Último cañonazo de Luis Mocoroa

Luis Mocoroa protagonizará una vez más, este sábado, el Artillero./JOSE MARI LÓPEZ
Luis Mocoroa protagonizará una vez más, este sábado, el Artillero. / JOSE MARI LÓPEZ

El presidente de la Gastronómica encenderá la mecha por última vez en el Artillero del sábado

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

La del sábado será la vigésimo sexta mecha que encienda Luis Mocoroa en el Artillero, el cañonazo de arranque de la Semana Grande donostiarra. Y será la última que protagonice este alma mater de la Cofradía Vasca de la Gastronomía y de su tamborrada. Los donostiarras tenemos identificado el Artillero con su figura barbuda porque ha dirigido este acto desde que se instaurara, en 1993, como inicio de la Aste Nagusia. A sus 75 años y en buena forma, deja este puesto en manos de quien fue también su relevo como Tambor Mayor, Elías Arruebarrena, quien a partir del año que viene accionará la pólvora en compañía de la aguadora Onintza Mocoroa.

Con buen humor, excelente estado y con ganas de pasar el testigo a las nuevas generaciones, Luis Mocoroa confirmó ayer a DV que, como ya venía pidiendo en los últimos años, el de éste sábado será su último cañonazo en el comienzo de la Semana Grande. Podía haber sido el año pasado, pero la extraña circunstancia de tener que disparar con un cañón más pequeño de lo habitual, traído de Eibar, por el mal estado del arma habitual, recomendó no proceder al relevo siguiendo la advertencia del dicho popular 'En tiempos de tribulación, no hacer mudanza'.

Este año no se utilizará tampoco el cañón de toda la vida -hay una resistencia entre los responsables a tener que pasar la preceptiva revisión en Cádiz-, pero sí uno muy parecido, al menos en dimensiones, puesto que «solo tiene un centímetro menos» de diámetro.

Tras el cañonazo, el último de Luis Mocoroa, la corporación municipal entonará el Artillero junto al grupo Sonakay y posteriormente Luis Mocoroa entregará simbólicamente la mecha a Elias Arruebarrena, quien a partir de ahí conducirá con ella a la tamborrada de la Gastronómica en el punto final del acto de arranque de la Aste Nagusia donostiarra.

Arruebarrena fue también quien recogió el testigo en el cargo de Tambor Mayor cuando Mocoroa se lo cedió, el 19 de enero de 2013, a la entrada de la plaza de la Trinidad, por lo que se trata de un relevo casi natural en la Gastronómica.

El testigo lo cogerá el Tambor Mayor Elias Arruebarrena, junto a Onintza Mocoroa

El veterano Artillero Mayor continuará al frente de la Cofradía Vasca de la Gastronomía

Ha sido la forma de actuar de Luis Mocoroa en toda su vida. «Siempre he querido dejar los cargos por voluntad propia, y en este caso también lo quería dejar cuando estuviera bien de salud. El puesto exige una cierta imagen y prestancia; no quería, en definitiva, estar encendiendo la pólvora con muletas», dice con cierta sorna.

Protagonizar el arranque festivo donostiarra durante más de un cuarto de siglo ya está bien y ahora hay que dejar paso a la juventud, es lo que viene a decir Mocoroa. Al encadenar esta responsabilidad año tras año se le ha preguntado alguna vez si no estaba aburrido de participar en este acto y el presidente de la Gastronómica ha solido contestar que no «porque todos los años son diferentes. Es, además, un acto muy emotivo, que cada edición tiene más aceptación. Ahora, Alderdi Eder y parte del Boulevard están llenos de gente», explica con satisfacción.

«Nos poníamos nerviosos»

Luis Mocoroa recuerda que en los primeros años «todos nos poníamos nerviosos. Con decirte que íbamos unos días antes al Paseo Nuevo a probar si funcionaba bien el cañón... Ahora tenemos a los miembros de la asociación Urgull Histórico que entienden mucho de pólvora. Lo dejamos todo en sus manos».

El veterano Artillero Mayor guarda en la memoria innumerables anécdotas disparando el cañón el primer día de la Semana Grande de San Sebastián. «Hubo un año en que de los nervios nos pusimos a dudar en un momento dado de si habíamos metido o no la pólvora. Al final -dice entre risas-, todo salió bien y el público ni se enteró».

Rememora que durante los primeros años de esta tradición fue José Antonio Salas quien cantaba el Artillero acompañado de un piano. Después se creó un turno rotatorio que inauguró Ainhoa Arteta y que continuaron los cocineros vascos, los niños saharauis, los jugadores de baloncesto, los de la Real Sociedad... hasta hoy que será el grupo Sonakay».

Luis Mocoroa pone punto y final a su participación en el Artillero, apaga la mecha, pero poco más porque seguirá al frente de su querida Gastronómica, donde, seguro, aún le queda alguna bala que disparar.

 

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