementos que se utilizarán durante la función. Olatz, Irati, Ane y Naia terminaron ayer de confeccionar los chalecos que lucirán los chicos en escena, realizados con redes y cuerdas. En otra mesa contigua, otros compañeros cortan los retales que luego se utilizarán para cubrir las botas y algunas de las chaquetas que lucirán los protagonistas.

En una segunda habitación se apilan cajas de cartón que los niños han ido trayendo. Luego tendrán que desmontarlas para darles la vuelta y ocultar la publicidad que tienen impresa, y volver a montarlas. Así como en la primera representación los elementos relacionados con el mar están muy presentes, la segunda obra gira en torno al cartón. «El hecho de que los niños estén participando de forma activa en la creación del decorado ha hecho que sientan como algo suyo este proyecto», asegura Gorka Miranda. «Se han involucrado mucho en todo el proceso e incluso han hecho partícipes a su entorno familiar».

Los responsables del montaje esperan tenerlo todo listo en los próximos días. El 15 de agosto se montará el decorado en una sala del Centro de Artes Escénicas de Sarobe donde se llevarán a cabo los ensayos antes de su estreno el 21 de agosto en el teatro Victoria Eugenia.