Miguel Martín, director del Jazzaldia: «Los nuevos nombres están llenando la Plaza de la Trinidad, y eso es fantástico»

Miguel Martín, director del Jazzaldia
Miguel Martín con el cartel de la 53 edición, ante las oficinas del Jazzaldia que reciben a periodistas y acreditados. / ARIZMENDI

Con un acento en músicos más jóvenes, además de algunos habituales, el miércoles comienza la 53 edición del Jazzaldia con el tradicional Jazz Band Ball

Ricardo Aldarondo
RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.

Miguel Martín nos recibe en uno de los múltiples espacios ya muy consolidados del Jazzaldia, que este año cuenta como siempre con algunos nombres familiares que ya han estado en anteriores ediciones, como Gregory Porter y Chick Corea, pero que hace hincapié en nombres nuevos, especialmente en el centro neurálgico de la Plaza de la Trinidad. Y la apuesta está saliendo muy bien, a decir del director del Jazzaldia. El miércoles es la primera cita, en la playa de La Zurriola, con el Jazz Band Ball y sus múltiples escenarios, y Rubén Blades como estrella.

- La salsa no suele estar muy presente en las programaciones actuales. ¿Por qué comenzar con ese género y uno de sus máximos representantes, Rubén Blades?

- No, incluso llevamos un tiempo sin programar jazz latino. Antes había más. Pero el Escenario Verde es suficientemente abierto para propuestas como esta, que responde a lo que buscamos siempre, que sea un escenario para todos los públicos. A veces eso se consigue con una figura del blues como B. B. King, del jazz entendido de forma amplia como Jamie Cullum, o del rock, como el año pasado Pretenders. Y con Rubén Blades pasa un poco lo mismo.

- Sin embargo la música latina tiene mucho reclamo en este momento, aunque quizás con géneros distintos como el reguetón.

- Cuando se habla de estilos en torno al Jazzaldia yo siempre digo que hay estilos que el aficionado al jazz puede respetar y otros que no. En ese sentido una big band latina, con una sección de viento brillante y con fuerza, con unos arreglos dignos, como es el caso de Rubén Blades, es algo que el aficionado al jazz respeta. El reguetón, me temo que no. Como en todo, en lo latino hay cosas que están muy bien y otras que no nos parece que tengan sitio el Festival de Jazz. Dentro de la música latina hay nombres de letristas y compositores que se salen de la media. 'Pedro Navaja', 'Plástico' o 'María Lionza' son canciones extraordinarias, y creo que están entre lo mejor y más inteligente de la salsa, y Rubén Blades es uno de los grandes del género.

- En esa noche inaugural en la playa también actúa Too Many Zooz, un grupo que tocaba en el metro, ¿no es así?

- Efectivamente, y además es el origen de Lucky Chops, a los que tuvimos el año pasado. Hace tiempo enredando en Youtube me encontré con tres músicos que tocaban en la estación de metro de Washington Square, en Nueva York. Me parecieron la bomba, distintos a cualquier otra cosa, con un corneta más estático, un percusionista muy espectacular y Leo Pellegrino al saxo barítono, que es muy visual y muy rítmico. Dos años consecutivos me fui a esa estación para ver si les veía, pero nada. Conseguí su email pero no contestaron. Siguieron apareciendo más vídeos de aficionados, y al cabo de un tiempo vi que su líder Leo Pellegrino se iba haciendo conocido en internet, e incluso estaba creando escuela, porque un promotor le pidió que montara otro grupo más potente, que es Lucky Chops. Pero luego Pellegrino siguió con Too Many Zooz, que ahora ya es un grupo profesional, con agencia, aunque mantienen el espíritu de cuando tocaban en el metro. Teníamos muchas ganas de traerlos desde hace años.

- Este año el Escenario Verde tiene menos figuras de renombre. ¿Ha habido menos presupuesto?

- El Jazzaldia es un todo que tiene que sostenerse como tal, y no puede invertir más en aquello que no tiene un retorno económico. Puede que haya menos inversión en el Escenario Verde pero es que cuando en un mismo año coincidieron Elvis Costello, Belle & Sebastian y Jamie Cullum fue una carambola extraordinaria, que a su precio normal no hubiésemos podido pagar nunca. No puede darse en condiciones normales algo así. También ha dejado de ser un escenario para la música 'indie' y puede haber un poco de todo. Pero Ana Calvi y Gary Clark jr. son dos músicos de mucho interés que queríamos tener ahí desde hace tiempo. Y en cuanto a la noche donostiarra del viernes, puede parecer que hemos renunciado a traer estrellas de fuera, pero me parece muy positivo tener a Mikel Erentxun en el Escenario Verde, por mucho que el público donostiarra pueda verle habitualmente con más facilidad que a otros artistas.

«Hay estilos que la afición del jazz puede respetar y otros no: la salsa es de los primeros»

«Cécile McLorin Laurent era un objetivo, me parece que es ya la mejor cantante de jazz»

«Si un músico vende todo y da un conciertazo, te tienta repetirlo. Y la gente lo pide»

- El año pasado hubo predominio de vocalistas, ¿este año la balanza se inclina a los instrumentistas?

- No creas, porque en la plaza de la Trinidad tenemos cada día un cantante, Jacob Collier, Cécile McLorin Salvant, Salvador Sobral y Curtis Stigers. Seguimos prestando mucha atención al jazz vocal. Dentro de la programación hay algunos nombres que son objetivos, nos empeñamos en tenerlos desde que empezamos a preparar la edición en septiembre. Cécile McLorin Salvant y Jacob Collier eran objetivo totalmente. El caso de Salvador Sobral es distinto, porque el año pasado en esas fechas estaba esperando el trasplante, y de hecho ha sido el último nombre en incorporarse a la programación. Y es de justicia porque él quiere que se le entienda como lo que es, un músico de jazz, independientemente de haber pasado por Eurovisión.

