«Fuimos poco o nada a la escuela, pero ahora somos muy lectoras»

Más libros. Lola Muriel y Nati López, aficionadas a la lectura./
Más libros. Lola Muriel y Nati López, aficionadas a la lectura.

Lola Muriel y Nati López, integrantes del Club de Lectura del Centro de Mayores de San Miguel

M. J. A. IRUN.

El Día del Libro tuvo el pasado martes su particular celebración en el Club de Lectura del Centro de Mayores de San Miguel, que recibió la visita de la escritora Aran-txa Urretabizkaia. Entre las integrantes de este club, dos de ellas, Lola Muriel y Nati López, tienen especial mérito, «porque fuimos poco o nada a la escuela, pero ahora las dos somos muy lectoras», afirma Nati. «La lectura nos ha dado mucho horizonte y buenas amistades», añade Lola.

Hasta la fecha, y al margen de sus lecturas particulares, ambas han participado en las colectivas de 'Los placeres de la edad' de Carmen Alborch, 'La abadesa' de Toti Martínez de Lezea, 'El agote' de Gaizka Arostegi y 'Las tres marías', 'El cuaderno rojo' y 'Retratos en blanco y negro' de Arantxa Urretabizkaia.

A Lola Muriel, que ni siquiera llegó a pisar el colegio, le gusta mucho leer «y también escribir, porque estoy escribiendo mi vida en cuadernos». A los 9 años, «ya estaba trabajando», explica. «Pero es que en mi barrio, en Herrera de Sevilla, nadie sabía leer. Sólo había una señora que sabía y a ella le llevaban las cartas los vecinos, para que se las leyera y, a veces, también se lo pedíamos al cartero», asegura.

Lola aprendió a leer cuando ya no era una niña y lo hizo «con la primera cartilla». «Las chicas que servíamos en casas salíamos los jueves y los domingos. Había alguna que sabía leer, yo preguntaba las dudas que tenía y así, poco a poco, fui aprendiendo algo», detalla.

La Historia de Fuenterrabía

El primer «libro-libro» que leyó Lola fue la Historia de Fuenterrabía. «Lo leí dos veces cuando vivía allí. Después, Juan Salvador Gaviota y luego, La Gitanilla, que me gustó mucho. Siempre lo llevo en el bolso y lo repaso. Esos fueron mis primeros libros. Pero hay uno que llevo muchos años buscando y no lo encuentro y me gustaría tanto leerlo... Se titula 'Lola, espejo oscuro'. Si alguien sabe dónde puedo encontrarlo, que me lo diga. El poco dinero que me gasto de los 650 euros que me da el Gobierno, es en libros».

Nati López sí fue a la escuela, «pero sólo en invierno y sólo hasta los doce años. En mi pueblo, Esposa, en la montaña de Huesca, que entonces tenía unos 70 habitantes, cada año, cuando la nieve se iba, ya empezábamos a trabajar, así que no tuvimos la suerte de aprender mucho, aunque fuéramos listos. Pero, al menos, en esos años de escuela yo pude aprender lo básico: leer, escribir, las cuentas, los mapas...».

Nati López trabajó durante varios años en casas francesas, en barrios exclusivos de París y en los mejores lugares de veraneo. «Yo le he dado la cena a Mitterrand, porque trabajé en casa de una prima suya», cuenta.

Ya entonces sentía curiosidad y le gustaba la lectura, aunque no podía dedicarle tiempo. «Yo siempre he leído el periódico de cabo a rabo, me ha gustado mucho, pero con los libros empecé más tarde. Ahora, con el club de lectura, me he aficionado mucho. Leo en el centro y tanbién en casa. Al principio, cuando empecé en el club de lectura no quería leer en alto, porque no lo hacía bien, me daba vergüenza. Pero ahora ya es otra cosa. Hemos mejorado mucho. En mi casa, siempre ha habido libros, porque tengo un hijo que es muy lector. Ahora puedo comentar con él algún libro que hemos leído los dos y creo que le hace gracia», muestra.