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Los niños dantzaris de la ikastola Zuhaizti demostraron desparpajo y se ganaron una sonora ovación. / PEDRO MARTÍNEZ
Los niños dantzaris de la ikastola Zuhaizti demostraron desparpajo y se ganaron una sonora ovación. / PEDRO MARTÍNEZ

La Banda Municipal de Txistularis de Donostia anuncia la inminente llegada del día del patrón | El salón de plenos del consistorio donostiarra alberga el tradicional concierto dirigido por Jose Ignazio Ansorena

Gorka Larrumbide
GORKA LARRUMBIDE SAN SEBASTIÁN.

Mediodía de ayer. Llueve ligeramente y cientos de personas se reúnen a las afueras del consistorio donostiarra. No hay sitio para todos. Medio centenar de personas se quedan fuera y muestran su penar. Y es que como es tradición, a falta de unos días para que tambores y barriles tomen las calles, la Banda Municipal de Txistularis de Donostia ofrecía un recital para anunciar la inminente llegada del día del patrón de la capital donostiarra. En el salón de plenos no entraba un alfiler. Silencio sepulcral. Jose Ignazio Ansorena toma la palabra. Numerosos agrupaciones esperan para acompañarles en diferentes colaboraciones.

Con motivo del 50 aniversario de la muerte de José Olaizola, y acompañados de una imponente coral Eskola Gurutziaga, la Banda Municipal devolvió a la memoria colectiva una de sus obras más emblemáticas, 'Gure Donosti', muy aplaudida por los cientos de asistentes en el arranque. El pasodoble 'Donosti zarra' resultó ser un bello homenaje al hondarribiarra Inocencio Gaztelumendi, compositor que, trasladándose de joven a la capital donostiarra, dio en ella sus mejores frutos musicales.

Las voces de los solistas Eneko San Sebastián y Haizea Muñoz vistieron los bellos versos de algunas de las canciones de Victoriano Iraola, uno de los letristas más prolíficos de Raimundo Sarriegi y de cuyo fallecimiento se cumplen en este 2019 cien años. 'Ume eder bat' o 'Petra txardin saltzaillia' fueron recibidas con entusiasmo.

Los niños dantzaris de la Ikastola Zuhaizti, con sus bulliciosas y divertidas coreografías, nos avisaron de la próxima llegada del Carnaval en un homenaje al txistulari y violinista Luis Udakiola, fallecido el pasado año. Gran ovación para los pequeños que abandonaban exultantes el consistorio. El donostiarra Ibon Casas, con el fin de dar a conocer la enfermedad que padece, la retinosis pigmentaria cognitiva, pudo comprobar por primer vez en concierto como su canción 'Apaga la luz y verás' era interpretada por txistus y tambores, versión, igualmente, muy bien recibida.

Pero fue la presencia de los jóvenes tamborreros de Kresala la que levantó mayor emoción. Y es que la 'Marcha donostiarra' erizó la piel y enmudeció a los asistentes. Ojos vidriosos y prolongado aplauso antes de despedir en ambiente festivo el recital con la interpretación de la 'Marcha de gallos'. Gora Donostia!