Martín: «No desecho el cambio, pero a día de hoy no veo fórmula mejor»

R. A. SAN SEBASTIÁN.

La peculiar geografía de escenarios y ambientes que identifica al Jazzaldia, está hace años establecido, y con indudable éxito.

- El esquema del Jazzaldia está consolidado, pero ¿a veces se plantea cambiarlo?

- Me lo planteo constantemente, pero no encuentro otras fórmulas con ventajas. Hacer como otros festivales, una entrada única con diferentes escenarios por los que moverse, es una fórmula que me gusta mucho, pero no se puede encajar el Auditorio ahí, porque exige un orden, con butacas numeradas, incompatible con esa circulación. No desecho ningún cambio, pero a día de hoy no veo ninguna fórmula para mejorar el festival. Uno de nuestros puntos fuertes es que aprovechamos de la mejor manera posible una serie de recintos muy diferentes entre sí. Y se hace complicado poderlos casar. Si fuéramos a un recinto único tipo BBK Live o Primavera Sound perderíamos todas nuestras esencias. Nunca renunciamos a los cambios, pero el esquema que manejamos desde hace casi dos décadas es el que mejor nos funciona. Lo que atrae a la gente es el ambiente del festival, que puede ser tan distinto como el de la playa o el de la plaza de la Trinidad. Cada cual se queda con el suyo, o combina varios. Por eso suelo decir que el Jazzaldia es integrador, cada público encuentra su sitio. Y también es integrador en el sentido de que diversas culturas se unen en un escenario y hacen una propuesta conjunta.

- Para quienes se instalan en las terrazas del Kursaal a ver qué encuentran, ¿qué músicos les recomienda?

- En el Jazz Band Ball está uno de los grupos que podrían haber tocado en la Trinidad, GoGo Penguin, es un trío fantástico con influencias muy diversas. Julian Lage es un enorme guitarrista que tampoco hay que perderse, y Bruce Barth es un fantástico pianista. Y Dick Oatts es uno de los músicos más prestigiosos de Estados Unidos a nivel de pedagogía.

- ¿Y lo más singular?

- Hay dos citas imprescindibles: Endangered Blood, que cuenta con Jim Black en la batería y Trevor Dunn en el bajo, es un pedazo de grupo que impresionará a quienes lo vean. Y el homenaje a Trojan Records, una sesión de cuatro horas en el escenario Skoda en Alderdi Eder. Buena parte de la mejor música jamaicana se ha grabado en Londres y la ha grabado esta gente.

 

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