Una testigo dice que Pablo Ibar le amenazó con un cuchillo después del triple crimen

Pablo Ibar en la sesión del miércoles./EFE
Pablo Ibar en la sesión del miércoles. / EFE

DV Y AGENCIAS

Una testigo del delito de allanamiento de morada que se produjo en Miami Dade en 1994, cometido tres semanas después del triple crimen en Miramar (Florida) del 27 de junio de ese año por el que se juzga ahora a Pablo Ibar, ha asegurado en la primera sesión del juicio que, en aquella ocasión, el procesado le amenazó con un cuchillo en la tripa durante el robo. En ese momento, la mujer, estaba embarazada de ocho meses.

Estos hechos -posteriores al crimen de Casimir Sucharski, propietario de un club nocturno, y a las modelos Sharon Anderson y Marie Rogers- por los que Pablo Ibar ya fue juzgado y condenado a ocho años de cárcel por allanamiento de morada y robo de joyas, fueron introducidos en la segunda parte del juicio contra el acusado a instancias de la Fiscalía, para reforzar su petición de condena a la pena de muerte.

La Fiscalía llamó a declarar a seis testigos. El primero de ellos era un experto en huellas digitales que certificó que las que se le cogieron a Pablo Ibar hace un mes por voluntad propia coinciden con las huellas recogidas en el lugar de su detención en Miami Dade en 1994.

La segunda testigo fue Natalia Malagón, ahora apellidada Lopez Montoya, que vivía en la casa de Miami Dade, en cuyas inmediaciones fue detenido Ibar en 1994. En aquella época estaba embarazada de ocho meses. Según ha versión de López Montoya, sobre las 2.30 a.m. del 14 de julio, llamaron con fuertes golpes en la puerta de la casa donde convivía con otras seis personas, entre ellas la tía de Alex Hernández, compañero de piso de Pablo Ibar.

En este sentido, relató que, al abrir la puerta, Hernández entró «violentamente» en la vivienda, seguido de una persona con un pasamontañas de esquí, que posteriormente identificó como Francisco Rincón, y de otra persona con una camiseta atada alrededor de la cabeza, que después identificó como Ibar.

La testigo narró que Alex Hernández iba armado con una escopeta y Pablo Ibar con una pistola. Estas identificaciones se realizaron tras la llegada de la Policía al detener a los tres individuos en las inmediaciones de la casa. Además, aseguró que Ibar le amenazó con un cuchillo en el vientre para que se callara.

La 'Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar' ha explicado que el testimonio de Natalia Lopez Montoya sobre lo ocurrido en la madrugada del 14 de julio de 1994 difiere «sustancialmente» de lo declarado por el acusado «inmediatamente después de su detención», testimonio que «ha mantenido todos estos años».

Durante la declaración de Natalia Lopez Montoya, la defensa protestó en diversas ocasiones, primero, porque se trataba de hechos ya juzgados y, en segundo lugar, porque el procesado fue declarado en su momento culpable de allanamiento de morada y robo de joyas, pero no, por ejemplo, de amenazas con arma blanca. El juez, sin embargo, rechazó todas las protestas de la defensa.

Posteriormente, testificaron cuatro familiares de las tres víctimas del triple asesinato del 27 de junio de 1994 en Miramar. Fueron testimonios «muy emotivos», en los que describieron «las terribles pérdidas» que habían sufrido. Entonces, el juez instruyó al Jurado que no tuviera en cuenta estos testimonios como agravantes a la hora de decidir la pena, lo que ocasionó otra protesta de los abogados de Pablo Ibar, al entender que «no tenía sentido convocar a estas víctimas, para, posteriormente, decir al Tribunal popular que no tuviera en cuenta su testimonio, porque, en todo caso, iba a perjudicar al reo.

Con ello terminó la jornada, a la espera de que el próximo viernes por la tarde se reúna la conferencia de seguimiento del juicio, en la que el magistrado decidirá si admite o no la comparecencia ante el Jurado del perito psicólogo de la defensa para argumentar sobre los efectos de una condena a muerte sobre los hijos de Ibar.

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