Luis Olaso (Estudio Arte y Muralismo): «Hemos utilizado más de cien tonos de color para crear todos los matices»

Luis Olaso, ante el mural que han pintado él y Óscar Martín en la plaza San Miguel./F. DE LA HERA
Luis Olaso, ante el mural que han pintado él y Óscar Martín en la plaza San Miguel. / F. DE LA HERA

Junto a Óscar Martín, son los autores del trampantojo que desde hace una semana decora la fachada de un edificio de la plaza San Miguel

JOANA OCHOTECOIRUN.

El trampantojo de la plaza San Miguel, concluido hace una semana, continúa despertando la curiosidad de cuantos pasan por esta zona. Hay quien se acerca hasta allí expresamente para verlo, y quien se ha sacado una fotografía simulando subir esa escalinata que ha creado una nueva calle, aunque sea imaginaria, en este entorno. El Estudio Arte y Muralismo de Bilbao ha sido el encargado de ejecutar este mural, y más concretamente, Óscar Martín y Luis Olaso, ambos formados en Bellas Artes. Este último explica cómo se ideó y ejecutó este trampantojo.

-¿Cuál ha sido el proceso de elaboración del mural?

-Lo separaría en dos partes: primero, la fase previa al pintado, y después la ejecución. Esa fase previa fue también laboriosa, le dimos bastantes vueltas: se trataba de poner la guinda a la reurbanización del entorno, y de transformar esta pared, que era una medianera plana con un impacto visual muy alto. La idea era generar una sensación de profundidad. Realizamos bastantes propuestas hasta llegar a una muy parecida a lo que se puede ver hoy.

«Ha habido vecinos que han sido fieles seguidores del proceso para pintar el mural»

-Y llegó el momento de ponerse manos a la obra.

-Sí. Y se realizó teniendo en cuenta el edificio que tiene la pared a sus laterales, lo que supuso un proceso de ir midiendo sobre la marcha, generando colores semejantes a los reales, calculando las texturas... Ese es un proceso que no se puede hacer previamente, una 'pelea' con el propio mural, por así decirlo. Primero hicimos las fachadas laterales, y después nos pusimos con la escalinata central y la vegetación.

-¿Cuánto tiempo les llevó esta segunda fase de ejecución?

-Más o menos, un mes. Dos personas, mi compañero Oscar Martín y yo, hemos estado trabajando en este mural todos los días.

-¿El mural se pintó directamente sobre la pared?

-No. Está hecho sobre una estructura que se montó expresamente para el pintado del mural. Es una estructura metálica, que ofrece la ventaja de separar el mural de la propia pared aislándolo de todo tipo de posibles humedades. Así, le da mayor durabilidad. Es el soporte idóneo para que esto pueda durar muchos, muchos años.

-Los edificios laterales del mural son una continuación del que existe, pero, ¿se inspiraron en algún lugar para pintar la escalinata y la casa del fondo?

-Es algo imaginario. Hicimos varias propuestas, porque las posibilidades eran muy amplias. El Ayuntamiento quería que se incluyeran elementos verdes: era la segunda premisa, además de la sensación de profundidad. Todo lo que tenga que ver con naturaleza y vegetación se agradece en los centros de las ciudades. Probando distintas opciones dimos con esta, que no es un sitio concreto, sino un collage que hemos ido generando. La gente nos preguntaba si era algún lugar real, pero no: es un sitio inventado.

-Citaba ahora esa sensación de profundidad que tenían como requisito para el mural, y que a la vista está que han conseguido. ¿Cuál es el truco?

-Aunque al mirar el resultado final no se perciben, en el mural hemos utilizado más de cien tonos diferentes de color para crear todos los matices. Y muchos los hemos ido escogiendo sobre la marcha: por ejemplo, para emular el color de la piedra del edificio, veníamos con todos los colores y nos poníamos a hacer mezclas comparándolas con la fachada real. Así hemos ido calibrando todos los colores.

-Un trabajo sobre el terreno, en definitiva.

-Sí, al final puedes planificar una cierta idea general, pero luego hay que adaptarse a lo que hay sobre el terreno.

-Este es el segundo trampantojo que tenemos en Irun, junto con el de la calle San Marcial. Como profesional del tema, ¿cree que se están poniendo de moda?

-Sí, pero no necesariamente los trampantojos. En este caso lo es, pero ahora mismo estamos haciendo otro trabajo en Arrasate que es un mural de un bosque. Sí que veo que está aumentando la popularidad de los murales, sobre todo en las ciudades. Me parece que es una forma bastante eficiente de transformar un lugar: puedes partir de un sitio que no sea nada bonito y no sólo disimularlo, sino darle la vuelta y convertirlo en un punto de interés. Ahora, los murales permiten reutilizar espacios que no sean nada vistosos dándoles un lavado de cara y cambiando totalmente su contexto. Creo que son una herramienta muy interesante y que se está utilizando bastante.

-Una vez concluido, el mural está llamando mucho la atención de quienes pasan por esta zona. ¿Fue así también durante el proceso de elaboración? ¿Se les acercaban los vecinos?

-Se nos acercaba muchísima gente, generó una expectación tremenda. Nos preguntaban por lo que estábamos pintando, e incluso teníamos asiduos que pasaban horas mirando. Hay vecinos que han sido fieles seguidores del proceso.