'El Rey del Cachopo' a los policías: «Sí, soy al que estáis buscando»

El 'Rey del Cachopo' posa con Heydi Paz B.

Román había conseguido hace dos meses empleo como cocinero en un bar de Zaragoza y era un empleado ejemplar | Se había rapado el pelo y su aspecto era «casi irreconocible»

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

«Sí, soy al que estáis buscando». 'El Rey del Cachopo' no ha intentado huir ni ocultar su identidad cuando este viernes, a las 10,00 horas, un grupo de agentes de la Policía Nacional se ha personado en 'Casa Gerardo', un modesto bar de la calle Italia, del barrio de Delicias de Zaragoza, en el que César Román Viruete había conseguido trabajo hace dos meses como cocinero.

Según ha explicado a la Policia la propietaria de 'Casa Gerardo', Raquel Contreras, 'El Rey del Cachopo, que se hacía pasar por zaragozano de origen, presentó credenciales como cocinero en restaurantes de la localidad venezolana de Maracaibo. Ha sido esta mujer la que ha llamado esta mañana a la Policía poco después de las diez de la mañana para denunciar que su nuevo empleado, al que había contratado con documentos falsificados por el detenido, era la misma persona que había visto en un programa televisivo, tras la confirmación de que el torso encontrado el pasado verano en una nave del barrio de Usera era el de su novia.

Román fue identificado inmediatamente a pesar de se escondía tras una identidad falsa, asegurando que era natural de Zaragoza. Se había esmerado en cambiar su aspecto físico. Se había rapado el pelo al cero, se había dejado barba y había perdido mucho peso, hasta el punto, según los investigadores de ser «casi irreconocible». El detenido, además, se hacía llamar Rafael Rujano Contreras, alias Txiki.

'El Rey del Cachopo' era un empleado ejemplar desde su llegada al bar. Nada de que ver con sus supuestas estafas en los últimos meses. Llevaba –explican los agentes- una vida muy austera, en las antípodas de su forma de vida los últimos años. Vivía en una habitación en un piso compartido en el barrio obrero de Delicias y se hacía llamar Rafael Rejano.

Su detención se produce un día después de que la Policía Científica haya identificado a través del ADN los restos humanos encontrados el pasado 13 de agosto en una nave de Usera, en Madrid, propiedad del empresario Cesar Román. Según han informado fuentes de la investigación, las pruebas genéticas han revelado que el torso encontrado es el de Heydi Paz B, la novia del hostelero, que llevaba meses desaparecido. Le habían amputado la cabeza, las extremidades y los pechos, en los que llevaba unos implantes que hubieran facilitado su identificación en poco tiempo ya que siempre llevan un código.

Ahora, Román se encuentra en dependencias de la Jefatura Superior de la Policía de Aragón, muy cerca de 'Casa Gerardo'. Tras interrogarle, pasará a disposición de un Juzgado de la capital aragonesa, probablemente mañana sábado, y luego pasará al Juzgado de Instrucción número 32 de Madrid, que lleva la investigación del homicidio de Heidi,

Román, muy popular hace unos años en Madrid por haber puesto en marcha una gran cantidad de restaurantes en Madrid centrados en el popular plato asturiano, es uno de los principales sospechosos de la muerte de su pareja. No obstante, los investigadores no descartan que la mujer pudiera haber sido asesinada como ajuste de cuentas, ya que Román desapareció con gran cantidad de deudas.

Román, propietario de cinco sidrerías de la cadena A Cañada Delic, despareció el pasado mes de julio sin dejar rastro y después de vaciar los 100.000 euros que tenía en su cuenta.

La desaparición coincide con el hallazgo

Precisamente, desde primeros de agosto los familiares del 'Rey del Cachopo' lo buscan a través de las redes sociales, medios de comunicación y Fuerzas de Seguridad, tras interponer una denuncia en un cuartel de la Guardia Civil de Valencia.

No obstante, vivía en Madrid capital, en la zona de Embajadores, donde puso en 2016 su primer negocio. Se trataba de 'A Cañada' un restaurante con comida del norte de España y cuyo plato estrella era el cachopo, por el que empezó a recibir ese apodo, a hacer mucho dinero y a hacerse famoso.

Según diversas informaciones, en apenas año y medio abrió cinco locales e impulsó una franquicia. Además, en un momento dado decidió comprar un local más grande en Lavapiés por 70.000 euros, un traspaso que supuestamente se hizo efectivo con un cheque que no tenía fondos. Luego fue acumulando deudas también con sus empleados.

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