Judith Jáuregui: «La música de cámara contiene valores como la solidaridad, el respeto y la generosidad»

Judith Jáuregui posa junto al tronco de un magnolio en San Sebastián./JUANJO AYGÜES
Judith Jáuregui posa junto al tronco de un magnolio en San Sebastián. / JUANJO AYGÜES

Judith Jáuregui regresa a la Quincena con un concierto de música de cámara junto a la violinista LinaTur Bonet con todas las entradas vendidas hace semanas

MARÍA JOSÉ CANOSAN SEBASTIÁN.

La pianista donostiarra Judith Jáuregui se une a la violinista Lina Tur Bonet para la segunda cita de la Quincena con los 'Jueves de Música en San Telmo'. El dúo ofrecerá música de cámara de autores como Gluck, Turina, Granados, Debussy y Ravel con piezas relacionadas con la temática de 'Mito y tradición'.

- Una vez más, participa en la Quincena Musical y con las entradas agotadas desde hace semanas. ¿Le resulta especialmente emotivo tocar en su ciudad natal?

- Es muy emocionante recibir el cariño de mi tierra y me siento agradecida y honrada por el apoyo que siempre he encontrado en Donosti, desde los primeros pasos hasta hoy. Debuté en la Quincena hace diez años en el ciclo de Jóvenes Intérpretes y recuerdo muy bien ese concierto en el Palacio Miramar, lo que significaba para mí y lo que lo disfruté. Desde entonces he vuelto en otros formatos, con un concierto de música y poesía muy especial en Chillida-Leku junto a Kirmen Uribe, en el fantástico ciclo de Quincena Andante que lleva la programación a otras zonas del País Vasco y ahora llego a San Telmo, un escenario que es una auténtica joya. Voy con la misma ilusión que aquella primera vez a compartir con mi ciudad una noche mágica.

- Tiene una importante carrera internacional y la hemos visto crecer como pianista. ¿Qué queda de la Judith que empezó a estudiar piano?

- Diría que quedan muchas cosas y en algún momento en el que quizá me he sentido más perdida, he hecho el trabajo de recuperar precisamente la esencia y la pureza de esa niña que soñaba con una vida en la música. La primera cosa que queda, esencial en una carrera como la mía, es la ilusión, que a día de hoy la siento intacta. Pero también el amor por la música, por la emoción, por las historias que esconden las partituras o la búsqueda de libertad y espontaneidad. Con los años he ido aprendiendo a escucharme mejor, a ahondar en la escala de colores del instrumento, a constatar que la paciencia es un ingrediente esencial y que hay obras que necesitan su poso, su tiempo... pero me gusta tener muy cerca a esa niña alegre y vital que fui.

«Actúo en San Telmo con la misma ilusión que mi primera vez hace diez años»

- La hemos podido escuchar en recitales en solitario, también con orquesta y colaborando con otros músicos, como en esta ocasión. ¿Qué es lo que más aprecia de la música de cámara?

- La música de cámara es un campo en el que me he involucrado recientemente con gran satisfacción. Para un pianista es fundamental, por el repertorio que existe, por lo que se aprende al unirse con otros instrumentos y porque te adentras en todo un nuevo mundo de posibilidades sonoras. A nivel humano, además, contiene unos valores muy importantes como la democracia -llegar al consenso en una versión requiere humildad, saber escuchar, saber dialogar y crear algo en común-, la solidaridad, el respeto y la generosidad.

- ¿Comparte la opinión de muchos músicos de que se trata de un género exquisito y especialmente exigente?

- Cada formato tiene sus exigencias. Por ejemplo, en un recital uno se enfrenta solo al instrumento, pero también tiene toda la libertad de crear su propia versión y en un concierto con orquesta uno tiene que poder escucharse y crear dinámicas personales cuando hay 60 personas tocando a la vez en el escenario. La música de cámara tiene también sus particularidades, pero tenemos grandes obras por las que merece la pena vivir esas exigencias, para buscar siempre esa exquisitez que creo que se encuentra en todos los formatos.

