José Miguel Laskurain (Músico): «La comunicación entre músicos de países muy distintos fue sencilla»

José Miguel Laskurain en plena dirección de una obra durante un concierto./FÉLIX MORQUECHO
José Miguel Laskurain en plena dirección de una obra durante un concierto. / FÉLIX MORQUECHO

El eibarrés José Miguel Laskurain participó como docente en la 'Cumbre mundial de directores de orquesta'

Félix Morquecho
FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

Huelva acogió este mes la primera edición de la 'Cumbre mundial de directores de orquesta', una cita que congregó a unos 150 asistentes de 40 países. El eibarrés José Miguel Laskurain formó parte del equipo docente en una experiencia única.

-¿Cómo surgió la oportunidad de acudir a esta cumbre?

-Se pusieron en contacto conmigo por tener las dos licenciaturas, la de orquesta y la de banda, para formar parte del equipo de docentes que iban a participar durante esa cumbre. Había un venezolano, un argentino, el director de la Orquesta Sinfónica Nacional de Siria, y me lo plantearon a mí también. Y yo, encantado de la vida.

«Hay que ver qué hacen los demás [...], viene bien compartir espacios con otros directores»«La comunicación no verbal es la que te lleva a conseguir un carácter en la música»

-¿Qué tal resultó la experiencia?

-¡Fantástica! Durante un día estuve dando clases de técnica de dirección con varios alumnos de forma individual mientras la gente iba pasando por allí, veía, preguntaba... y después hicimos técnica ya aplicada a repertorio. Teníamos un grupo de cámara con el que poder hacer música, y según iban dirigiendo podíamos ir corrigiendo cosas y demás. Por eso ha sido una experiencia fantástica.

-¿Con gente de países muy diversos?

-Así es. Desde luego que ha habido representantes de muchísimos países de latinoamérica, y a nivel europeo el grupo más numeroso ha sido el de los italianos.

-Con algunos comparte lengua y con otros no. ¿Qué tal fue la comunicación?

-Por ejemplo, el músico sirio que ha participado hablaba inglés, francés e italiano, además de su propia lengua. Pero, aparte de los que hablaban castellano, con el inglés e incluso con el italiano nos hemos entendido bien. Lo que ocurre es que cuando estás hablando de un tema propio, que tú conoces, es más sencillo. Conoces las palabras, y por eso la comunicación entre músicos de países muy distintos fue sencilla.

-Lo habitual es que en una formación musical haya un solo director. ¿Es necesario reciclarse?

-Yo llevo dos años reciclándome, bajando mes a mes a Valencia con directores de banda y directores de orquesta. Pero no se trata tanto de reciclarse, sino de ver qué es lo que hacen los demás. Ahí me puedo plantear si en caso de aplicar algo me viene bien o no, tenemos que conocer qué se puede hacer y después ver si nos interesa o no. Por eso, en ese sentido viene bien compartir espacios con otros directores.

-¿No hay una fórmula única?

-No, hay muchas escuelas de dirección, y además unas enfrentadas con las otras. Por eso cada uno tiene que ver qué forma es la que le convence y la que le parece adecuada. Eso es lo bueno que tiene.

-Actualmente da clases en Bergara, pero también comienza a enseñar a través de internet mediante una nueva plataforma, en www.aulos.simdif.com.

-Así es. Lo que he hecho ha sido poner en marcha una plataforma, no tan enfocada a la dirección, sino hacia una parte de la dirección. Normalmente nos enseñan a mover los brazos para llevar el compás, para dirigir a los músicos y demás. Y luego, la comunicación no verbal es lo que te lleva a conseguir un determinado carácter en la música. Lo que he hecho es una plataforma para enseñar cómo hay que relacionarse, cómo hay que tratar a los músicos, cómo vivir y convivir con ellos para conseguir el mejor resultado. El estar dando clases en Bergara, no solo de dirección sino también con una orquesta de niños, me ha posibilitado hacer bastantes prácticas a la hora de cómo hay que tratar a los chavales, cómo hay que tratar a los adolescentes y también a los adultos. Ahí ves qué cosas puedes aplicar en un caso y en otro. Se suele dar una situación en la que cuando eres músico y te encuentras con un director que es un dictador, eso contrae al músico, no se siente tan libre como para interpretar a gusto. Entonces la idea es cómo relacionarse con los músicos para poder hacer música gustándose uno y gustando a los demás. La cosa va por ahí, mezclando técnica de dirección, técnica neurodirectorial y técnica de relación, lo que llamo un plano transversal con los músicos.

-Sigue dirigiendo el Orfeón de Debabarrena con alguna novedad a la vista, ¿verdad?

-Sí, el 16 de septiembre vamos a hacer un concierto en la Cruz de Arrate. Lo hemos titulado 'Buscando novia o novio', con la idea de que se animen más personas a formar parte del Orfeón. Después, la idea es actuar en Zaldibar el 6 de octubre, para terminar de preparar el programa que llevaremos en octubre a Segovia donde vamos a hacer un intercambio con un coro que se llama Coralia Artis, que vendrá a Eibar en noviembre.

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