Emmanuel Carrère: «El futuro del periodismo es más preocupante que el de la novela»

El escritor y periodista francés Emmanuel Carrère en Pollença (Mallorca)./Efe
El escritor y periodista francés Emmanuel Carrère en Pollença (Mallorca). / Efe

«Ser un creador mestizo es un regalo», se felicita el poliédrico escritor, cineasta y periodista francés | Descarta abordar la continuación de 'El adversario' si se libera a su protagonista y sostiene que «la novela es la fórmula literaria más impura»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIPollença (Mallorca)

A Emmanuel Carrère (París, 1957) no le desagrada la etiqueta de «creador mestizo». Periodista, novelista de no-ficción, cineasta y crítico, acepta el «regalo del azar» que supone ser una especie de hombre orquesta. Refugiado en el cine tras el largo periodo de sequía al que le abocó concluir 'El Reino', Carrère toma parte en las Conversaciones de Formentor dedicadas a la literatura femenina y al rumano Mircea Cartarescu, ganador del último premio Formentor. El futuro del periodismo preocupa «mucho más» que el de la novela al el poliédrico autor de ficciones con base real como 'El adversario', 'Limónov'' o 'Una novela rusa', y de ensayos como 'Conviene tener un sitio adonde ir'.

-Tuvo una honda crisis tras 'El Reino'. No tenía novela que llevarse a la tecla. La puesta en libertad del protagonista de 'El adversario' ¿haría posible su continuación?

     -Jean-Claude Romand no ha sido liberado. La justicia no se ha pronunciado sobre una demanda de libertad [Fingió ser médico y trabajador de la OMS dos décadas y asesinó a toda su familia cuando se iba a descubrir el pastel]. Pero no creo que esa posible liberación comportara una segunda parte de la novela. No lo veo factible, a no ser que pase algo fuera de lo común. Pero seguiré escribiendo tras la sequía. Al concluir 'El Reino' tuve la sensación de haber cerrado un ciclo. Esperaba que otras cosas nuevas se presentaran, como el cine y los reportajes, que para un escritor de no-ficción son el equivalente a los cuentos para los narradores de ficciones.

-Los géneros que usted transita de manera digamos 'impura' ¿se han establecido para subvertirlos?

-Siempre ha sido así en la novela. Es un género híbrido por naturaleza. Es la fórmula literaria más impura que existe. Se habla mucho de la muerte de la novela y no creo que se haya producido. Sí ha muerto cierto tipo de novela decimonónica. Pero la novela es un género abierto que acoge muchísimas variantes, seguirá existiendo en sus diferentes formulaciones siempre que los humanos continuemos escribiendo.

-¿Qué futuro le augura al periodismo?

-Me preocupa mucho más el futuro del periodismo que el de la novela. Tengo 60 años y comencé en el periodismo a los veinte. Conocí una época dorada, una era benigna en la que había dinero e iniciativas. Se podían hacer grandes reportajes. Hoy la situación es distinta. Lo difícil para un gran reportaje es disponer del dinero y del espacio, y ahora escasean ambos. El periodismo se ha visto tan dañado como la música y se enfrenta al mismo problema, que es la gratuidad. Atraviesan una situación realmente difícil. Hay que encontrar nuevas formas.

-En tiempos de 'posverdades' y 'fake news', es decir, de mentiras, ¿es más difícil establecer un límite entre ficción y no ficción?

-No se trata de establecer una limitación ética, y sí de una frontera a nivel factual. Utilizar o no nombres reales o ficticios sería, desde mi punto de vista, lo que marcaría la diferencia. Si utilizamos nombres ficticios es ficción. Si usamos nombres reales, dejamos la ficción a un lado y somos susceptibles de ser responsables ante la justicia. Las realidades alternativas, las 'fake news', no son un problema para la novela. Jugar con ello puede ser incluso el tema central de una novela. Todo lo contrario del periodismo, donde la mentira es gravísima, donde la disipación de la realidad, su evaporación, atenta contra su esencia.

-Carrère, escritor mestizo. ¿Se siente cómodo con esa etiqueta?

-Quizá sí. No la rechazo. He tenido a la vez el gusto y la suerte de poder trabajar con fórmulas muy variadas. Cuando me ha resultado difícil escribir libros he podido trabajar en el cine, en el periodismo, escribir ensayos y seguir adelante. Son formas de trabajar bajo el mismo paraguas pero con registros distintos. Es una elección y también una suerte, un regalo del azar.

-'A sangre fría', de Trumam Capote, fue crucial. La leyó varias veces mientras escribía 'El adversario'. ¿Es para la novela lo que fue el urinario de Marcel Duchamp para el arte contemporáneo?

-Podríamos decirlo así. Pero hay diferencias. Ambos son aportaciones innovadoras, fundacionales. Pero mientras que Capote abre una senda en la que aún hoy se puede seguir trabajando, creando cosas nuevas, la vía de Duchamp esta cegada. El problema de su urinario es que es un gesto artístico extraordinario, pero una vez que está hecho, hecho está, por más que miles y miles de artistas contemporáneos repitan el osado gesto de Duchamp. Tengo la impresión de que Capote abre con 'A sangre fría' un camino extraordinariamente largo y sin embargo, Duchamp deja el camino cerrado.

-¿Qué pasa con una Europa, que lejos de madurar políticamente, es es hoy más racista e intolerante, más populista, más crispada y desunida?

-Estoy realmente muy inquieto por ello, y la respuesta está de alguna manera en su pregunta. Macron, el hoy presidente de Francia, tiene sus defectos, pero me alegro de que tanto él como Angela Merkel se estén oponiendo a la ola retrógrada, al repliegue de de libertades y conquistas que creíamos inamovibles, y que continúen luchando por la identidad europea en la que sigo esperanzado.

-Las Conversaciones de Formentor se dedican a la literatura femenina pero usted no tiene en sus libros a las 'Vírgenes, diosas o hechiceras', a las que alude su título.

-Lo cierto es que escribí un novela protagonizada por una mujer hace mucho tiempo, 'Hors d'atteinte' (Fuera de alcance), y me temo que no era muy buena. Su fracaso hizo que me peleara con Flaubert, con Simenon, con todos los grandes pintores del tedio. Pero este año he rodado una película en la que todos los personajes son mujeres. Me hace mucha ilusión, porque tenía enormes ganas de hacer algo en entorno de la feminidad. De modo que no he descartado la ficción, aunque la película tiene una base documental. Espero ser capaz de nuevo de casar las dos formas. Ahí está el reto.

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