Mezcolanza de emoción, compromiso y alegría en los Sanmarciales de Irun

Una marea roja, blanca y negra se mezcló ayer a mediodía con el verde de las campas del entorno de la ermita de San Marcial. /FOTOS F. DE LA HERA
Una marea roja, blanca y negra se mezcló ayer a mediodía con el verde de las campas del entorno de la ermita de San Marcial. / FOTOS F. DE LA HERA

La renovación del voto junto a la ermita de San Marcial fue uno de los momentos más especiales de la jornada de ayer

JOANA OCHOTECOIRUN.

Hace un año, el voto se renovó bajo un aguacero y con los alientos de cientos de personas condensándose en pleno junio. Ayer, el cumplimiento de la promesa hecha a San Marcial se realizó bajo un sol de justicia que convirtió las zonas en sombra en los puntos más codiciados, y los abanicos en el mejor de los complementos. Mismo escenario, condiciones totalmente diferentes, misma emoción. La renovación del voto no entiende de climatología, sino del compromiso del pueblo.

Para las 11.00 de la mañana, y una vez concluido el desfile matutino, las campas del entorno de la ermita de San Marcial ya estaban a rebosar. Se imponía una pausa para disfrutar del hamaiketako sobre la hierba. El descanso no se prolongó demasiado, no obstante, pues minutos después de las 11.30, al toque del cornetín, las cantineras y los mandos de las compañías y unidades se juntaron para realizar el conocido como 'Alardillo', un pequeño desfile hasta el tablado situado frente a la ermita.

Allí les esperaban los miembros de la Junta del Alarde. Una a una, las cantineras se situaron frente a la ermita y debajo, cada una, de los banderines de sus respectivas compañías y unidades. El general, el comandante y los demás componentes del Estado Mayor también ocuparon sus puestos. «Un año más, finalizado el Alarde de la mañana, nos reunimos junto a la ermita para renovar el compromiso adquirido por nuestros mayores. Agradeceremos a San Marcial los bienes recibidos y pediremos su ayuda y protección para nuestra ciudad y todos sus habitantes», anunciaron, por megafonía, las narradoras del acto. Así se inició «una celebración» en la que se invitó a recordar «a todos aquellos que por diferentes razones no pueden acompañarnos».

Lágrimas compartidas

Las diecinueve cantineras, bajo el sol del mediodía, se abanicaban para intentar paliar el calor. Cuando alguna nube aislada tapaba momentáneamente el sol, cruzaban miradas y sonrisas de alivio. Muy pendiente de ellas, Nerea Ugarte, representante de cantineras en la Junta del Alarde, les acercaba botellines de agua... o un pañuelo para secar alguna lágrima fruto de la emoción. Porque, ciertamente, el de la renovación del voto es un momento que conmueve. «Yo subo todos los años al monte y, para mí, es un momento especial», aseguraba Maitane San Sebastián, cantinera de Ventas. El de ayer fue inolvidable para ella no sólo por ser una de las protagonistas de la renovación del voto, sino también porque «he desfilado aquí con mi aitona y ha sido muy emotivo», contaba Maitane.

Irati Formoso, cantinera de Olaberria, es otra de las asiduas a subir al monte San Marcial cada 30 de junio, pero «nunca había visto el acto de renovación del voto de cerca. Ha sido muy emocionante», aseguraba. Esos momentos tan especiales que se viven junto a la ermita sorprendieron a Ainara López, cantinera de Behobia: «no me imaginaba que fuera a ser tan bonito. Participar en la ofrenda floral y la renovación del voto ha sido muy emotivo». Si bien «mucha gente no conoce los actos que se celebran en el monte» cada 30 de junio, «una vez lo prueban, repiten», aseguraba Nerea Ugarte.

«Participar en la ofrenda floral y la renovación del voto ha sido muy emotivo», aseguraba Ainara López

Las lágrimas de las cantineras de 2018 no fueron las únicas que se desbordaron durante el acto. Muy cerca de ellas estaban sus antecesoras, las cantineras de 2017, para quienes «también es un momento especial. Recordar, volver a pisar este tablado...», señalaba Nerea Ugarte. Al igual que hicieron ellas, hace un año, bajo la lluvia, las cantineras de 2018 avanzaron, una a una, para depositar en el centro del tablado un pequeño ramo durante la ofrenda floral.

Salvas y «¡presenten armas!»

A continuación, se realizaron las salvas de infantería y artillería en honor a San Marcial. Junto a la imagen del santo se encontraba el cabo de Hacheros, Juanjo Martínez, que aseguraba que custodiar a San Marcial «es una parte muy bonita de la jornada, diferente de lo que es el resto del día».

Las notas del 'Alkate soinua' anunciaron la llegada de la Corporación municipal. «A la bandera de Irun, ¡presenten armas!», exclamó el general, Paco Carrillo. Mikel Maestro, el concejal más joven, portaba la enseña. Los mandos del Alarde saludaron a los corporativos y el alcalde, José Antonio Santano, proclamó los consabidos «Gora Irun, gora San Martzial!».

«Mucha gente no conoce los actos que se celebran en el monte, pero una vez lo prueban, repiten», afirmó Nerea Ugarte

Concluyó así la renovación del voto «en representación del pueblo de Irun. Este compromiso ha sido, es y será parte del ciclo vital de nuestra ciudad. Lo ha sido venciendo cuantos obstáculos se le pusieran delante. La comprensión del valor individual, familiar y colectivo que tiene este acto, y la alegría con la que se llenan nuestros corazones todos los días de San Marcial, harán que la ilusión crezca en aquellos que, en el futuro, cuidarán de este sentimiento compartido».

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