Iker Ibero: «Crear los caballos de los Caminantes Blancos de 'Juego de Tronos' fue casi como otro máster»

Iker Ibero, ayer en Tabakalera./LUSA
Iker Ibero, ayer en Tabakalera. / LUSA

Iker Ibero, diseñador navarro que completó su formación en Donostia, participó en uno de los capítulos más notables de la séptima temporada de 'Juego de Tronos'

Nerea Azurmendi
NEREA AZURMENDISAN SEBASTIÁN.

Todo son elucubraciones acerca de lo que deparará la octava y última temporada de 'Juego de Tronos', pero parece fuera de toda duda que los seres que pueblan las tierras heladas que se encuentran detrás del muro tendrán mucho que decir.

Algunas de las hipótesis más creativas sobre el desenlace de la serie están relacionadas con esos humanoides dotados de poderes sobrenaturales que son capaces, entre otras cosas, de reanimar a los muertos e incorporarlos a sus huestes. No se sabe qué harán, ni quién es realmente su líder, pero en la séptima temporada quedó claro que son muchos, que se acercan, y que con ellos llega el invierno.

Iker Ibero, un experto en efectos visuales nacido hace 24 años en la localidad navarra de Aibar, muy próxima a Sangüesa, conoce bien qué hay detrás del muro, ya que formó parte del equipo que creó ese mundo inhóspito y dio forma a sus pobladores en uno de los capítulos más notables de la temporada siete, el sexto y penúltimo, titulado 'Más allá del muro'.

«En el capítulo había cinco caballos y a mí me correspondió modelar en 3D uno de ellos»

Ayer, dentro de la IV Jornada Efectos Especiales y Postproducción para cine y TVE, organizada por la escuela CENTA, de San Sebastián, compartió con los asistentes «una experiencia única, de esas que sólo pasan una vez». El diseñador navarro, que cursó el grado de Diseño y Desarrollo de Videojuegos en el Centro Superior de Diseño de Navarra, realizó en CENTA el Máster en en Animación 3D y Efectos Visuales.

Fueron las prácticas de ese máster las que le llevaron, a finales de 2016, a El Ranchito, una empresa madrileña dedicada a los efectos visuales que participa habitualmente en grandes proyectos internacionales. En su lista de referencias están presentes muchas de las series más conocidas de las grandes plataformas. Entre ellas, la serie fantástica de la década, la que se ha hecho con cerca de 50 premios Emmy en siete años, 'Juego de Tronos'.

Partiendo de cero

Para hacerse una idea de lo complejo que resulta producir un episodio de una serie de esas características basta asomarse a sus interminables créditos. En los del capítulo 6 de la séptima temporada, solo en el apartado de efectos visuales, en el que se puede encontrar Iker, hay cientos.

«Teníamos libertad a la hora de crear, pero con una cadena de supervisión y total confidencialidad»

Ibero, que ya seguía la serie antes de tener la oportunidad de participar en la misma, recuerda el trabajo que le encomendaron. «Todo fue muy rápido. Yo estaba de prácticas, y entre todos los equipos que trabajando en los distintos proyectos a mí me incorporaron al de 'Juego de Tronos'. Formé parte, concretamente, del equipo de modeladores en 3D, que era mi especialidad». Su trabajo y el de sus compañeros fue crear objetos inanimados y seres animados prácticamente desde cero. Pura realidad virtual en tres dimensiones para que los espectadores nos estremezcamos con los Caminantes Blancos y sus caballos fantasmagóricos, a los que en el capítulo en cuestión hace frente -o de los que se libran por los pelos (por los dragones, en realidad)-, la pequeña expedición encabezada por Jon Nieve. Por cierto, la caída del dragón que recordarán los seguidores de la serie también salió de El Ranchito,

«Teníamos bastante libertad, y hacíamos el proceso completo -afirma Iker Ibero al referirse al proceso de trabajo-. De postproducción nos llegaban las imágenes de rodaje, y nos indicaban qué querían que apareciera en el croma». Es decir, en esa superficie sin imagen 'física' a la que se incorporan imágenes ya grabadas o generadas por ordenador.

Algunos caminantes eran figurantes y actores maquillados, a los que había que acentuar algunas características, pero también tuvieron que crear caminantes 'de relleno' y todos aquellos elementos que no existen en la naturaleza por mucho que se busquen, como paisajes improbables, luces y nieblas imposibles y caballos descarnados de los que cuelgan jirones de piel.

Caballos virtuales

En el capítulo aparecían cinco de esos caballos, y el principal trabajo de Iker consistió en crear uno de ellos, aunque siguió de cerca los procesos de trabajo de otros compañeros. Trabajaban plano a plano, «según las necesidades que se iban planteando, con mucha libertad a la hora de crear pero con pautas claras y una cadena de supervisión muy estricta, imprescindible en un proyecto de esta envergadura y, por supuesto, cuidando el tema de la confidencialidad para evitar filtraciones».

Ha visto el episodio en el que intervino varias veces, «y cada vez descubro algo nuevo». De aquella experiencia recuerda, sobre todo, «el trabajo en equipo, el compañerismo, la coordinación absoluta entre modeladores, animadores, dibujantes y otros profesionales para que no se perdiera un minuto». Y «el aprendizaje extraordinario que supuso puder disfrutar de aquella oportunidad, que fue como hacer otro máster».

Mal no lo haría, teniendo en cuenta que lo contrataron y trabajó dos años en El Ranchito, «donde sigo teniendo grandes amigos», hasta que este joven emprendedor navarro decidió volver a casa y a sus pasiones «el cine y el patrimonio». Y a recuperar el patrimonio mediante recreaciones virtuales es a lo que se está dedicando a través de su empresa 3D Navarra, recordando, pero sin echar de menos, a los Caminantes Blancos y sus monturas.

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