«Es absurdo que los jueces argumenten que 'La Manada' no va a huir porque son conocidos»

MIriam González, durante la campaña electoral de 2015. /REUTERS
MIriam González, durante la campaña electoral de 2015. / REUTERS

La abogada Miriam González Durántez, impulsora de 'Inspiring girls' contra los estereotipos en las niñas, cree que las nuevas generaciones «llevan en el ADN el rechazo a la discriminación»

Lourdes Pérez
LOURDES PÉREZ

Miriam González Durántez (Olmedo, Valladolid, 1968) reparte su tiempo, que parece elástico e interminable, entre su trabajo como abogada en la compañía internacional Dechert LLP en Londres, el impulso a la fundación 'Inspiring girls' para que las niñas y adolescentes tengan contacto directo con mujeres referenciales y la colaboración de medios de comunicación a fin de concienciar sobre los problemas sociales que se derivan de la desigualdad de género. Unos medios que la miraron con lupa cuando decidió mantener su perfil personal y profesional en el período en el que su marido, el liberal demócrata Nick Clegg, fue viceprimer ministro del Gobiero británico; hace unos meses, ambos relataron en público la lucha que libraba la familia contra el linfoma de Hodgkin diagnosticado a su hijo mayor, Antonio, hoy recuperado del peor trance del cáncer. La excarcelación de 'La Manada' se cuela en esta entrevista con González, homenajeada hace unos días en Bilbao por la Asociación Siglo XXI de empresarias y profesionales.

-¿Es comprensible la concesión de la libertad provisional a los cinco condenados en primera instancia?

- Yo no soy abogada criminalista ni experta en Derecho Penal, pero es difícil de entender por qué el tribunal estimó antes de que fuese condenados que había peligro de huida y ahora que ya han sido condenados piensan que no existe tal peligro. Las dos razones que esgrimen los jueces -insolvencia y baja probabilidad de fuga- estaban presentes antes de ser condenados y, aun así, se impuso a los agresores la prisión provisional. Argumentar que porque una persona es conocida no va a poder huir es absurdo. Y, además, un criterio novedoso, que sin ir más lejos no se le ha aplicado, por ejemplo, a Oriol junqueras.

-¿Qué criterio le merece el caso en su conjunto?

-Las leyes siempre van por detrás de la sociedad. Pero los jueces no son ordenadores, sino personas con lógica, sentido histórico, entendimiento de la evolución del contexto social... La sociedad les paga no para aplicar sin más la letra de la ley, sino para 'interpretar' las leyes. Lo hacen en la mayoría de los casos, así que no se entiende por qué en los derechos sexuales a menudo no ocurre lo mismo. Cuando los preceptos legales en materia de delitos sexuales son en muchos casos, por añadidura, muy anticuados. Para mí, el problema con la sentencia de la Audiencia de Pamplona no fue tanto el voto particular, que por supuesto no comparto, sino la decisión de los otros dos magistrados. Porque considerando una serie de hechos escalofriantes como probados, adoptaron una serie de conclusiones que no se corresponden con esos hechos.

-Usted fundó 'Inspiring girls' para remover los estereotipos que aún persisten en las mujeres desde niñas. ¿Qué descubrió, qué detectó?

-Para mí fue primero lo que ocurría con las mujeres. Yo misma me sentí víctima de una serie de esos estereotipos, sobre todo los que te aplican siendo la mujer de un político en una sociedad anglosajona. A raíz de ello me vi en medio de un debate sobre si tenía que estar en la campaña al lado de Nick, sobre si podía trabajar... Luego vi unas investigaciones sorprendentes sobre cómo la mayoría de las niñas y y mujeres de entre 11 y 21 años pensaban que no tenían acceso a referentes de mujeres que pudieran resultar inspiradoras. Era absurdo, y por eso surgió la campaña. En el Reino Unido, hemos llevados paneles a niños y niñas de 6 año con imágenes de hombres y de mujeres y les preguntamos por qué tipos de trabajo creen que desempeñan. Si es hombre, suele ser banquero, médico, cirujano, jefe aunque no digan de qué... Las mujeres, enfermeras, maestras, modelo y, no sé por que, organizadoras de fiestas…

-Por los cumpleaños.

-Seguramente (ríe). A partir de ahí hemos investigado más, pero desde los seis años ya empiezan a ver la sociedad con un filtro de estereotipo de género. Tuvimos que decidir dedicar el programa solo a las niñas. Cuando empezamos y les juntábamos, casi todas las preguntas venían de los niños.