«Cuando me he sentido más perdida he recuperado a la niña que soñaba con la música»

- Hoy toca junto a la violinista Lina Tur Bonet. ¿Ha colaborado antes con ella?

- Nos conocimos en un reportaje en el que nos citaron a varias mujeres dedicadas a la música y la conexión personal fue muy buena, así que decidimos juntarnos y nuestro primer concierto fue hace un año en el Festival Clásicos en Verano de Madrid. Después colaboramos de nuevo en Musika-Música de Bilbao en trío junto a la violonchelista franco-suiza Nadège Rochat y ahora ha llegado Quincena Musical.

- ¿Qué es lo que más valora en un compañero a la hora de interpretar música de cámara?

- Su generosidad y humildad. Para crear algo especial en un registro tan íntimo como es la música de cámara necesito conectar personalmente y esas dos premisas son vitales para poder trabajar desde la honestidad. También es importante que de alguna manera vivamos la misma energía, lo que no quiere decir que tengamos el mismo punto de vista sobre las obras -de hecho, es muy bonito descubrir otros puntos de vista de compañeros y poder refrescar la propia mirada de una partitura-, pero sí la misma onda emocional. Valoro el trabajo minucioso en el sonido, en la búsqueda detrás de las notas, para crear un lienzo común.

- En el concierto de hoy interpretarán obras de Granados, Debussy, Turina, Gluck-Kreisler, Ravel y Falla. ¿Por qué estos autores?

- San Telmo acoge este verano una exposición del Museo del Prado en torno a la mitología clásica y su representación a lo largo de la historia. Para continuar con esta temática presentamos 'Euterpe' de Turina, el segundo número de su Suite 'Las Musas de Andalucía', que traslada a nueve musas griegas a tierra española; en concreto la pieza que interpretamos está inspirada en la Diosa de la Música y lleva como subtítulo 'En plena fiesta', un tema que guía, sin duda, el carácter brillante y extrovertido de la obra. A ella le seguirá una de las melodías más bellas y conmovedoras, la de la 'Danza de los espíritus bienaventurados' transcrita de la ópera 'Orfeo y Eurídice' de Gluck, con la que -según el mito- Orfeo bajó al inframundo para rescatar a su esposa Eurídice y consiguió ablandar a los dioses que le dieron la posibilidad de devolver a su mujer al mundo de los vivos tras escuchar esa música tan pura. Completamos el programa con la 'Sonata' de Granados, una maravilla de obra escrita en un movimiento, la 'Sonata' de Debussy, la 'Sonata' de Ravel, una obra genial de principio a fin, y la 'Suite Española' de Falla, para terminar con la luz y el fulgor de nuestras raíces. Es un programa muy variado en emociones, colores y sonoridades.

«Valoro el trabajo minucioso en el sonido, en la búsqueda de las notas para crear un lienzo»

-¿Qué cree que pueden aportar a este repertorio?

- La mayoría del repertorio es nuevo para mí y realmente me ha fascinado adentrarme en obras tan interesantes como la 'Sonata' de Ravel o la de Debussy. Son autores que estudio regularmente a piano solo, igual que Granados o Falla, y es muy interesante ver la manera en la que trabajan los registros y las posibilidades del violín y el piano unidos. Es fantástico tener una nueva visión sobre ellos y poder trasladarlo después a mis obras de solista. La imaginación sonora se multiplica.

- ¿Qué le diría al público sobre el concierto?

- Que estamos deseando compartir todo esto con ellos en ese marco emblemático que es San Telmo, rodeados de cuadros de Rubens, Zurbarán o Ribera. Será una noche única para mí.

- Después de este encuentro, ¿qué proyectos tiene?

- A comienzos de la temporada debutaré en Viena y después me esperan escenarios como el Auditorio Nacional de Madrid, el Príncipe Felipe de Oviedo o el Palau de las Arts de Valencia. Llegaré también a República Checa y volveré a Francia, donde estoy trabajando bastante. Me esperan recitales, conciertos con orquesta y música de cámara con otros músicos como el cuarteto alemán Signum Quartet.