Harri-orri-ar gana en identidad

Harri-orri-ar es un colorido mundo de telas, pinturas, lanas, hilos y demás productos para hacértelo tú./
Harri-orri-ar es un colorido mundo de telas, pinturas, lanas, hilos y demás productos para hacértelo tú.

La feria de manualidades de Ficoba no crece en su segunda edición, pero sí que mejora enormemente por la oferta de talleres y actividades, que le aportan identidad propia

IÑIGO MORONDO IRUN.

Ficoba apostó el pasado año por una feria centrada en el mundo 'handmade', un concepto amplio que recoge propuestas diversas, desde la costura en sus diversas modalidades hasta el trabajo con madera, pasando por el patchwork, el scrapbook, los honeycomb y tantos otros nombres en inglés que invitan a la gente a construir objetos decorativos (o prácticos) con sus propias manos.

Harri-orri-ar nació, por tanto, como una feria bastante particular. Su edición de estreno fue buena, pero este fin de semana está celebrando la segunda en un formato que denota una mejora sustancial. No porque la feria sea mayor, que no lo es, porque sigue limitada al pabellón 3. No porque haya más expositores que el pasado año, que no los hay, porque aunque hay nuevas empresas, en general la cifra es algo menor. Lo importante es que los stands tienen una oferta más entonada y generosa. Los puestos son más grandes y casi todos incluyen espacios de práctica para probar los productos o aprender las técnicas con las que sacarles el mayor el partido.

A eso hay que sumar una zona de talleres mucho mayor con una oferta inmensa y atractiva. Muy atractiva. «Yo he venido desde Pamplona», contaba Ana, sentada a la mesa del taller de ganchillo que ofrecia Ameskeria. La diseñadora guipuzcoana explicaba cómo fabricar un bolso diseñado por ella e instruía a las participantes en el taller. «Era una oportunidad increíble poder hacer esto tan cerca de casa. Normalmente este tipo de cosas se organizan en Madrid, Barcelona, Sevilla. Es un lujo». Su intención inicial era regresar a Pamplona tras el taller «porque tenemos compromisos. Pero me ha gustado lo que he visto de la feria y estoy pensando en volver mañana», decía por hoy, última jornada en la que la feria abre de 11.00 a 19.00 horas, con entradas a 4 euros y gratuita para menores de 8 años. Precisamente la oferta para éstos, para los niños, es otra de las mejoras, con más sitio que el año pasado y varias mesas en las que desarrollar distintas actividades.

La feria abrió el viernes y hoy, de 11.00 a 19.00 horas, celebra su tercera y última jornada

Para completar el cuadro, hay un amplio escenario para las masterclass con pantallas y megafonía y una zona expositiva en la apreciar ejemplos de la oferta de muchos de los expositores. Otros los muestran en el propio stand. El de El Mundo de Lolita, tienda barcelonesa que lleva Vanesa Tejero, es el mayor de todos. «Nuestro producto principal son pinturas de Amelie que vendemos directamente del fabricante. Es un producto que hace unos años tenía un precio que hacía que pareciera un artículo de lujo. Sin tanto intemediario y sin traerlo de países lejanos, ahora vemos que es realmente asequible». A ella le apasionan esas pinturas en sus diversas, casi infinitas modalidades. «Y la mejor forma de mostrar a la gente qué se puede hacer con ellas es tener tantas superficies como sea posible en las que se pueden aplicar». Así está su stand lleno de bolsos, prendas, objetos de cartón, juguetes de madera, artículos de decoración... Todo está a la venta, pero, lo importante, todo se puede probar.

En este segundo año, Harri-orri-ar ha encontrado su camino. Es, claramente, una feria para experimentar con la virtud de acoger por igual al novato y al experto.

 

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