- ¿Y por qué ese empeño en Cécile McLorin Salvant?

- Porque en este momento me parece 'la' cantante de jazz. Le das una canción y ella te muestra algo que ni esperabas ni habías escuchado antes. Me parece una mujer que ya en este momento es sin duda la mejor cantante de jazz, sin haber cumplido los 30 años aún, y lo va a seguir siendo mucho tiempo. No estamos hablando ni de una cantante que canta procurando no molestar a nadie, como es el caso de algunas, ni de otras que tiene un estilo entre el jazz, el country y vaya usted a saber qué. No, es una verdadera cantante de jazz, que no es fácil. Su forma de interpretar es algo único. No muchos artistas que vienen por primera vez al Jazzaldia dan dos conciertos y los llenan. La venta de entradas en la Trinidad ya está agotada, y en el Victoria está a punto.

- También está agotada la noche de Salvador Sobral y Benny Green Trio.

- Sí, Salvador Sobral está muy de actualidad, porque ha vuelto a tener protagonismo en el Festival de Eurovisión, la gente lo ha recordado como cantante y coautor de una canción que tiene 28 segundos gloriosos, y es un cantante de jazz muy lírico que se merece un hueco como compositor y como intérprete de 'standards' a los que da un toque muy personal.

- Sí hay una reunión de instrumentistas muy llamativa en el grupo llamado R+R=NOW, en el que están Robert Glasper, Terrace Martin, Christian Scott y otras primeras figuras del jazz más actual.

- Cuando me lo propusieron exigí en el contrato que si finalmente cambiaban a algún músico de la formación tenía la prerrogativa de anular la actuación o bajar el precio de la contratación. Curiosamente me lo aceptaron. También les dije que no quería divismos ni exigencias de estrellas. Son músicos muy buenos pero reunidos bajo un nombre que no significa nada para nadie, y que no vende entradas por sí mismo. Pero claro, era una obligación contar con ellos porque son de lo más representativo del 'new urban jazz', y a pesar de que Robert Glasper ya ha venido cuatro veces en los últimos años, aunque muchos no se acuerdan porque empezó a venir cuando aún no era tan valorado. Para mi sorpresa y contento, están vendiendo muchas entradas.

- ¿Su público es más o menos el mismo que el año pasado suspiraba por Kamasi Washington?

- No lo sé, pero entiendo que el hecho de que venga Chick Corea es muy atractivo para un público, y para mí, pero yo quiero que haya nombres nuevos. Formo parte de aquellos que creen que debe haber una renovación, por mantener la tensión que debe haber en un festival de nombres nuevos y sorpresas, despertar la curiosidad. Volver a tener a Terrace Martin, y comprobar si tiene algo más que decir que lo que hizo el año pasado dentro del grupo de Herbie Hancock, donde no pasó nada, me parece muy interesante. En un festival de jazz poder ver a músicos en diferentes contextos es muy atractivo. Que una formación como R+R=NOW o Cécile McLorin Salvant lleguen a la Trinidad por primera vez y esté la plaza llena, marca el futuro del Jazzaldia. Este año en la Trinidad tenemos cuatro o cinco figuras que tienen menos de 38 años. Y uno de ellos, 23, Jacob Collier. Y llenan. Eso me parece fantástico.

- ¿Cada vez es más difícil lograr esa tensión, encontrar músicos que sean algo más que flor de un día?

- Es muy difícil, pero hace ocho o diez años lo dábamos por imposible. ¿Qué había entonces de nuevo en el jazz? Jamie Cullum, Norah Jones, Diana Krall... artistas fantásticos pero que no van a cambiar el jazz. Pero de los seis músicos de R+R=NOW probablemente dentro de una década habrá dos o tres que habrán hecho algo importante en el mundo del jazz. De hecho, Christian Scott ya lo está demostrando, es un trompetista con un brío y una garra extraordinarios.

- En el Kursaal hay dos estrellas que tampoco son mayores, Brad Mehldau y Gregory Porter.

- Sí, y me gusta que Mehldau venga con su trío habitual, porque lo que hizo en la anterior visita con Mark Guiliana y John Scofield estuvo bien, pero esto es otra cosa. Su nuevo álbum 'Seymour Reads the Constitution' es extraordinario. Y siempre hay ganas de escuchar a un pianista tan lírico, tan potente, tan inteligente musicalmente. Igual que el trío de Benny Green. En cuanto a Gregory Porter, le hemos seguido todo el ciclo en San Sebastián y, por ahora acabará con esta actuación.

- Casi se autoinvitó el año pasado cuando anunció en la Trinidad su proyecto sobre Nat King Cole...

- A lo largo de los años acabas repitiendo muchos nombres, y hay quien piensa que si algo tiene éxito por qué no repetirlo. Pero lo de Gregory Porter es excepcional, el año pasado durante el propio concierto en la Trinidad había gente que me decía: «Lo traerás el año que viene, ¿no?». La verdad es que si viene un músico, vende todas las entradas, hace un conciertazo y la gente sale encantada, surge la tentación de repetirlo. Y si además esta vez viene con orquesta, con más razón. Pero habrá que darle un descanso.

- Una familia legendaria, Caetano Veloso y sus tres hijos, ¿qué ofrecerá?

- Es una formación a cuatro, basicamente acústica, con guitarras y percusiones, y se basan en las composiciones de Caetano y de Tom. Es como si los Veloso te invitaran al salón de su casa para escuchar sus canciones.

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