Llega el TripAdvisor de las empresas

Llega el TripAdvisor de las empresas

La web Glassdoor, cuya versión española funciona desde ayer, recoge comentarios sobre salarios, ambiente y condiciones de las compañías

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBAN

Todo aquello que se comenta de la empresa alrededor de la máquina de café, en los baños y en los bares al terminar la jornada podrá leerse en internet. De la misma forma que TripAdvisor pone a la vista lo bueno y lo malo de restaurantes y hoteles, la página web Glassdoor -puerta de cristal- recogerá lo que dicen los empleados de las condiciones laborales, los salarios y experiencias de sus empresas. ¿Mayor claridad e información o bomba de relojería?

El cotilleo es una de las grandes materias primas de internet y nada indica que Glassdoor se salvará del todo de mancharse en el fango. Al mismo tiempo, tener las puertas y las ventanas abiertas exigirá más transparencia en los lugares de trabajo porque la mugre puede salir fuera y la reputación cotiza alto en el mercado. Ninguna empresa quiere firmar un contrato con otra que está a punto de estallar, así que la higiene será en este aspecto necesaria. Los comentarios positivos darán ganas de hacerlo, lo mismo que ocurre con las puntuaciones de los restaurantes en las páginas relacionadas con la hostelería. Y los negativos levantarán suspicacias.

Glassdoor abrió ayer su web en España, el país número 20 que se suma a esta iniciativa, que cuenta con 67 millones de usuarios mensuales únicos en el mundo. Entre ellos, casi medio millón de españoles que estaban contando las interioridades de sus empleos antes de que se pusiera en marcha la sección española.

La web sirve para explorar empresas, comparar sueldos y enviar currículums. Con esta limpieza se anuncia Glassdoor. Y a tenor de los primeros comentarios la gente se queja de lo de siempre. «Once traslados en trece años», apunta un empleado de banca. Los de arriba reciben palos, los compañeros por lo general bien y llama la atención el sentimiento de vivir en un caos organizativo permanente, cuando en las escuelas de empresariales se enseña a cómo evitarlo a toda costa. El estrés abunda y al mismo tiempos muchos se encrespan por la lentitud de los procesos. «Aprendí a valorar mi anterior trabajo cuando me fui a otra empresa», sintetiza una persona. «Nada de lo que te dicen se aplica en la práctica», remacha otro empleado de una potente corporación del IBEX 35.

Los responsables de Glassdoor argumentan que antes de que ellos llegaran al mercado de las valoraciones la gente tomaba a ciegas la decisión de entrar en una empresa. Igual que cuando se atraviesa la puerta de un restaurante sin tener referencias. Cualquiera puede asombrarse para lo bueno y para lo malo.

Quienes firman un contrato sabiendo donde se meten adquieren un mayor compromiso y establecen una relación laboral más fuerte y transparente. Por ello, la web no sólo beneficia a los trabajadores sino también a la empresa, insisten desde Glassdoor.

Hay quejas por las horas que les hacen meter fuera del horario que figura en el contrato y hasta por el código de vestimenta, muy rígido para algunos. A los mentideros digitales les va el ruido y el enfrentamiento pero en Glassdoor, de momento, hay menos pelea de que cabría suponer. Muchos se lo han tomado en serio y quieren que su opinión sirva de verdad.