-¿Y qué conclusión extrajeron de eso?

-Pues para esta campaña no era bueno, porque estamos ante un problema que sucede sobre todo con las niñas. Hay muchas cosas que afectan tanto a niños como a niñas; por ejemplo, la importancia que se concede a la imagen. Creo que a veces se subestima lo importante que es para los niños, para su autoestima. Ahora, esa falta de confianza en sí mismas respecto a ciertas asignaturas, a ciertos deportes… afecta muchísimo más a ellas que a ellos. Y el otro aspecto que se ve muy claramente en la campaña, y me sorprende mucho porque da igual el país, es que muchas de ellas, con 13 o 14 años, te siguen preguntando: '¿Es posible tener este tipo de trabajo y una familia?'. Esta discusión no la tienes con ellos.

-¿Y qué les responde?

-Que yo lo he hecho y sin paliativos, porque además siempre he puesto a mi familia por encima de mis trabajos, como lo ha hecho mi marido. Se compatibiliza pudiendo discutir cómo vas a gestionar esa familia y haciéndolo con respeto. Ahora, creo que el siguiente gran tabú que debemos poner encima de la mesa es que aquí hay un problema con la sociedad de cuidados. No puede ser que todos miremos hacia otro lado cuando hay que cuidar a los niños, hay que cuidar a los mayores y vivimos en casas que hay que gestionar. No vale que toda la socidad diga 'ah, pues alguien hará esto, porque como se va solucionando en el día a día...'. Las mujeres se lanzaron al mercado de trabajo, pero siguen solucionando todos esos problemas o, si tienen ayuda, gestionándolos. No es ya que no puedan competir, es que no se puede colocar esa carga sobre ellas. Habrá que hablar de manera abierta, lo que no se está haciendo, sobre qué soluciones sociales se pueden adoptar, porque está claro que en nuestras sociedades cada vez va a haber más gente trabajando. Y una de esas soluciones tendrá que venir de un debate sobre la fiscalidad.

-¿En qué está pensando?

-Hay un grupo de mujeres de aseguradoras británicas que han analizado todos los riesgos a lo largo de la vida de una mujer con una metodología empresarial, quitándote la emoción. Se ve lo que pesa en esa vida cuidar de los hijos y de los padres mayores. Y empiezas a pensar, por ejemplo, en los recursos que genera una mujer trabajando y por los que puede desgravar. Pero luego, esa mujer necesita una persona que se ocupe de sus hijos, pero eso no le desgrava. Claro, no es posible desgravar por todo porque el Estado con cuenta con recursos suficientes. Pero miras la brecha salarial y compruebas -otro tabú- que es más elevada en las pensiones, a partir de los 60 años. Pues vamos a ver si todo eso que tú podrías desgravarte ahora va a un fondo de pensiones para que lo puedas recoger de la sociedad cuando te retires. No sé si es la solución, pero hay que empezar a hablar de cosas concretas para solucionarlo. Porque las mujeres no van a volver a no trabajar, entre otras cosas porque esta sociedad no puede permitirse que la mitad de la población no trabaje.

-¿Ha sido siempre feminista?

-Sí, siempre. Pero lo que no entiendo es por qué hay que definir el término feminista. Para una persona que no es racista no hay una etiqueta. Y, sin embargo, a quien no cree en la discriminación de género le llamamos feminista y creamos toda una discusión sobre si tienes que serlo o no.

-¿Y cómo educa a tres hijos varones que van a cruzarse en el mundo con las mujeres?

-¿Qué cómo les educamos? Pues en el respeto que ven en casa, esto nos importa a los dos. Nunca hemos funcionado con una lista de tú haces el 50% y yo el otro 50%, ha sido una relación de respeto, siendo conscientes además de que no somos la única influencia sobre nuestros hijos. De repente, estás en casa con ellos y te das cuenta de que no tocan el rosa. Y te dices, ¿pero de dónde les ha venido esa fobia al rosa? Pues de los amigos, del colegio… Pero sí creo que esta nueva generación realmente llevan el rechazo a la discriminación en su ADN. En general, no solo sobre el género. Reaccionan de una manera instintiva ante la discriminación. Creo que lo llevan dentro y que lo importante es que nosotros no se lo estropeemos (vuelve a reír).

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